Han pasado un par de semanas desde que Dazai supo la verdad sobre Chuuya. Desde entonces, Chuuya pasa algunas noches en su apartamento.
No es que sean novios; realmente tienen que trabajar en muchas cosas antes de poder serlo, pero tampoco es la misma relación que tenían antes.
"Te amo". Dazai seguía pensando en esa confesión hecha hacía ya muchos años.
Dazai mira a Chuuya, quien está en la pequeña cocina de los apartamentos de la ADA preparando algo rápido para almorzar.
—¿Cómo va el trabajo? —pregunta Dazai. Chuuya revuelve la comida en el sartén.
—Bien. Mori sigue triste por no poder atormentarte.
—Qué bueno que siga triste —Dazai se recuesta en el futón y escucha a Chuuya reír—. Ya que estuviste en Europa tanto tiempo, ¿además de trabajar qué hiciste?
—Bueno, fui a poner una tumba en la tierra natal de Rimbaud y fui a ver si podía comunicarme con Adam.
Dazai observa a Chuuya. Ve su perfil, un poco más adulto que antes; ve su cabello, también más largo. Aumentó algunos kilos en estos años —lo puede saber por el grosor de sus dedos—. Sigue siendo significativamente delgado, pero ahora se ve mejor, en opinión de Dazai.
—No entiendo por qué lo quieres tanto.
—Valoro mucho sus últimas palabras. No es para tanto.
Ambos se quedan en silencio un rato. No es incómodo ni desagradable. Dazai cierra los ojos, relajándose un momento, mientras Chuuya comienza a tararear mientras cocina.
—Chuuya, yo también te amo —dice Dazai luego de varios minutos. Aún tiene los ojos cerrados, pero los abre al escuchar algo caer al suelo y romperse. Ve a Chuuya mirándolo fijamente y un plato roto a sus pies.
—¿Aún recuerdas eso? —pregunta Chuuya con cara avergonzada—. Pensé que ni siquiera me escuchaste aquella vez.
—Lo hice.
—¿Y por qué no dijiste nada?
—Me asusté, la verdad.
Chuuya se agacha a recoger los trozos del plato y solo suspira.
—Ya ha pasado mucho tiempo.
—¿Aún sientes algo por mí? —pregunta Dazai con calma. Sabe que Chuuya podría decir que ya no siente nada; han pasado casi cinco años. Sabe que no tiene derecho alguno de exigir.
Chuuya se queda en silencio un momento, sus manos recogiendo el plato roto.
Dazai comienza a sentirse nervioso; preferiría un rechazo rápido a este silencio incómodo.
—Te quiero. Pero tú y yo ya no somos las mismas personas que hace cinco años. No sé qué tanto has cambiado. Te sientes como tú, siempre serás tú de cierta forma; no eres un extraño, pero también somos... somos adultos ahora —dice Chuuya—. Creo que lo que digo no tiene sentido.
Dazai se levanta del futón y camina hacia Chuuya.
—No, entiendo a qué te refieres —Dazai se arrodilla delante de él y le sonríe—. Tengo que invitarte a salir.
Chuuya ríe, sintiéndose más tranquilo.
—Bien. Haré un espacio en mi agenda.
↭ ✾ ↭ ✾ ↭ ✾ ↭ ✾ ↭
Ya es de noche. Ambos se encuentran jugando cartas sobre el futón.
—Oye, dices que no estuviste con Fyodor, pero ¿tuviste novio en Europa?
—¿Por qué? ¿Te da celos? —responde Chuuya, mirando sus cartas.
—Sí.
Chuuya levanta la mirada y ve a Dazai mirándolo con mucha seriedad. Chuuya arquea las cejas, mirándolo entre divertido y extrañado.
—Ajá —Chuuya regresa la mirada a sus cartas—. Siempre has sido un egoísta. Pero sí, tuve algunos amantes; nada serio.
Dazai mira a Chuuya. Lo ve tan tranquilo, viendo sus cartas. No parece que esos tipos fueran importantes para él; eso lo tranquiliza. Le darían tantos celos saber que alguien más forma parte del corazón de Chuuya.
—¿Nadie fue tu novio?
—Dazai, si amara a alguien más, estaría con esa persona. Cálmate.
—Te perdí de vista cinco años; eso es demasiado tiempo. ¿Quién no quisiera estar contigo? Fyodor es un mañoso; lo odio.
Chuuya pone los ojos en blanco.
—¿Y qué hago? ¿Me tatuo tu nombre?
—Estaría bien.
Chuuya podría enojarse, pero a este punto decide reírse.
—Sigues siendo el mismo infantil y berrinchudo de siempre.
↭ ✾ ↭ ✾ ↭ ✾ ↭ ✾ ↭
Mori mira por la ventana de su oficina y suspira con tristeza.
Ya no está la mayor diversión que ha tenido en años, pero está feliz de que al menos Chuuya y Dazai hayan terminado juntos. Eso le dará bastante diversión, especialmente con lo que se viene para Yokohama.
—¿Tú qué opinas de que terminen juntos, Fyodor?
—Ah, ¿sabe que estoy aquí?
—Lógicamente.
Fyodor sale de la oscuridad y se para al lado de Mori.
—Yo creo que, objetivamente, es una pareja interesante. Pero sigo queriendo llevarme a Chuuya.
—Culpa tuya por no ser un buitre hace siete años.
Fyodor mira cómo Mori sirve una copa de vino y se la ofrece. La toma y bebe un poco. Mori también bebe de su copa.
—Eso hubiera sido muy raro, ya que tengo más de mil años y él tenía quince en ese entonces.
Mori no parece sorprenderse. Solo bebe, mirando por la ventana.
—En fin, ¿a qué viniste?
—Tengo un itinerario que cumplir en el próximo año, así que vine a hacer un trato con usted. Sin dobles intenciones.
—No voy a vender a Chuuya. Me duele la cesárea de solo pensarlo.
Fyodor ríe en voz baja.
—Bueno, lamentable entonces.
Mori sonríe.
—¿Vas a intentar matarme ahora? Para dejar la copa en la mesa; no quiero manchar mi bufanda.
—No. En este momento no es conveniente —Fyodor deja la copa de vino en la pequeña mesa—. Entonces, me retiro.
Notas:
Así, esta historia terminó. Quedó con opción a una continuación porque durante un tiempo estuve pensando en una nueva trama, pero no quería adjuntarla aquí porque perdería la idea original que tenía para este fanfic.
ESTÁS LEYENDO
La broma del siglo
FanfictionDazai se va de la mafia y Chuuya decide irse a Europa por una misión voluntaria de Mori. Dazai: ¿Y Chuuya? Mori: Lo mate, era un traidor Dazai: *Aprieta el puño de la ira* No se tomen muy en serio este fic, nació de una plática en la madrugada con...
