En el centro del pueblo, todo era un caos
Lyra no dejaba de seguir a Lucía, que cada pocos pasos se desviaba del camino: una vez para perseguir una mariposa, otra para tocar la vitrina de una panadería y luego para intentar trepar una banca como si fuera una torre de princesa
─Lucía, quédate cerca─ Dijo Lyra por tercera vez, caminando rápido para alcanzarla ─No puedes correr así sola, ¿entendido?─
─¡Pero el dragón estaba ahí!─ Respondió la niña, señalando un arbusto sin ninguna lógica aparente
Al otro lado del camino, Ian lidiaba con su propia batalla, Diego insistía en caminar sobre el borde de la acera como si fuera una cuerda floja
─¡Soy un equilibrista! ¡No me toques!─ Gritaba el niño con los brazos extendidos, mientras tambaleaba peligrosamente junto a la calle
─Diego, si te caes y te rompes algo, no vamos a poder pegarlo con cinta mágica─ Gruñó Ian, tratando de mantener el tono amigable mientras evitaba que el niño se estampara contra un poste
─Sí se puede─ Replicó Diego ─Mi papá lo hizo una vez con la pecera─
─¿Y qué pasó con el pez?─
─Murió─
Ian suspiró ─Claro que sí─
Después de varios minutos sorteando vendedores ambulantes, esquivando bicicletas y rogando por no perder a ninguno de los dos niños, el grupo llegó por fin a la plaza, era un espacio abierto, con bancos de madera, algunos árboles, una fuente que goteaba sin prisa y, por supuesto, el famoso tobogán donde, según Diego, se escondía la cueva secreta
Lucía salió disparada hacia los juegos sin esperar permiso, como una pequeña flecha de energía y entusiasmo, pero antes de poder llegar al tobogán, su carrera se vio interrumpida bruscamente cuando chocó de frente con alguien que venía en patineta
─¡Ay!─ Exclamó Lucía, cayendo sentada en el suelo
La patineta rodó un par de metros antes de detenerse, y la persona que la montaba, un adolescente de cabello revuelto y camiseta gris deslavada, frenó en seco y se apresuró a agacharse
─¿Estás bien? Lo siento mucho, no te vi─ Dijo con apuro, ofreciéndole la mano a Lucía
Lyra, que había estado sentada con Ian, se levantó de inmediato y corrió hacia ellos, el corazón en la garganta ─¡Lucía! ¿Estás bien?─
La niña asintió, un poco aturdida pero sin llorar ─Fue como chocar con una nube... pero más dura─
Lyra soltó un suspiro de alivio, y entonces se volvió hacia el chico... pero al alzar la mirada, se congeló
Sus ojos se encontraron con los de él, y en un segundo el bullicio del lugar pareció desvanecerse
─Lee...─ Murmuró, con la voz apenas audible, como si su mente aún no pudiera procesarlo del todo
El chico parpadeó un par de veces, como si acabara de ver un fantasma ─¿Lyra?─ Preguntó, frotándose los ojos con la manga de su sudadera ─No puede ser...─
Ella dio un paso atrás, completamente desconcertada
El reencuentro ya era bastante inesperado, pero escuchar ese nombre fue como una bofetada al pasado ─Volviste─ Dijo Lee, aún con una mezcla de sorpresa y emoción en la voz ─No puede ser... espera a que se lo cuente a Isaac─
Lyra lo miró, y en un instante su expresión cambió, ya no era la sorpresa lo que dominaba sus ojos, sino algo más tenso, contenido... casi asustado
─¡No!─ Dijo rápidamente, dando otro paso hacia él ─Lee, no puedes decirle nada a Isaac, en serio─
Lee parpadeó, desconcertado por su reacción ─¿Qué? ¿Por qué no? Va a alucinar, él siempre...─
─Te lo digo en serio─ Lo interrumpió ella, bajando la voz, pero con firmeza ─No volví, vine por un viaje escolar, pero no pienso quedarme─
Lee frunció el ceño, como si sus palabras no terminaran de encajar con lo que acababa de ver, son la niña, con el parque, con ella frente a él, como si algo en todo eso no tuviera sentido ─Pero estás aquí...─ Insistió
─Solo por unos días─ Cortó Lyra, sin dejarle terminar
Lee la miró por un momento sin decir nada, la forma en que hablaba, tan rápida, tan determinada, le sonaba más a una defensa que a una explicación
─¿Y ni siquiera ibas a saludar? ¿A decir algo?─ insistió, con una mezcla de tristeza e incredulidad en la voz
Lyra bajó la mirada por un segundo, antes de alzarla con firmeza ─¿Tengo que?─ Respondió, con una sonrisa amarga ─Me fui sin explicación alguna, Lee, sin despedirme, estoy segura de que Isaac me odia... y créeme, lo último que quiero es que me lo diga en la cara─
Lee negó lentamente con la cabeza, pero sus labios se apretaron como si hubiera palabras que no se atrevía a decir ─Él no...─
─No─ Lo cortó Lyra de inmediato, alzando una mano como un muro entre ellos ─No termines esa frase. No empieces con lo que él siente o deja de sentir, no sabes lo que fue para mí, ni lo que pasó─
Lee retrocedió un paso, dolido, pero no insistió
Entonces ella bajó la voz, casi un susurro ─Solo... olvida que me viste, Lee─
Y por primera vez desde que empezó la conversación, no fue firme, no fue desafiante, fue casi una súplica
Lee la miró, con los labios entreabiertos, como si todavía tuviera algo que decir... pero al final, simplemente asintió con un movimiento leve de cabeza
─Está bien─ Murmuró, más para sí mismo que para ella
Y con un giro lento, se dio la vuelta y se alejó con la patineta colgando de una mano, mientras el sonido de los niños jugando en la plaza volvía a llenar el silencio que había dejado su conversación
Lyra se quedó ahí un momento más, como si necesitara tiempo para recomponer la máscara antes de regresar con los demás
Porque no había vuelto
Pero el pasado, de alguna manera, la había encontrado
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Sweet - Isaac garcia
FanfictionEn donde los caminos de Isaac y Lyra se conectan o en donde Isaac obliga a sus caminos a conectar
