Naruto agarró a Kiba del brazo de manera brusca y lo metió dentro de la casa mientras los otros se acercaban a Sakura y Hinata para hablar.
— Oye..— se quejó el de pelo castaño cuando lo empujó de manera violenta e hizo que casi tropezara con una silla.
Naruto miró hacia afuera mientras cerraba la puerta corrediza de cristal, apenas aguantando los gritos que quería pegar. Apretó los dientes y volvió sus ojos a su amigo.
—¿Qué?— preguntó Kiba, algo nervioso al ver la expresión furiosa de Naruto.
Naruto no respondió, no en seguida, en cambio comenzó a caminar hacia Kiba lentamente. Como un depredador que está listo para matar a su presa. Kiba abrió grande, sus ojos café y puso la silla entre ellos.
—¡Te juro que no mire el culo de tu hermana! ¡Lo juro Naruto!
Por toda respuesta, él entrecerró más los ojos, como si ya no pudiera aguantar más para matarlo.
— Siéntate —, le ordenó, usando su alta estatura para cernirse sobre él.
Kiba tragó saliva, pero lo hizo. Él había visto a Naruto pelear, había visto lo rápido y mortal que podía ser cuando estaba enojado. Jamás quería estar de ese lado, así que, aunque siempre bromeaban, sabía que botones tocar y hasta cuándo presionar para que él no se enojara verdaderamente.
Cuando aún compartían escuela con Sakura, había visto a Naruto pelear con un idiota que quiso acercarse demasiado a su pequeña hermana. Sasori había salido bastante herido, él había sido suspendido, pero nadie le sacaba lo bailado y la paliza a Sasori. Y Kiba tragó saliva con dificultad al ver esa mirada asesina en sus ojos reducidos sobre él.
— Desembucha— dijo, con los dientes apretados.
Kiba frunció el ceño, no era alguien que evitará una pelea, pero jamás le haría frente a Naruto. Una vez había jugado a los golpes y a Kiba aún le dolía el brazo que él casi le había quebrado cuando el clima se ponía muy húmedo.
—¿Sobre qué?— murmuró, sin poder siquiera animarse a levantar la voz.
Naruto no era malo, ni un matón. Simplemente, era un torpe demasiado grande que aún no había aprendido a usar su cuerpo correctamente... O eso le había dicho Kushina, la madre del rubio, pidiéndole disculpas luego de castigar a Naruto por ese tonto juego que tuvieron a los 16.
Algo en el rostro de Naruto cambio, su aura oscura pareció caerse y él se puso en cuclillas frente a él. Kiba abrió sus ojos de nuevo, anonadado.
— Dime cómo lo lograste—. Naruto frunció el ceño cuando la expresión de Kiba le dijo que no entendía de lo que hablaba—. ¿Cómo hiciste para que te mirará y sonriera?
Kiba seguía con el ceño fruncido, y abrió la boca, pero la cerró de nuevo. Luego volvió a intentarlo.
—¿De quién hablas?— preguntó confundido.
Naruto se pasó las manos por el cabello, llevando todo su pelo hacia atrás. Soltó un suspiró cansando y terminó apoyando su trasero en el suelo de cerámica.
— Ella es tímida —, dijo, confundiendo más a Kiba. Definitivamente no podía estar hablando de su hermana, si había algo que Sakura no era, era tímida —. Intenté hacerla sonreír, o hasta ofenderla. Pero no conseguí ningún efecto.
Kiba apoyó sus codos en sus muslos, mirando la expresión decaída de Naruto. Él giró su cabeza, tirando su torso un poco hacia atrás, para poder ver por las puertas de cristal. Luego, volvió sus ojos celestes a él.
— Desembucha—, volvió a ordenar—. ¿Qué tengo que hacer?
Kiba, no era el más inteligente de sus amigos y a Naruto le llenó de frustración al ver que seguía confundido. Apretó los dientes y decidió decirlo.
— Para acercarme a la prima de Neji, tarado. A Hinata.
— Aaahhh...
Unos minutos más tarde, ambos salieron con una sonrisa. La de Kiba llena de complicidad y Naruto más confiado. Ambos se acercaron a los muchachos, ya que las chicas estaban en sus reposeras, parecían tomar Sol, aunque la única que estaba en bikini era Sakura. Naruto frunció un poco el ceño al ver que Hinata aún tenía esa toalla rosa envuelta en su cuerpo perfecto. Él hizo una mueca, quería acercarse a ella, pero Kiba le había dicho que tenía que esperar que ella lo hiciera.
—¿Qué estaban haciendo?— preguntó con curiosidad Choji, ya preparando la parrilla para asar algo y comer.
Naruto no respondió, abrió la nevera y sacó una lata de cerveza y mientras le daba unos tragos, no pudo evitar mirar hacia la chica.
Hinata no era a lo que él estaba acostumbrado.. cualquiera que viera a su ex y a Hinata, le dirían:¿Qué mierda hiciste? O ¿qué te pasó? Pero, realmente a él no le importaba. Desde la primera vez que la vió, allá en la tienda de sus padres, le había parecido muy bonita. Pero, cuando la vió de cerca, esa noche de hace unos días en su casa, fue como ser golpeado en la cabeza con un mazo.
Su inocencia y su naturaleza tranquila eran un llamativo más fuerte aún. Siempre se había metido con chicas gritonas, gruñonas, le gustaba un poco de pelea y provocarlas. Pero, Hinata parecía inmune a sus provocaciones.. bueno, no totalmente inmune, pero no era el efecto que él esperaba, pensó con el ceño fruncido aún mirándola.
Pero, también provocó algo en él al ver sus mejillas sonrojadas y sus hermosos ojos abiertos de par en par. Esos hermosos y húmedos labios abiertos, sin ninguna palabra que saliera entre ellas... No pudo evitar tener un pensamiento pervertido y morderse el labio, sintiendo que empezaba a calentarse.
— Diablos..— murmuró, alejando su mirada de ella.
— Disimula, zoquete— murmuró Kiba a su lado.
— No puedo..— dijo entre dientes.
— Si te ve mirándola así, ella huirá en la primera oportunidad.
—¿Y qué quieres que haga?— preguntó un poco enojado.
Kiba metió su mano libre en los bolsillos de su pantalón y sacó unas gafas oscuras.
— Póntelo, póntelo —, le urgió. Naruto lo hizo y miró de soslayo hacia Hinata. Ella estaba diciéndole algo a Sakura—. Al menos, ya no se nota a dónde miras.
— Gracias, tarado.
— Ya. Me debes. Una grande.
Naruto hizo una mueca, pero miró sin disimulo hacia Hinata y no pudo evitar que sus labios se estiraran en una sonrisa cuando la cazó mirándolo.
— Vale la pena —, murmuró, acomodando mejor los lentes en el puente de su naríz.
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