〔💀〕AGNYS | ❝Robaste todo lo que me importaba, hermanita. El cariño de mi padre, mi mejor amiga, pero ahora yo te robaré lo que más aprecias.❞
La decisión del Príncipe Ben de elegir a algunos de los hijos de los villanos de La Isla de los Perdidos p...
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LA ISLA ESTABA EN PENUMBRAS. EL humo de los tachos encendidos con un fuego que intentaba abrigarlos, se mezclaba con el olor a sal y óxido. Agnys caminaba por las calles rotas en silencio, y en cada esquina veía los mismos cuadros repetidos hasta el cansancio: chicos jugando con basura como si fueran tesoros, viejos compartiendo un pedazo de pan duro, jóvenes con la mirada perdida en un horizonte que nunca llegaba. Y todos, al verla pasar, levantaban los ojos. No decían nada, pero el peso de sus miradas era insoportable.
Harry caminaba a su lado, girando su daga entre los dedos como si fuera un juguete.
—Me pone enfermo —gruñó, mirando alrededor—. Ellos comen sobras, y Auradon se sienta a servirse festines de oro.
Agnys no contestó. Se limitó a seguir hasta llegar a la playa, si es que así podía llamarse. Allí, un viejo estandarte descolorido de Auradon yacía arrugado entre piedras y maderas. Harry lo pateó con desprecio.
»Mira, ahí tienes tu reino perfecto«
Sin dudarlo, Agnys juntó los restos de madera seca en un pequeño montículo y sacó un encendedor de metal gastado. Chasqueó la rueda, y pronto la llama común —simple, terrenal— lamió la tela azul y dorada del estandarte. Las llamas crecieron, devorando cada hilo como si fuera venganza.
Ella lo observó fija, sin pestañear.
—El fuego nunca miente —murmuró.
Harry la miró de reojo, con una sonrisa torcida.
—Y tu tampoco.
Fue entonces cuando la diosa lo sintió. No necesitó verla: sabía que alguien estaba allí, observando. Una presencia que no encajaba con la Isla, que no pertenecía a esa oscuridad. Agnys giró apenas la cabeza, y entre la neblina distinguió su silueta.