MARIONETA

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Para qué centrarte en esa pequeña amabilidad,
caricia leve que tu alma me entrega,
ese pequeño roce de tu presencia, que finge ser sincera.

Para qué seguir pensando el recuerdo de aquella palabra,
de los pequeños besos hundidos en calor,
ese mirar profundo, los ojos florecientes del falso amor.

De qué sirve hallar sentimiento encontrado,
si resulta no ser el deseado.

Qué sentido tiene terminar rezando, para que tu camino se logre desviar,
pues paso a paso, más cerca de destruirme lograrás estar.

Dime por qué, con qué razón,
me sigo centrando en la maravilla de tu querer,
cuando solo persisto como marioneta de tu entretener.

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