Capitulo 100 - Juntos en la eternidad

18 0 0
                                        

Uso un portal para llegar a la sala de estar del edificio, todo el lugar permaneció en un silencio sepulcral; Isis creyó por un momento que todos se habían ido de aquel lugar. Pero las puertas del elevador se abrieron, su pequeña Astrid entro a la sala, su vista no se despegaba del libro que llevaba en sus manos. Realmente, su hija era más parecida a su madre –Leer mientras caminas es peligroso, creí que ya lo habías comprendido-

Al escuchar su voz, la infante pelinegra dejo caer el libro, el golpe produjo un sonido que resonó en la habitación. Como si todo sucediera en cámara lenta, Astrid se giro hacia su lado derecho, descubriendo que ahí se encontraba su madre. La misma que hacía meses no vio su rostro al despertar -¿M-Mama?-

Solo con una sonrisa en su rostro, Isis se acerco a su hija; a pesar de su avanzado embarazo, logro cargarla en sus brazos –Ansiaba hacer esto de nuevo-

-¡¡Mami!!-. Astrid se abrazo a su cuello, permitiendo que las primeras lágrimas empaparan su pecho. Isis solo pudo besar su frente en un intento de calmarla; pronto descubrió que ella también estaba llorando

-Astrid, papa me pidió que...-. Las palabras de su hermano se cortaron al presenciar el abrazo -¡¡Mami!!-

La rubia se hinco aun con Astrid en sus brazos, justo a tiempo para recibir el abrazo de su hijo. Ambos niños se aferraron a su madre por varios minutos, temían que (Al soltarla) volviera a desaparecer. Lentamente la soltaron, Isis deposito un beso en sus frentes. Tomándolos de sus manos, se dirigieron hacia las habitaciones. Sus pequeños le indicaron que Alex había salido a Industrias Stark, pero la primera persona a la que quería ver era a su madre

La encontró en su alcoba, mirando hacia las afueras del edificio; de haber entrado por la puerta principal, habría notado su llegada. No necesito decir una sola palabra, había algo que las mantenía unidas. La reina de Asgard aparto su vista de la ventana, girando detrás de ella. Ambas miradas esmeraldas se encontraron por varios segundos. Loki se acerco a su primogénita, tomo su rostro entre sus manos –M-Mi amor...-

Ahora fue Isis quien se acurruco en el cuerpo de su madre, volvía a ser una pequeña niña que buscaba consuelo. Pronto, cada uno de los residentes en aquella torre se entero sobre el regreso de la futura reina de Asgard; las lagrimas no dejaron de correr el resto del día –Mama... Hay algo que quisiera pedirte-

-Claro que si-

-Quiero que revivas a un Skrull-

-¿Qué? Pero, Isis, ellos fueron los que te secuestraron-

-Uno de ellos fue quien me ayudo a volver, dio su vida para salvarnos a mí y a mi bebe. Por favor, mama, el no merece terminar así-. Por supuesto que Loki dudaba, pero jamás podría negarse a esos ojos suplicantes. Suspiro resignadamente

-De acuerdo, aun tengo la Gema del Alma. Necesitare entrar en tus recuerdos, recuéstate-

Su hija obedeció, recostó su cabeza en sus piernas; quizás la tensión en ese día fue lo que ayudo a caer en un profundo sueño en pocos minutos. Loki pronuncio un par de palabras, y aunque su cuerpo permaneció un par de palabras, y aunque su cuerpo permanecía en el mismo lugar, su mente se había adentrado en la de Isis. El recuerdo que la joven había decidido concentrar fue el día que ese Skrull planeo su huida. Espero a que él se fuera de la improvisada cárcel para seguirlo; al sentir una presencia tras su espalda, se giro -¿Q-Quien es usted?-

-Mi nombre es Loki, soy la madre de Isis-

-¿Su madre? Eso quiere decir...-

La pelinegra asintió –Por desgracia, tu no saliste con vida. Mi hija me pidió un favor, siendo tu quien la ayudaste a regresar, no podría negarme-. Saco la Gema del Alma, el Skrull solo pudo mirarla con una expresión confusa –No te muevas-

El hechizo que cambio mi vidaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora