La pulsera parecía un objeto de algún trabajador disciplinado y leal a la empresa que les había insertado los Simuladores de Realidad.
Dylan sentía unas desmesuradas y ansiosas ganas de descubrir alguna pista, fuese diminuta o grandiosa y colosal, les acarrease problemas o hiciese sus vidas frustrantemente tranquilas. Sólo pedía una señal, un indicio de lo que les ocurría. Una simple y llana explicación.
Precisamente, lo que el muchacho se pasaba de uno a otro de sus delgados y largos dedos era lo que buscaba.
-Esta pulsera parece importante-comentó Ty a su espalda, observando la danza que Dylan estaba ejecutando en las extremidades de sus brazos, emparejando a la pulsera y los dedos como dúo de baile.
-Sí...-murmuró Kyla.
Dylan no se había percatado de que su amiga se había colocado a su lado. Levantó la vista del elemento que había absorbido su capacidad social y examinó los tres compañeros que lo habían acompañado en su decisión de explorar el desesperante y rutinario lugar.
Kyla miraba con precisión el fino brazalete a unos centímetros del propio chico. Dylan casi podía oír sus irrefrenables pensamientos, los cuales trataban de no perderse detalle alguno del objeto.
Ty observaba la pulsera desde una posición más alejada que la de Kyla y, entornando sus cautivadores ojos verdes, intentaba con todas sus fuerzas captar alguna huella extraña o algún botón para encender un portal. Entrecerraba los ojos pretendiendo tropezar con algo. Sin éxito alguno.
"Parece ser una pulsera normal" se desanimó Tyler ".Puede que se le hubiese caído a..." pero el pequeño Ax interrumpió sus desalentadores pensamientos.
-Alguien dejó esta pulsera en ese lugar exacto por algún motivo, pero a propósito- los dejó a todos estupefactos.
Ty y Kyla, quienes daban por hecho que el joven Axel estaba haciéndose ilusiones, dibujaron en sus caras unas muecas de compasión mientras negaban con la cabeza, admirando la capacidad que los niños tienen para usar la imaginación. Ellos pensaban que Ax estaba tratando de imaginar miles de posibles alternativas a que el brazalete fuese un objeto olvidado.
Pero no Dylan. Él había intuido desde el primer momento en el que su mano había rozado la de Ax que ese joven era astuto e ingenioso. Daba la sensación de que Ax había enviado por su extremidad a la de Dylan el concreto mensaje de que no debían juzgarle por su corta y engañosa edad.
-¿Qué te ha hecho llegar a esa conclusión, Ax?-cuestionó, intrigado por la ágil inteligencia del chico al que acababa de conocer.
Ax bajó la mirada al punto en el que la pulsera había reposado. Tras unos segundos de concentración y pensamientos, el joven alzó la vista al techo y lo inspeccionó por un par de minutos. Después de afirmar sus sospechas, habló:
-Al entrar por la puerta a la sala que te ha llamado la atención, Dylan-comenzó-, no hemos visto ninguna pulsera en el suelo, cosa que debería de haberse visto claramente, debido a la blancura de la superficie.
Axel se disponía a continuar con sus argumentaciones cuando Ty lo interrumpió.
-Era imposible verla con la camilla delante, Ax.
El inteligente niño asintió con la cabeza.
-Precisamente por eso es extraño, Ty-los intrigó-. ¿No os dais cuenta?
Ninguno de los presentes respondió a su pregunta, por lo que prosiguió:
-Alguien ha querido que Dylan aterrizase en esta habitación y no en cualquier otra de las que hemos visto. Alguien tenía previsto que Dylan se acercaría a la camilla. Al igual que ese alguien ha colocado el brazalete bajo la única fuente de luz que hay en toda la sala.
ESTÁS LEYENDO
Desconectados
Science FictionEn un mundo en el que la tecnología es imprescindible y la electricidad corre por sus venas, Dylan, Kyla y Ty viven en la Red, al igual que los demás. Divertirse sin límites, de eso trata el programa. 365 días de diversión ilimitada. Todo sigue con...
