Mask Of The War Prince

33 4 0
                                        

—¿Puedo maldecir?

—Aquí puedes decir lo que quieras—. Historia le dio un mordisco a un pastelillo de fruta que le había traído uno de los sirvientes. El azúcar en polvo le cubría la boca y los dedos, y se limpió con un paño en el tocador donde estaba sentada. —Nadie te va a oír. Si lo hacen, de todos modos no se suponía que debían estar escuchando, y los castigaré por ello.

Armin se dejó caer en la cama de su hermana, con las extremidades extendidas como un títere que ha sido desechado descortésmente. —No sé en qué carajo estaba pensando papá. Había muchas formas de calmar las tensiones políticas si quería. Mostrarle a Shiganshina que sus intenciones son darle a Paradis un futuro mejor. ¿Por qué tuvo que involucrarme a mí? ¿¡Por qué tuvo que negociar con mi vida para sus planes!?

Historia se rió solo un poco. —Cálmate, melodramático. Entiendo lo que dices, pero no te estás muriendo ni te van a meter a la cárcel. Te vas a casar, y ambos sabemos que papá no nos entregaría a nadie a menos que supiera hasta el último detalle sobre esa persona. Los dos estamos llegando a la edad en la que un compromiso era inminente de todos modos. Especialmente el tuyo, dado que papá quiere que heredes su título si algo le llega a pasar. Solo me sorprende que no tuviera a nuestros cónyuges elegidos con años de anticipación

Armin resopló, y una pequeña sonrisa delató la preocupación entretejida en sus facciones.

—Cierto. Perdón por desahogarme. Nos criaron toda la vida para esperar esto, pero que realmente me digan que me voy a casar...— Se cubrió la cara con las palmas de las manos. La luz que colgaba del techo producía un aura brillante alrededor de sus dedos, reminiscente del sol naciente. Estudió sus manos como si al hacerlo fuera a ser recompensado con sabiduría; un camino a seguir a través de un futuro incierto. —...Estoy nervioso. ¿Y si me odia o le doy asco?

Historia le dio otro mordisquito a su pastelillo. Se limpió los dedos antes de llevarse las manos detrás de la cabeza para recoger su largo cabello rubio en una cola de caballo. —Entonces es un estúpido. ¿Cómo dijiste que se llamaba? Mis oídos en el ejército me dijeron algunas cosas sobre él, pero hay tanta gente de la que estar al pendiente que lo olvidé.

—¿Se supone que debas estar comiendo eso? Vamos a un funeral de una de las familias de guerra de Shiganshina, y recuerdo que papá dijo que nos servirían la cena después.

Ella le restó importancia con un gesto, respondiendo a su pregunta con la boca llena de relleno de fruta.

—Él no se va a enterar.

—¿Me das un poco al menos?

Ella respondió con un murmulló afirmativo antes de entregárselo. Él le dio un mordisco, y el azúcar en polvo le espolvoreó la boca.

—No te vas a librar tan fácil—, dijo ella. —Necesito el nombre del afortunado, Armin, para poder averiguar todo sobre él, hasta el arreglo floral favorito de su madre.

—Jean Kirstein— Armin nunca había conocido al hombre, pero el solo nombre lo mantendría despierto por las noches durante meses hasta que Erwin les permitiera conocerse oficialmente.

La costumbre de Paradis dictaba que las parejas prometidas no se vieran cara a cara sino hasta poco antes de la boda. Armin no tenía idea de a quién demonios se le había ocurrido eso y por qué. Sus libros de historia mencionaban algo de "mala suerte" o alguna estupidez parecida. Todo lo que recordaba era cómo la primera vez que lo leyó, él e Historia se habían reído de eso durante horas hasta llorar y que les doliera el estómago.

—Papá dice que ocupa el sexto lugar en la guardia de Shiganshina.

Historia había estado trenzando su cabello. Sus manos se congelaron cuando él dijo eso, y algunos mechones sueltos cayeron al lado de su rostro. Su expresión se arrugó. —¿Sexto? ¿Acaso del uno al cinco no eran lo suficientemente buenos?

Jearmin one shotsHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora