Dos chicas corrían bajo la lluvia, los pasos resonando en los charcos que salpicaban sus uniformes escolares, Lyra sujetaba con fuerza su mochila mientras intentaba cubrirse la cabeza con la carpeta, Camila, a su lado, reía sin poder evitarlo, el cabello empapado pegado a sus mejillas
─¡Te dije que no debíamos parar por ese café!─ Gritó Lyra entre jadeos
─ ¡Y yo te dije que valdría la pena! ─ Respondió Camila, esquivando una bicicleta estacionada de manera torpe en la acera
El reloj de la escuela marcaba las 7:43, el timbre sonaría en menos de dos minutos
Ambas doblaron la esquina y cruzaron corriendo el portón del instituto, las gotas resbalaban por sus rostros, pero no se detuvieron hasta llegar al edificio principal, la puerta de entrada estaba a punto de cerrarse cuando un bedel gruñón las interceptó con la mirada
─Llegan tarde─ Dijo, con voz grave, mirando el reloj de pulsera ─Esta vez se libran... solo por ser el primer dia─
Lyra y Camila se miraron, conteniendo la risa, cuando el bedel se giró y siguió su camino, ambas soltaron un suspiro de alivio
Lyra no podía creer lo mucho que se había adaptado en tan poco tiempo, aún recordaba ese primer día, perdida entre maletas y emociones revueltas, cuando conoció a Camila, su vecina, su inesperada aliada
Debía admitirlo: había sido como un ángel caído del cielo, siempre hablaba, siempre sonreía, y sobre todo, siempre sabía cuándo guardar silencio
Caminaron por el pasillo empapado de ese olor a piso limpio y papel nuevo, las aulas se alineaban a los lados, con las puertas entreabiertas y las voces de profesores dando la bienvenida a sus cursos
Pero dentro de Lyra, algo pesaba
Después de lo que pasó, su padre había confiscado todos los teléfonos a ella a su hermano, una especie de castigo silencioso que pretendía borrar los rastros de aquello que se negaban a hablar y así, sin previo aviso, también perdió el único vínculo que le quedaba con Evy
Evy... Evy no sabía que se había mudado, no sabía que su mundo se había roto de golpe y Lyra no podía decírselo, no podía decirle nada
─¿Estás bien? ─ Preguntó Camila de repente, deteniéndose justo antes de entrar al aula asignada
Lyra parpadeó, como despertando de un sueño ─Sí, solo... pensando─
Camila la observó un segundo más, luego asintió con una leve sonrisa y empujó la puerta ─¿En ese lindo chico? ¿Cómo se llamaba, Isaac?─
Lyra soltó una risa suave, más por reflejo que por verdadera diversión ─Es difícil... no se nada de él desde que me mude, apuesto a que me odia─
Camila frunció el ceño mientras tomaban asiento en la penúltima fila del aula, las voces en el salón se mezclaban con el zumbido bajo de la lluvia que aún golpeaba las ventanas a pesar de todo, la tormenta afuera parecía menos caótica que lo que Lyra sentía dentro
─¿Por qué piensas eso?─ Preguntó Camila en voz baja, mientras sacaba una libreta de su mochila ─No fue tu culpa mudarte─
Lyra tardó en responder, sus dedos jugueteaban con el borde del escritorio, y su mirada estaba fija en la pizarra vacía del frente ─Lo sé, pero solo me fui, y nisiquiera pude despedirme─
─Tampoco es como si pudieras haberlo hecho, tu padre no te hubiera dejado─ Antes de que la pelinegra pudiera responder sintió un brazo por encima de su hombro
─¿Por que esa cara larga?─ Preguntó Zack, sonriendo al inclinarse para dejar un beso ligero en la frente de Camila
Camila sonrió, como siempre hacía, natural, encantadora, sin cuestionar, para cualquiera más, esa escena parecería tierna, perfecta
Pero Lyra sabía la verdad, esa sonrisa, esa mirada bajando apenas un segundo después, ese gesto automático
Camila no lo notaba, pero Zack la usaba
No la miraba con ternura, no la tocaba con sinceridad, la buscaba solo cuando necesitaba distraerse de su propio vacío, cuando necesitaba llenar el hueco de algo o de alguien que no estaba
Y aunque Camila era increíble, dulce hasta los huesos, leal como nadie... Zack no estaba con ella por eso
Estaba con ella porque le convenía, porque era fácil, porque no era quien de verdad quería
Lyra apretó los labios, mordiéndose la lengua, lo sabía desde hacía semanas, pero no tenía el valor para decírselo a Camila ¿Y cómo hacerlo, sin romperle el corazón? ¿Sin romper lo poco que aquí sí parecía estable?
─¿Me extrañaste?─ Preguntó Zack, con esa sonrisa que a Lyra le resultaba más vacía cada vez
─Claro─ Respondió Camila, sin dudar
Zack se acomodó a su lado, relajado, como si no hubiera nada que esconder, como si no llevara esa máscara con cada palabra
Todo estaba cambiando o quizás siempre fue así, solo que ahora Lyra lo estaba viendo
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Sweet - Isaac garcia
FanfictionEn donde los caminos de Isaac y Lyra se conectan o en donde Isaac obliga a sus caminos a conectar
