Diez

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Gunnen

Hinata no podía dejar de jugar con sus manos, mientras seguía a Sakura. Era una costumbre que había tomado cuando sentía que las cosas salían de sus límites. No podía evitarlo.

Cuando bajaron, los padres de Sakura habían llegado, cenando con ellos. Eso le dió más tiempo, y se mantuvo callada la mayoría, observando toda la interacción que parecía correr alrededor del hermano mayor de Sakura.

Él la tenía algo así, como fascinada.

No podía evitar notar su forma tan rápida y normal de contestar cualquier cosa que le preguntarán. Su risa era algo escandalosa, ruidosa y contagiosa. Más de una vez se encontró sonriendo sin saber la razón. Él único que le dirigió la palabra directamente fue el padre de Sakura, Minato. A Hinata le ponía nerviosa hablar en público, así que simplemente contestó con un asentimiento a su pregunta: ¿La estás pasando bien, Hinata?

Después de la deliciosa cena, se hizo una larga sobremesa, dónde todos se quedaron a charlar. Después de unas dos horas, los padres de Sakura subieron para ir a descansar y sólo pidieron que se divirtieran. Ahora, Sakura la estaba llevando a donde los chicos estaban pasando su tiempo.

Sabía lo que tenía que hacer, y eso la traía de nuevo a su compulsivo frotamiento de manos.

Entraron al ático, ella pensando que encontraría un lugar algo lúgubre, como en las películas, sólo encontró un lugar maravillosamente iluminado con muchas luces de color cálido. Observó, sin poder evitarlo, el largo cable que colgaba por las paredes, con muchos focos de luz. Ella sonrió suavemente al pensar que parecía una clase de escena de navidad.

— Ey, chicas. Bienvenidas.

Hinata desvío sus ojos de las luces y miró hacia la voz de Kiba, sonriendo suavemente aún por su pensamiento. Ella asintió, agradecida por sus palabras, pero se quedó allí, cerca de la puerta, sin saber adónde ir.

—¿Qué estaban haciendo?—, preguntó Sakura, moviéndose hacia ellos.

Hinata dió un paso más, Pero se quedó allí, mirando que estaban sentados en lo que parecía una mesa redonda. Sus ojos fueron sin su consentimiento hacia el hermano mayor de Sakura. Tragó saliva al ver que él la miraba y desvío sus ojos. Sus manos se juntaron en su estómago, revolviéndose de nuevo.

— Jugando una partida—, dijo Kiba.

—Oh, ¿Podemos unirnos?

— Claro, claro.

— Hinata, ven aquí..

Ella no levantó la mirada mientras casi corría tras Sakura. Realmente no lo notó, ella se sentó entre el chico de cabello negro, Sasuke, y su hermano.

— Hazte a un lado—, le exigió ella a su hermano, mientras acomodaba la silla en su lugar.

Hinata se quedó parada, sin saber muy bien qué hacer.

— Trae una silla Hinata —, dijo Sakura con normalidad y ella se mordió el labio.

Pero, antes de que pudiera moverse, o buscar una con su mirada, Naruto se levantó, dejando sus cartas dadas vueltas sobre la mesa.

—¿Esa es tu forma de tratar a tus invitados?— regaño a su hermana. Sakura sólo se encogió de hombros. Él tomó su propia silla y la puso un poco más atrás de Sakura —. Sientate, Hinata. Me traeré otra.

— Gracias..—, tartamudeo con un hilo de voz, sintiendo que había sido un gesto muy caballeroso.

Hinata dudó, sin saber si quería sentarse realmente. Ella jamás había sido buena con las cartas, no le encontraba lo divertido. Ella prefería leer, sumergirse en libros era su manera de divertirse. Dudó tanto, que Naruto ya había vuelto con su silla y ella aún seguía parada.

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⏰ Última actualización: Sep 09, 2025 ⏰

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Gunnen (Pausada)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora