Era sábado a la noche y Sakura estaba cansada. No sólo había trabajado todo el día en la tienda de ropa de sus padres, sino que había limpiado todo el desastre que su hermano mayor había dejado en la casa.
No lo hacía por él, había hecho varias veces que él limpiará su propia mierda. Pero, Sasuke vendría ese día y no quería que encontrará la casa hecha un desastre, aunque no sería la primera vez.
Sakura no pudo evitar el bostezo gigante que soltó, haciendo que sus mejillas se estiraran de más cuando abrió demasiado la boca. Ella agitó la cabeza cuando cerró la boca, sus ojos levemente llorosos por el cansancio. Aún tenía que bañarse, pero se sobresaltó cuando escuchó el ruido de varias motos en el patio delantero de su casa. Ella se sacó la bandana que había cubierto su pelo, y casi corrió hacia la puerta principal, con pies descalzos.
Miró por una rendija de la ventana mientras pasaba los delgados dedos por su cabello rosa. Sonrió, sin poder evitarlo al ver a Sasuke bajar de su enorme moto. Su expresión fría y sus ojos oscuros que combinaban con su cabello y toda su ropa. Ella no pudo moverse lo suficientemente rápidamente para no ser atrapada espiando cuando la puerta principal fue abierta de manera repentino.
Todo su cuerpo se tensó cuando conecto su mirada con los ojos celestes sorprendidos de su hermano. Ella apretó los labios mientras los de Naruto comenzaban a estirarse con una sonrisa molesta.
— Monstruo, ¿qué haces allí? ¿Espiando a mis amigos?— preguntó con sorna y sin preocuparse en bajar la voz.
Sakura sintió su cara caliente, pero levantó el mentón y le sacó la lengua.
— Eres un idiota.
Naruto soltó una risa divertida luego de guiñarle un ojo y hacer espacio para que pasara la manada de estúpidos que tenía por amigos.
—¿Qué hay, Sakura?— preguntaron los amigos de su hermano mientras uno a uno, entraban a la casa.
Kiba fue el primero, siempre ansioso como su hermano. Le siguió Choji, el chico más amable que había conocido hasta ahora, Shikamaru fue después, su expresión siempre aburrida, con un cigarro apagado en sus labios. Neji, el chico siempre serio, aunque mejor educado de todos. Y por último, y el que más le ponía nerviosa y ansiosa, Sasuke.
— Sakura..— dijo en forma de saludo, apenas dándole una mirada.
Ella sonrió sin poder evitarlo, pero se mordió el labio cuando se dió cuenta que casi suelta un suspiro idiota.
— Iremos a la sala de juego. ¿Mamá y papá?— preguntó Naruto, haciéndole señas a sus amigos para que entrarán a la puerta del sótano, dónde había una mesa de billar y una televisión con varios juegos de play, que tanto parecia obsesionar a los hombres.
— Fueron a comer con sus amigos—, respondió, dando unos pasos hacia allá —. Dijo que vendrían más tarde.
Sakura se detuvo cuando Sasuke entró a la puerta, bajando las escaleras sin darle una segunda mirada. Ella tomó aire y lo soltó en un suspiro.
— De acuerdo —, asintió Naruto, obviamente sin darse cuenta ya que tenía sus ojos en su teléfono —. Vamos ya, Neji— se quejó al ver al muchacho parado justo antes de entrar.
— Voy enseguida —, dijo con un asentimiento antes de volver su mirada gris hacia ella.
Sakura se sentía curiosa, no tenía miedo de ninguno de los amigos se su hermano, los conocía a todos desde que tenía uso de razón. Y, extrañamente, Neji era uno de los que mejor le caía. No tenía nada que ver que él le haya enseñado a golpear correctamente, o probablemente era la razón por la cual más lo apreciaba.
— ¿Pasa algo?— preguntó curiosa, al ver que él seguía mirándola.
— Bueno..—, Neji dió una mirada a la puerta del sótano, cuando se escuchó el griterío de los muchachos y se alejó unos pasos de la puerta, poniéndose más cerca de ella —. Quería agradecerte.
—¿Agradecerme?— preguntó, su ceño fruncido en confusión.
— Si—, Neji asintió y sonrió suavemente de lado—. No creo que lo sepas, pero Hinata es mi prima.
—¿Qué?— preguntó anonadada, su boca abierta. Ella arrugó su rostro y negó con la cabeza —. Debes estar de coña.
Ella sonrió al ver la mueca de Neji, si había algo que le molestaba al chico que tenía en frente, era escuchar su boca sucia. Según él, no era un comportamiento de señorita. Pero, Sakura jamás había sido una señorita y no iba a empezar porque al amigo de su hermano le molestaba. Y, finalmente, Neji se resignó a escucharla, así que por eso también lo quería.
— No, no estoy bromeando —, respondió él con los ojos entrecerrados, retandola con la mirada a que le contradijera.
— Bueno...— ella no sabía muy bien qué decir al respecto. Había pasando algunos días desde que había ayudado a Hinata en la tienda de sus padres —. No fue nada, en realidad —, dijo finalmente.
Neji negó con la cabeza, dando un paso más.
— Tal vez para ti, pero si para ella. Hinata me contó lo que pasó y, está preocupada porque no pudo agradecerte, de la manera que es debida.
Sakura sonreía, Pero sus cejas se fruncieron, confundida una vez más.
— Oh, ella no dejaba de darme las gracias —, respondió algo nerviosa—. ¿Qué otra manera..?— preguntó nerviosamente.
— Ella me preguntó si podría traerte algo, pero le dije que te lo trajera ella misma. ¿Te molestaría que venga ahora?
— Ah. No, pero...
— Tranquila, no es nada raro. Hinata es muy amable y tímida, pero es buena persona.
Sakura frunció el ceño.
— Yo.. no tengo nada que hacer hoy— murmuró.
Neji sonrió, sacando su teléfono de su vaquero.
— Le mandaré la dirección—. Sakura abrió la boca, lista para decirle a Neji que no, Pero él ya se había girado a la puerta del sotano—. Gracias Sakura. A ella le hará bien juntarse contigo.
—¿Conmigo?— preguntó haciendo una mueca, Neji se detuvo y giró la cabeza y ella sonrió —. Podría enseñarles muchos insultos, no creo que sea una buena influencia —, le dijo divertida.
Neji también sonrió, compartiendo su diversión.
— Probablemente no. Pero ella será una buena influencia para ti.
Sakura puso los ojos en blanco.
— ¡Ya quisieras!— le gritó mientras él empezaba a bajar las escaleras del sótano.
Sakura volvió a sonreír cuando escuchó la risa poco habitual de Neji.
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