〔💀〕AGNYS | ❝Robaste todo lo que me importaba, hermanita. El cariño de mi padre, mi mejor amiga, pero ahora yo te robaré lo que más aprecias.❞
La decisión del Príncipe Ben de elegir a algunos de los hijos de los villanos de La Isla de los Perdidos p...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
──── ⊰✩⊱ ────
LA VELA EN LA MESITA LANZABA sombras largas que se estiraban por las paredes de la habitación de Agnys. Afuera, la Isla respiraba como siempre: sal, humo y el rumor del mar que nunca callaba. Dentro, todo era otra cosa: un silencio espeso, cargado de lo que estaba por ocurrir. Agnys se miraba en el espejo viejo, la corona de Hades en la frente, la brújula de Harry colgando sobre su pecho. Sus manos no dejaban de temblar del todo; cada movimiento parecía medir el peso de una decisión que no era solo suya.
En una esquina, apoyado contra la pared con la sombra jugando en su rostro, Harry la observaba con esa mezcla de descaro y devoción que le encantaba. No movía ni un músculo del gesto; la estaba viendo como quien mira el tesoro más valioso y teme tocarlo.
—Te ves... —empezó, torpe, incapaz de decir nada más pretencioso que la verdad— preciosa.
Agnys le dio la espalda al espejo y, por un segundo, la dureza se le quebró. Una sonrisa pequeña, apenas humana, se le escapó.
—No empieces —dijo, con esa ironía que usaba para protegerse—. Si me pongo a llorar ahora vas a decir que es por el brillo de la corona.
Harry se acercó sin hacerse notar, y con la naturalidad de quien siempre busca contacto, rozó su mano contra la de ella. La tomó y la besó en la palma, como si sellara un pacto.
—Entonces dime, mi Reina—susurró—: ¿estás segura de esto? ¿No vas en contra de lo que sos? ¿No la traicionas a tu modo?
Ella cerró los ojos un instante y dejó que la brisa fría le golpeara la cara. La pregunta le llegó directo, donde más dolía: en el orgullo y en la culpa.
—Si esto es traición —respondió, con voz baja, rompiendo la distancia que suele mantener—, que lo sea por algo que valga la pena. No lo hago por coronas ni por gestos bonitos. Lo hago por los que no tienen voz. Si me equivoco, pagaré por ello. Pero prefiero cargar esa culpa antes que mirar a los míos y no hacer nada.