11/Septiembre/2015

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Querido diario

Amo el olor a mar, pasear por la orilla descalza, coger alguna concha, sentarme en la arena mirando hacia el mar, cerrar los ojos y no escuchar nada más que las olas, pero sobretodo me gusta hacer todo lo anterior con el.

Aún siento cómo si nuestras manos estuviesen entrelazadas.

Porque lo han estado.

Noté cómo su mano rozaba la mía y después cómo introducía sus dedos entre los míos apretandome con cuidado, en ese momento mi corazón se aceleró y mis piernas empezaron a temblar, le miré y el a mi también, no dejaba de sonreír.

Deseaba besarle, pero en cambio no lo hice.

Aún noto a mi corazón acelerándose por culpa de esa maldita sensación que poco a poco se va haciendo con todo mi ser y cada vez me resulta más imposible deshacerme ella.

Aunque tampoco quiero.
Esta maldita sensación es muy bonita.

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M&G | L.H #Wattys2016Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora