El resto del tiempo laboral no lo vi. No se si dar gracias a dios por eso o poner-me a llorar como una condenada a látigo. Mi vuelta a casa no rompía para nada la rutina. Como siempre la llave no entra en la herradura, pruebo la otra, tampoco. Vuelvo con la primera y ya entra. Entro, me libero de esos tacones que a penas dejaba circular la sangre por mi pie mientras tarareo la última canción que se reprodujo en la radio del coche y que automáticamente se quedó gravada a mi mente, tiro las llaves en la mesa principal. Una de las ventajas de independizarse es que no hay ninguna madre dispuesta a joderte el día o todo lo que haga falta para que recojas las llaves de la mesa. Me tiro en el sofá, toda la casa está limpia. Obvio, para algo pago a Shanna. Ella era una buena mujer, por lo que se de ella. Nunca me robó nada y… ella siempre limpia bien. Si, eso. La verdad es que nunca coincidimos ya que le di un horario laboral igual al mío para no vernos. Me gustaba tener intimidad, estar sola a veces. Y puedo estarlo a casa y en pocos sitios más, así que lo aprovecho. Eso de tener la casa limpia siempre está muy bien, nunca me tengo que preocupar por mucha cosa cuando estoy en ella, por lo que puedo descansar y pensar sin ser llamada por la fregona. Cogí el celular de mi bolso que antes de tirarme al sofá había dejado en la mesilla del comedor, que estaba en frente de mi asiento actual. 4 watsapps y un mensaje. De un segundo a otro el I phone vibró mientras sonaba mi tono de llamada. Número desconocido.
-¿Quién eres?
-¿Miller? ¿ cómo llegaste a casa?
-Bien… ¿pasa algo? ¿necesitas que organice algunos informes?
-No… te necesito a ti, te espero en el portal de tu casa, prepara una bolsa con ropa de deporte y la lencería más provocativa que tengas.
Me quedé plasmada mientras escuchaba la voz de Louis dándome ordenes como de costumbre. A mesura que iba dictando lo que hacer mi boca dibujaba una O y mi cuerpo recibía un escalofrío.
-Pues te vas a tener que esperar más tiempo porque me voy a poner otra cosa, ya está usada la ropa de hoy, y un poco arrugada porque uno que yo me sé decidió que era un buen momento para lanzarla sin ninguna cura al suelo.
-Ese hombre que tu te sabes es un genial, dime su nombre para seguirle a twitter. Sea lo que sea, ponte ropa que me cause esa erección que ya te conoces también, sorpréndeme con la lencería y la ropa de gimnasia también.
-Mmm creo que tengo ya algo en mente y te va a gustar, ¿quieres pasar dentro?
-No me tientes, tengo prisa para llegar a esa sorpresa y si paso a tu casa… creo que no salgo.
Entendí el mensaje oculto, supe desde un principio que siempre tendría que pensar mal si se trataba de Louis. A ver, no lo culpo. Tiene a todas las chicas comiendo de su mano, para lo que necesite cualquiera está dispuesta a hacer cualquier cosa por él. ¿pero él está dispuesto a hacer cualquier cosa para ellas? Eso ya no está tan seguro. El caso es que, como tantas chicas querían con él se le subieron los humos, y se piensa que con solo soltar frases pícaras conseguirá lo que quiere. El problema es que piensa bien. Subí a toda prisa a mi habitación. A la mierda con mi tiempo libre, sea lo que sea lo que vayamos a hacer seguro que con él me lo paso mejor que aquí. Me cambié y me puse un vestido ajustado por la parte superior y que se soltaba por hacer volantes a bajo. Era bastante bonito. Despues de ess rebusqué por el cajón de mi ropa interior y me decidí con la lencería de encaje negra con acabados bordados. Lo metí en una bolsa rosa que en plateado ponía BAD GIRL, pensé que podría ser adecuada. Me fui directa al inmenso armario que mi habitación poseía a buscar mi conjunto de deporte favorito, el más corto. Unos pantalones shorts que al ponerse de cuclillas se me salía la mitad del culo y un top minúsculo de tiras que a penas cubría mis tetas. Eso creo que estaría bien, la sorpresa que me tenía, digo. Bajé las escaleras otra vez, antes de salir me revisé en el espejo de salida, me pellizqué las mejillas para darle rojizo natural y me lamí los labios para darle brillo. Me recogí el pelo porque si teníamos que hacer deporte y sudar, no me gustaba tenerlo suelto. Me sonreí a mi misma al espejo y practiqué caras que posiblemente tendría que hacer cuando esté con él para que si se da el caso de hacerlas me vea lo mas sexy posible. Me perdí en el tiempo, pero pude recordar que Louis tenía prisas así que me acomodé las ansas de la bolsa de BAD GIRL y salí por la puerta. Lo primero que vi fue la enorme limusina negra, y al ver que salía vi a Louis abrir la puerta trasera. Le hizo señas al hombre que conducía para que no bajara y se quedara en el auto para después fijar la vista en mi. Nada más verme sonrió pero sus ojos oscurecían. Me daba miedo la forma en que este hombre podía ocultar las cosas, porque puede que más de una vez me haya mentido y no me haya dado ni cuenta. Incluso puede que siga mintiendo conmigo en otra ocasión pero nunca sabré lo que realmente pasa por su mente, su cara era un folio en blanco. Se rascó el labio en un intento exitoso de distraerme y se dirigió a mi con ese paso de modelo tan suyo. No sabía como había podido vivir tanto tiempo sin poder observar su pie avanzando tras el otro.
-Nos vemos de nuevo –sonríe—me gusta.
- Nunca podrás saber cuánto me gusta a mi.
No se como mis palabras salieron así, no les di permiso, pero supongo que mi mente se nublaba al ver esos ojos fijados en mi cuerpo y sobretodo mis ojos. Era un hombre de mucho contacto visual, le gustaba mirar fijamente porque sabe que con eso puede conseguir todo lo que quiere saber de una persona, y una vez hecho eso, observa cada parte del cuerpo de su frente. Es un hombre muy atento. Me asombra lo observador que es, podía recordar la ropa que llevaba toda la oficina si se lo propone.
-Buen punto.—señalando la limusina— Entremos.
Como todo el señorito que estaba hecho se dirigió delante de mi al auto, abrió la puerta primero y con su mano libre señaló el camino hacia dentro, en signo de que pasase. Después entró él tras de mi. Sonrió con su sonrisa de “se algo que tu no sabes” tan tierna e infantil suya y me sostuvo la mano cara-arriba. Con la otra mano que le quedaba libre acarició mi palma totalmente dormida, estirando mis dedos vagos para luego soltaros y dejarlos en su postura anterior, parcialmente cerrados. No miraba mi mano, tan solo me perdía en su postura atenta con mi palma y mis dedos. Se veía tan tierno y vulnerable… y lo era tan poco… Es un hombre sin personalidad propia, sin costumbres ni nada de eso. O puede que si lo sea con una persona que le llegue al corazón pero eso ya sería una tarea demasiado complicada para mi.
-tengo ganas de que veas lo que te tengo preparado.
Levantó su mirada clavando sus ojos en mi, y quería contestarle algo con sentido pero mis pensamientos estaban de vacaciones en esos momentos. Lo único que sabía es que estaba totalmente caída por su penetrante mirada. Sabía que lo conseguía y creo que por eso lo hizo. Pero luego, de un momento al otro separó la mirada, como si se acabara de dar cuenta de lo que me causaba cuando sostenía su vista en mi y se aclaró la garganta.
-¿Vino?
No me miraba, solo buscaba algo para distraerse… o eso parecía.
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Lo Sensual De Un Golpe.
Fiksi PenggemarCharlotte Miller y Louis Tomlinson se tenían muchas ganas, sin embargo no de exactamente lo mismo. Louis trataba de controlarse con ella, ya que no quería meterla en toda su mierda. Pero ella cada día lo deseaba más, y aun que no supiera donde se me...
