Amigo

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Tras una ajetreada mañana debido al inoportuno cambio de horarios de su terapeuta, al fin puede caminar aliviado de regreso a casa. Mira relajado el cielo despejado, con aquel tono que anunciaba el atardecer, y observa a la distancia a varios alumnos que salían de sus propios clubes: a los chicos del equipo de béisbol recogiendo sus cosas y a algunas chicas que abandonaban la biblioteca.

Con un poco de emoción contenida, busca su celular entre sus pertenencias y desbloquea la pantalla para localizar rápidamente un contacto.

Buen día, señor Shoto, espero que hoy le haya ido bien en el trabajo. Ya terminé mis actividades en el club. ¿Le parece bien si lo espero unas cuadras antes de la estación?

Relee el mensaje con rapidez, revisando que no suene irrespetuoso ni demandante, y lo envía tras corregir ligeramente algunas palabras. Continúa tecleando un segundo mensaje, pero se detiene al ver que el anterior ha sido leído y aparece aquel emoticón que indica que la otra persona está por responder.

Hola
Izuku, buen día
Lo siento, no podré ir
Llamaré a Fuyumi, espera a que llegue, ¿sí?
Lo siento

Los mensajes llegan uno tras otro; parecían haber sido escritos con prisa. Quizá estaba en medio de algo importante, piensa, mientras un sentimiento incómodo vuelve a instalarse en su pecho, el mismo que había sentido esa mañana durante la sesión. Relee varias veces el texto, como si buscara algo más en él... o como si esperara que apareciera algo más.

¡No! ¡Está bien!
No se preocupe.
Yo puedo ir a casa.
Cuídese

Se apresura a teclear, pero antes de poder enviar otro mensaje siente un brazo pasar por encima de sus hombros y atraparlo en un medio abrazo bastante brusco, sacándolo de su ensimismamiento.

—¡Ey! ¡Midoriya! —saluda uno de sus compañeros de clase, que acababa de salir de uno de los clubes deportivos; lo sabía por el fuerte olor a desodorante recién aplicado—. ¿Hoy sí vendrá ese héroe cool por ti, verdad?

El chico, aunque apenas era más alto que el pequeño Izuku, era bastante más fornido que la mayoría de los estudiantes, zarandeándolo con facilidad.

—Y-Yoshida... Bueno... no creo que—

—Por favor, Midoriya. Siempre que dices que vendrá, nunca lo vemos —interrumpe otro chico, amigo cercano del primero. Era más delgado, pero su altura resultaba intimidante junto con su apariencia despreocupada—. Solo queremos hacerle algunas preguntas y que nos dé algunos consejos para entrar a la UA. Sabes que también queremos ser héroes profesionales como él, ¿no?

—Sí, sí. Tal vez algunos consejos para ejercitarnos. O tú, que vives con él, ¿sabes algunos? Anda, dinos, dinos —agrega el fortachón, dando pequeños golpes "amistosos" en el delgado brazo de Izuku, que aún se estaba recuperando, provocándole una ligera mueca.

—Oye... —llama el más alto a su compañero, tomándolo del hombro.

—Bueno... —contesta, restándole importancia a lo anterior—. Él... no vendrá hoy tampoco.

—¿Eh? ¿Entonces irás a casa solo? —pregunta decepcionado—. Eso no es bueno para alguien como tú, amigo. Mmm... ¡ya sé! ¿Y si te llevamos a casa nosotros? Tal vez ahí podamos verlo al fin, o al menos a esa chica sexy que te acompañaba esta mañana.

El fortachón frota juguetonamente su puño contra la mejilla del peliverde.

—¡Eres un suertudo, amigo! De verdad, ¡qué envidia!

Antes de que Izuku siquiera pueda responder, los chicos toman camino hacia la salida, casi llevándolo a rastras con ellos. Ante eso, siente que no le queda más remedio que avisarle a Shoto que irá a casa con unos amigos. Sin embargo, antes de poder escribir algo, nota cómo ambos reducen poco a poco el paso... y la charla.

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⏰ Última actualización: Jan 13 ⏰

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