139. The end

16 2 0
                                        

Jace fue el último.

Lo esperé sentada sobre mi maleta, en el pasillo, como si así pudiera convencerme de que no estaba huyendo, solo cambiando de lugar. Cuando lo vi entrar, con esa expresión suya de querer parecer fuerte por los dos, supe que si lloraba frente a él no iba a poder irme.

—¿Listo para odiar este lado del mundo un poco más? —intenté bromear.

Jace resopló.

—No me gusta Londres. No me gusta su clima. No me gusta su café. Y definitivamente no me gusta que te vayas sola.

Sonreí, aunque me ardían los ojos.

—Por eso no vienes.

—Por eso no voy —asintió—. Y porque alguien tiene que quedarse aquí recordando quién eres cuando tú decidas olvidarlo.

Me levanté y lo abracé sin pedir permiso. Jace me rodeó con fuerza, como cuando éramos niños y Bryce se metía en problemas y él nos cubría a los dos.

—Cambridge te queda bien —dijo, con la voz amortiguada contra mi cabello—. Es lo suficientemente lejos como para que no te alcancen... pero no tanto como para perderte.

—¿Y si me pierdo igual?

Se separó apenas para mirarme a los ojos.

—Entonces algún día iré a buscarte —dijo—. Aunque odie cada segundo del vuelo.

Solté una risa breve, quebrada.

—Gracias por no pedirme que me quede.

—No iba a hacerlo —respondió—. Bryce habría querido que hicieras esto.

La mención de su nombre dolió, pero no me rompió. No esta vez.

—Y Monty —añadió Jace—. Aunque nadie lo diga.

Asentí, con un nudo en la garganta.

—Tal vez algún día vengas —dije—. Cuando todo esto duela menos.

—Tal vez —sonrió—. O cuando Cambridge empiece a aburrirte.

Volvió a abrazarme, más despacio, como si quisiera grabar el momento.

—No te borres del todo —susurró—. Solo lo suficiente para sobrevivir.

—Y tú no dejes de buscar la verdad —respondí—. Aunque no la digas todavía.

Jace asintió.

—Siempre voy a estar de tu lado, Becca. Te quedes, te vayas... o desaparezcas.

Cuando se apartó, tomó mi maleta y la dejó junto a la puerta.

—Vete —dijo—. Antes de que cambies de opinión.

Lo miré una última vez.

—Te quiero.

—Lo sé —respondió—. Y por eso te dejo ir.

Cerré la puerta detrás de mí.

No fue un final.
Fue una pausa compartida.

Y por primera vez desde que todo se rompió, no me sentí completamente sola

Me fui sin despedirme del pueblo.

No porque no doliera, sino porque ya había dolido demasiado.

Mientras el carro se alejaba rumbo al aeropuerto , vi pasar los mismos lugares que alguna vez llamé hogar. La escuela. La calle donde Bryce y yo corríamos cuando todavía éramos solo hermanos. Los rincones donde todo se rompió después. No miré atrás por valentía, sino porque sabía que si lo hacía... no me iría nunca.

Perder no fue algo nuevo para mí.

Primero fue Jeff.
Mi primer novio.
Mi primer amor torpe y sincero. Se fue en un accidente absurdo, de esos que no tienen culpables ni sentido, dejándome aprender demasiado pronto que la vida no siempre da segundas oportunidades.

Después fue Bryce.
Mi hermano.
Con todas sus sombras y errores, pero mío. Muerto sin que pudiera salvarlo, sin que la verdad llegara a tiempo.

Luego Monty, cargando un crimen que no fue suyo, convertido en el final conveniente de una historia que necesitaba un villano.

Y finalmente Justin, llevándose la verdad consigo y dejándomela a mí como herencia.

Scott... Scott no murió.
Pero lo perdí igual.

No tuvimos un final feliz. No porque no nos amáramos, sino porque el amor no fue suficiente para sobrevivir a todo lo que nos atravesó. Boston era un futuro compartido. Cambridge fue aceptar que algunos amores no están hechos para quedarse.

Cuando llegué, nadie me esperaba. No hubo abrazos ni preguntas. Solo una ciudad que no sabía nada de mí y a la que no le importaba aprenderlo.

Y por primera vez, eso no me rompió.

Caminé con la maleta como si cargara todos mis muertos conmigo. Como si cada paso fuera una despedida que nunca pude decir en voz alta.

No hubo justicia.
No hubo redención.
No hubo finales felices.

Solo hubo una decisión.

Irme no fue olvidar.
Fue sobrevivir.

Y mientras Cambridge se abría ante mí, entendí que a veces la vida no ofrece cierres...
solo silencios donde uno aprende a seguir respirando.

Ese fue el mío.

Aeternum.#OTL3Donde viven las historias. Descúbrelo ahora