La princesa de Arabasta era realmente hermosa, tanto que su belleza era capaz de desestabilizar por completo, como si pudiera arrojarse por la borda con solo mirarte. No era solo su rostro lo que llamaba la atención, sino la serenidad con la que se movía, la fuerza silenciosa en su mirada y ese aura cálida que la hacía imposible de ignorar.
En las últimas semanas su nombre había resonado con más fuerza entre los piratas. En cada taberna, en cada puerto y hasta en los barcos que vagaban lejos del mapa, se repetía el mismo rumor: que la princesa viajaba con los Sombrero de Paja. Nadie sabía si aquella historia era verdad o simplemente una fantasía nacida del aburrimiento del mar. Algunos afirmaban haberla visto en cubierta junto al capitán; otros, que solo era una estrategia para distraer a quienes la perseguían. Pero lo cierto es que el mar entero parecía inclinar el oído cada vez que su nombre surgía, como si presintiera que algo grande estaba por ocurrir.
Por otro lado.
En la cubierta, lejos de los rumores y las miradas ajenas, la princesa compartía un rato tranquilo con Nami. La gata ladrona descansaba recargada contra la barandilla mientras revisaba un mapa lleno de anotaciones, líneas tachadas y pequeños dibujos que solo ella entendía.
—Si seguimos por esta ruta, podríamos ahorrarnos media jornada… si es que Luffy no decide desviarse por “algo interesante” otra vez —murmuró Nami con un suspiro cansado.
La princesa soltó una leve risa, una que el viento se llevó con suavidad.
—¿Crees que esta vez sí escuchará?
—Por supuesto que no —respondió Nami sin levantar la vista, aunque su sonrisa traicionaba su molestia fingida—. Pero igual tenía que decirlo. Yo también me entretengo escuchando mis propias quejas.
Hablaron de todo y de nada al mismo tiempo: del clima extraño que habían encontrado semanas atrás, de un barco que pasó demasiado cerca sin razón aparente, de los precios absurdos de ciertos puertos, y hasta de la extraña manera en la que Sanji parecía flotar cada vez que la princesa entraba a la cocina.
Nami se encogió de hombros mientras doblaba el mapa.
—Este barco está lleno de locos —comentó con esa sinceridad descarada que la caracterizaba—. Pero… supongo que por eso es divertido.
La princesa asintió, mirando el horizonte teñido de naranja —Sí… es extraño, pero aquí todo se siente un poco más libre.
Y por un instante, ambas quedaron en silencio, compartiendo ese pequeño momento de calma entre corrientes impredecibles.
La calma no duró mucho. Un alboroto repentino en el costado del barco llamó su atención, seguido de un chapoteo tan estruendoso que hasta las gaviotas salieron volando.
—¡Nami! ¡Vivi! ¡Miren esto! —se escuchó la voz de Luffy, tan escandalosa y llena de emoción como siempre.
La gata ladrona ni siquiera necesitó levantarse para adivinarlo.
—Ay no… ¿qué está haciendo ahora? —preguntó con esa mezcla de resignación y cariño que solo él lograba provocarle.
Al asomarse, ambas vieron la escena: Luffy flotaba en el agua agarrado a un enorme pez azul que todavía intentaba huir. El capitán reía como si aquello fuera un juego más que una amenaza a su vida.
—¡Lo tengo! ¡Hoy sí tenemos cena especial! —gritó, mientras el pez lo arrastraba en círculos como si fuera un remolque vivo.
Unos metros más allá, Zoro estaba parado sobre una tabla improvisada —que claramente pertenecía a algún barril destruido— intentando pescar su propia pieza… usando una espada como si fuera caña.
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❄︎//𝐎𝐧𝐞~𝐒𝐡𝐨𝐭//✰(𝐀𝐜𝐞𝐱𝐕𝐢𝐯𝐢)❄︎
FantasyPequeños One-Short de una de mis Shipp favoritos de One Piece.
