-Esto es nuevo-masculló Dylan pausadamente.
El rostro del chico quedaba iluminado por la intensa luz azul que proporcionaban los cuadrados extraños. La luz era hipnotizante y hermosa, singularmente excepcional, pero tenía su lado enigmático y alarmante. El color del extenso fulgor era similar al del azul eléctrico de los circuitos de la cúpula.
Kyla se sobresaltó al escuchar un estruendo ensordecedor procedente del exterior del aereoauto.
- ¿Qué ha sido ese ruido?- preguntó débilmente a sus dos amigos.
Ty se removió en su acolchado asiento al ver que Dylan hacía amago de salir fuera del transporte aéreo.
-Tío-lo llamó, asustado-¿se puede saber dónde vas?
Dylan también había oído el enorme estrépito de fuera. ¿Qué lo había provocado? Esa pregunta corría y saltaba por su mente al igual que una cabra juega por las rocas en los altos puertos entre la maleza.
-Voy a salir-anunció repentinamente a sus compañeros.
-¿Que vas a qué?
Ty no podía procesar aquellas palabras.
-No me digas que vas a salir en busca de lo que quiera que haya sido eso, por favor-se lamentó.
Dylan ignoró el cobarde comentario y pulsó en la pantalla del sistema la puerta del conductor, por lo que ésta se abrió.
El chico asomó la cabeza por el espacio abierto del aereoauto y se aferró al techo del mismo con la mano derecha para evitar caer al azul y desconocido vacío.
Tras ver un extraño destello de luz azul en el firmamento, levantó la vista a la cúpula y, al observar un horrible agujero negro en ella, soltó un alarido de pánico. Metió el cuerpo en el transporte aéreo no autorizado, y pulsó de nuevo la pantalla con intención de sellar la puerta en el metal por toda la eternidad, tratando de que se fundiera para siempre.
-¿Qué has visto?-preguntaron Kyla y Ty al unísono, ansiosos por obtener una respuesta de su jadeante amigo.
-El cielo- fue su única respuesta.
Kyla estaba temblando, estaba impresionada por lo que sus ojos presenciaban, pero sobre todo, estaba atemorizada y asustada.
-Dylan- susurró, tratando de que su voz no sonara tan débil como ella se sentía-¿A qué te refieres con "el cielo"?
Ty observó a su amigo, estaba igual que de costumbre: pelo castaño enmarañado, rostro moreno y delgado... pero había algo que no encajaba. Tenía la mirada fija en un punto del aereoauto. Sus ojos marrones no expresaban nada.
-Se está cayendo el cielo-soltó lentamente.
Kyla y Ty se quedaron de piedra, y al igual que una antigua estatua mira al horizonte sin percatarse de las palomas que vuelan a su alrededor, ellos escrutaron a Dylan atentamente.
-Se ha vuelto loco-lo acusó Kyla, con sus azules ojos desorbitados.
Ty asintió pausadamente. Eso era absurdo, inimaginable y sorprendentemente original. "Está bien. Dylan se merece una felicitación por el buen actor en el que se ha convertido".
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Desconectados
Science-fictionEn un mundo en el que la tecnología es imprescindible y la electricidad corre por sus venas, Dylan, Kyla y Ty viven en la Red, al igual que los demás. Divertirse sin límites, de eso trata el programa. 365 días de diversión ilimitada. Todo sigue con...
