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─Por favor, chicos, presten atención─ Dijo el profesor, alzando ligeramente la voz para imponerse sobre el murmullo del aula ─Vamos a dividirnos en varios sectores: algunos ayudarán en la iglesia, otros estarán asignados a pequeñas familias que necesitan apoyo─

Hizo una pausa breve, hojeando la lista de nombres en su portapapeles

─Bien, el primer grupo: Ian Hernández, Camila Johnson, Lyra Wright y Zack Wright─ Leyó en voz alta, levantando la vista para asegurarse de que los nombrados escuchaban ─Ustedes estarán en el sector tres, trabajando con la familia López, tienen tres niños pequeños, así que su tarea será ayudarlos con las compras, limpieza y cualquier otra cosa que necesiten durante el día─

─¿Sabes algo de esa familia?─ Susurró Zack a su hermana mientras comenzaban a levantarse de sus asientos

─No mucho─ Respondió Lyra en voz baja ─Solo que fue la familia que se compro nuestra casa....─

─Perfecto─ Continuó el profesor, sin notar el pequeño diálogo ─Segundo grupo: Elena Vargas, Tomás Ríos, Natalie Cruz y Samuel Ortega, ustedes van a la iglesia, hablen con el Padre cuando lleguen, él les dará las indicaciones─

Mientras el resto de los grupos eran asignados, los primeros estudiantes ya comenzaban a organizar sus mochilas y salir del lugar, afuera, el sol de la mañana iluminaba las calles polvorientas, y una leve brisa agitaba los árboles

Lyra respiró hondo al cruzar la puerta, como si con el aire fresco pudiera despejar la mezcla de nerviosismo y expectativa que la invadía a su lado, Zack caminaba con las manos en los bolsillos se notaba preocupado 

─Vamos a ver qué tal nos va─ Dijo Ian, animando al grupo ─No puede ser tan difícil, ¿no?─

Camila lo miró de reojo, medio divertida, medio escéptica ─Eso dices ahora... pero espera a que los niños empiecen a gritar y correr por toda la casa─

Zack rió suavemente ─Suena como una pesadilla─ 

Los cuatro se dirigieron por el camino de tierra que bordeaba el lugar, en dirección a la antigua casa de los Wright ─¿Crees que nos reconozcan? ─ Preguntó Lyra de pronto, rompiendo el silencio que se había formado

─¿A qué te refieres?─ Dijo Zack

─La familia López... Si compraron nuestra casa, tal vez sepan quiénes somos─

Zack se encogió de hombros ─No creo, Papá vendió la casa rápido, no hubo mucho contacto─

─Aun así... es raro─ Murmuró Lyra, apretando las correas de su mochila ─Como si estuviéramos entrando a una versión paralela de lo que era nuestro hogar─

Ian frunció el ceño, curioso ─¿Vivían ahí hasta hace poco?─

─Hasta hace algunos meses─ Respondió Zack ─Nos mudamos por problemas personales...─

Un silencio incómodo se instaló por un momento, roto solo por el crujir de la grava bajo sus pies, luego Camila cambió de tema, quizás intencionadamente ─Bueno, pase lo que pase, seguro salimos vivos, tal vez hasta aprendamos algo de niños hiperactivos─

─O ellos de nosotros─ Agregó Ian con una sonrisa

Finalmente, al doblar una esquina, vieron una casa color terracota con un pequeño jardín al frente. Una bicicleta tirada en el césped y una pelota cerca del porche eran las primeras señales de lo que les esperaba

─ ¿Listos?─ Preguntó Zack, respirando hondo

─No─ Respondió Lyra con media sonrisa ─Pero igual vamos─

Sweet - Isaac garciaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora