Carta 1#

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01 de Abril, otoño.

Amada mía:

Mañana se cumplen once semanas, once difíciles semanas desde de tu partida. Aún no puedo creer todo lo que ha pasado. Esto me está volviendo loco.

Días después de tu despedida tu madre me llamó diciendo que tenía algo que mostrarme.

Era sobre ti.

Rápidamente me dirigí a tu casa. Ella estaba esperándome sentada en los escalones de la entrada. Una sonrisa escapó de mis labios al recordar todas las conversaciones que tuvimos en ese lugar.

Me dejó entrar en tu habitación, el aroma a tu perfume se impregnó en mi nariz, dejándome hipnotizado por algunos minutos.

Por un momento aprecié todo y esperé, esperé quizá verte a ti entrar por la puerta de tu habitación y envolverme en un abrazo. Sólo fue un pensamiento, eso nunca ocurrió, tú ya no estás aquí.

Miré tu cama, tu edredón violeta me trajo seguridad, me senté sobre el y observé un pequeño baúl de madera que descansaba sobre éste. En el había adherida una pequeña nota. La abrí con mucho cuidado, no quería dañar cualquier cosa proveniente de ti.

Minutos después decidí leerla, ya que mi nombre estaba escrito en el papel.

Juro que he releído un millón de veces esas 12 cartas, he decidido hacer lo mismo, sólo que yo las enviaré al cielo.

Hoy primero de abril estoy frente a tu lápida, escribiendo la primera carta que te enviaré.

Hay hojas anaranjadas rodeando tu lugar de descanso, y eso me hace recordar...

Recordar que amo el otoño y tú el invierno. Yo amo las hojas anaranjadas y tú las gotas de lluvia transparente. Yo te amo a ti y tú me amas a mí. Quizá lo hacías, no sé ahora.

Lo sé, no escribo tan bien como tú, pero haré el intento.

Creo que es hora de despedirme, está oscureciendo y debo cantarte una canción antes de irme. Así como tus posdatas eran obsequios, los míos serán canciones.

Te visitaré el primero de cada mes, ya que la psicóloga cree es mejor dejarte partir de a poco.

Te amo Sofía, siempre te he amado, te amo ahora y te amaré siempre.

Con toda mi alma, Alex.

Posdata:

«Te escucho dormir, duermes profundamente. Aquí en mi mente, aquí en mi mente. Esperando. Acércate mi amor, no tienes que temer, nada que temer. Te espero. Hasta pronto, nos veremos pronto.»

Williamette Stone - Heart like yours.

Cartas de amor al cielo #2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora