Sakura estaba preparando algunos bocadillos para ella cuando el timbre sonó. Ella frunció el ceño, pero recordó lo que Neji le había dicho. Dejando su sandwich de queso en el microondas, comenzó a andar a la puerta de la salida. Pero se detuvo cuando la puerta del sótano se abrió. Vió a su hermano dar un pequeño trote a la puerta, ella dió un paso más adentro, pero no pudo detenerlo.
— Oye ...— le llamo, Pero Naruto ya estaba en la puerta.
Él giró la cabeza, su sonrisa allí.
— Deben ser las pizzas que pedimos— él abrió la puerta, aún mirándola —. ¿O esperas visitas?— preguntó divertido al saber que Sakura, realmente, no tenía amigas tan íntimas.
Sakura frunció el ceño y luego sonrió cuando Naruto dió un paso hacia atrás. No podía ver su expresión, pero estaba segura que estaba sorprendido. Ella dió unos pasos más hacia la puerta, con sus brazos cruzados y pudo ver por costado del torso de su hermano el cabello largo y negro. Sabía quién era.
— Oh..— murmuró Naruto.
— Hola..—, tartamudeo Hinata, su voz, muy suave y baja—. Yo.. estaba buscando..
— No necesitas buscar más preciosa—, dijo su hermano, su voz haciéndose más profunda, haciendo que Sakura alzará una ceja—. ¿Buscas a tu chico perfecto? Aquí estoy.
Sakura por fin se puso al lado de su hermano, mirándolo con el ceño fruncido.
— Vete de aquí, pervertido—, le dijo con una mueca y empujándolo a un lado.
— Oye..— se quejó su hermano, pero ella ya no lo miraba.
— Hola Hinata —, dijo con una leve sonrisa—. Perdona a mi estúpido hermano, pasa.
Sakura se hizo a un lado, viendo a la chica con un típico vestido largo y suelto. Pero, al tener sus manos juntas y hacia abajo, sosteniendo una bolsa, era imposible no notar sus prominentes pechos. Sakura frunció el ceño mirando sus tetas, negó con la cabeza, otra vez pensando que la naturaleza había sido injusta, dándole tanto a algunas y tan poco a otras. Hinata tenía el rostro hacia abajo, pero estaba roja como un tomate, dió un leve pasó hacia adentro y dudo, dándole una mirada más a su hermano. Sakura miró hacia él también, notando que él no se había movido y miraba fijamente a Hinata.
—¿No tienes algo que hacer?— le pregunto, apoyando su mano en la espalda de Hinata y casi obligándola a entrar más para cerrar la puerta.
Naruto alzó una ceja.
— ¿No vas a presentarme a tu futura cuñada?— preguntó alzando y bajando sus cejas rubias.
Sakura casi se ríe por las cosas que salían de la boca de su hermano, Pero se contuvo al escuchar el jadeó asustado de Hinata. La muchacha, dió un paso más cerca de ella y más lejos de Naruto.
—¿De verdad no la conoces?— preguntó empezando a dejar que una sonrisa tirará de sus labios—. Creí que sí.
— Jamás tuve el placer—, dijo su hermano, inclinándose para poder ver el rostro que ocultaba Hinata tras su cabello.
— Ella es la PRIMA de Neji —, dijo, disfrutando más que nadie al decirle a su hermano esa información. Su sonrisa diabólica sólo creció cuando vió como se tensaba—. Hinata.
Esperaba que eso espantara a su hermano, pero él sonrió.
— ¡Genial! Neji está abajo ¿quieres venir con nosotros?
Naruto no esperó que ella respondiera, la tomó de la mano y casi la lleva hacia el sótano.
—¡Oh!¡No!— jadeó sorprendida Hinata.
—¡Alto ahí!— gritó Sakura, golpeando la mano de su hermano para que soltará a Hinata —. ¿Qué haces? Ella vino a hablar conmigo.
Naruto frunció el ceño, mirando hacia Sakura.
—¿Contigo?
Sakura apretó los dientes al escuchar el escepticismo en su tono.
— Si—, dijo con los dientes apretados fuertemente.
Naruto mostró su rostro arrugado en confusión.
—¿Contigo?— volvió a preguntar.
Sakura apretó los puños y terminó dandole un puñetazo en el macizo brazo de su hermano. Él se tambaleó hacia atrás con un quejido.
—¡Calla ya!— le gritó, tomando el brazo de Hinata y obligándola a moverse a la cocina con ella.
—¡Eres bienvenida al sótano, preciosa! — le gritó Naruto mientras se acercaban a la puerta de la cocina—.¡Tú no, monstruo!— dijo más enojado.
—¡Gilipollas!— le gritó haciendo una seña vulgar con su dedo medio.
Sakura tomó una profunda respiración una vez que entró a la cocina. Suspiró, sabiendo que jamás tenía paciencia con su hermano, pero él jamás se había comportado así.
— Disculpa a mi hermano —, dijo mientras caminaba al microondas —. Generalmente no es tan idiota —, dijo con el ceño fruncido.
Ella puso el tiempo para su sandwich de queso y se giró ya que Hinata no le había contestado. La vió apoyando sus pequeñas manos en sus mejillas, sus ojos grises abiertos de par en par, respirando algo agitada. Sakura se preocupó.
— Oye, ¿estás bien?
Dió unos pasos hacia ella, su ceño fruncido en preocupación ya que Hinata sólo la miró fijamente.
— Yo...—, tartamudeo, para luego tambalearse en sus pies.
Sakura reaccionó rápido, tomándola del brazo.
— Siéntate, siéntate —, la urgió al ver que estaba inestable, tomando una silla y acercándola para que ella lo hiciera.
Hizo que su trasero se apoyará fuertemente contra la silla y se movió sin saber qué hacer.
—¿Estás bien?— volvió a preguntar, y como Hinata no contestaba, decidió correr al sótano —. Espera aquí —, le dijo, dando un paso, lejos de ella, se detuvo un segundo para estar segura de que ella no se caería —. Ya vengo—, la tranquilizó, para luego salir con pasos apresurados.
Podría haberse sentido molesta, tal vez lo hubiera hecho, si ella no fuera su excusa perfecta para entrar a la cueva de su hermano y poder ver a Sasuke una vez más.
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