Capitulo 01

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El comienzo

    La mañana del sábado parecía indicar la misma rutina de todos los días. La joven ajetreada limpiaba y sacudía con afán hasta el más oculto rincón de aquel departamento, el cual no era grande —cosa que facilitaba su trabajo—, al contrario, en el solo cabían unos cuantos muebles viejos. Cuya única habitación tenia que ser compartida por todos los miembros del hogar.

    Por otro lado, se encontraba una pequeña niña de rulos rubios, disfrutando de todas las canciones de La Pricesita Sofía que tenia guardadas en un CD que le había regalado la Tía Sandra en la navidad pasada.

    El ruido había hecho despertar a la joven de sus más profundos pensamientos.

Y vaya que eran profundos...

—¡Deja de ver esos programas, Ariana!—se quejó la castaña. Estaba asqueada —, no existen esas cosas. —termino de hablar. Apagando la música.

"Al fin paz" pensó.

    La niña la miro con sus ojos azules cristalizados. Había sido demasiado severa con la pequeña, ya que como todos sabemos, la mayoría de las niñas sueñan con ser princesas y mucho más Ariana que a su corta edad de 5 años, ya tenia un reino pintado en su mente con princesas, unicornios y dragones.

—No llores —se acercó Alfie a consolarla —. ¿Qué tal si me acompañas a ver a mamá y después vamos al parque hacer burbujas?

    La niña se limpio las lagrimas y comenzó a saltar por toda la casa emocionada. Rápidamente había olvidado lo sucedido, ya que la propuesta que le había hecho su hermana mayor le sonaba mil veces mejor.

Alfie soltó un suspiro.

    La madre de estas hermanas era divorciada. Su padre había sido un alcohólico sin remedio, y a pesar de los intentos de su mujer por alejarlo del licor, nunca dio resultados y aunque le dolió en el alma por que lo amaba, la madre de Alfie decidió que ese no era el ejemplo que le quería dar a sus hijas y se divorcio.

    Ella trabajaba desde la mañana hasta la tarde en una cafetería que quedaba a unos cuantos minutos de su departamento. No ganaba mucho pero si lo suficiente para poder sacar adelante a sus dos hijas sola, sin ayuda de nadie. Alfie la admiraba, sin importar como siempre trataba de ayudarla y brindarle su apoyo.

    Al salir del edificio una ráfaga de viento provoco que la hermana mayor se estremeciera. Se detuvo de golpe, volvió rápidamente su mirada hacia la pequeña niña asegurándose de que esta llevara algo abrigador puesto. Al confirmarlo, se tranquilizo y siguió su camino. Alfie cuidaba demasiado a su hermana, era una de esas pocas cosas que amaba con todo su alma.

    No había sido el mejor momento para dejar el paraguas en casa. Las pequeñas gotas comenzaron a caer.

—Genial —suspiró con ironía—, pescaremos un refrió.

    La mente de Alfie no era la adecuada para una joven de 17 años, se preocupaba diariamente por los problemas financieros de su hogar, por su madre y su hermana. Mientras buscaba la manera de ayudarlas, sin darse cuenta se había perdido gran parte de su adolescencia en ello.

Su corazón se había congelado.

—¡Splash! ¡splash! —decía la pequeña Ariana por cada charco de agua en que saltaba.

    La lluvia comenzaba a caer con más intensidad y junto a ella la acompañaban los fuertes vientos . Las personas corrían de un lugar a otro, algunos hombres de oficina se cubrían con sus portafolios mientras que otros con sus propias manos.

    Otro suspiro salió de la joven. Tomó a su hermana de la mano y apresuro el paso, no faltaba mucho para que llegaran a la cafetería de su madre pero a pesar de eso, el carácter difícil de la chica estaba comenzando a salir a frote.

—Maldición—dijo entre dientes. Frunció el ceño, sus ganas de golpear al chico del pronostico del tiempo eran un hecho.

"Si ri in dii soliidi" lo remedo en su mente.

—Alf—le llamo la atención Ariana —, ¿splash splash? —preguntó la niña.

—Si —miro a la pequeña niña y le brindo una sonrisa —, splash, splash.

   Una vez dentro de la cafetería, su madre las recibió con una toalla que le había prestado una de sus compañeras de trabajo. No había ningún cliente, quizás por el temporal lluvioso cuyo chico del pronostico del tiempo, no había informado.

    El sonido de la lluvia caer era algo relajante, o al menos para Alfie que se encontraba tomando una taza de Caffé Macchiatto.

—Hija puedes colocar esto a fuera por favor —le hablo la madre a la joven con una bolsa verde de basura. La chica le obedeció y rápidamente tomo la bolsa de basura.

    Salio de la cafetería y coloco la bolsa dentro del contenedor de basura. Movió su cuello hacia los lados colocando una de sus manos en su nuca. Hizo una mueca de dolor, estaba canzada.

    La mirada de la castaña se concentro en uno de los charcos que estaban formando las gotas de lluvia, los suspiros de la joven no ayudaban para nada, trataba de resolver el problema de su vida. Con su mente en blanco, salto en el.

—Splah —dijo la chica antes de desaparecer.

    Sumergiéndose en un húmedo mundo.

Continuará...

Hola mis pequeñas Darianas :3

He aquí el primer capitulo de mi algo ilógica historia. ¿Qué creen? Las quiero mucho y les mando muchos besos con baba pa' todas. 

La sacerdotisa de DaramHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora