Capítulo 9

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Rápidamente ambos hombres se dirigieron cada uno a su vehículo.

-Ni creas que vas a ir solo en esa cosa Abel.- Thomm señaló a la motocicleta de su hijo.

-Ni creas que voy a ir contigo, no se que otras cosas puedes estar escondiendo- Replicó Abel.

-Escúchame- Thomm tomó por los hombros a Abel -Ya lo oíste, van a comenzar la invasión, ahora vamos a ir a buscar a tus hermanos y a tu madre y ¡nos largamos de la ciudad!.

-Claro como no, y ¡¿Cómo sabes que esa cosa no nos implantó un chip de rastreo?!.

-Anda, toca detrás de tu oreja - Así lo hizo Abel -¿Sientes pequeñas puntadas de dolor?- Abel negó - Genial, entonces no tienes nada.

Mientras hablaba, Thomm amarraba la motocicleta de Abel a la parte trasera de su coche.

Abel se subió al viejo cacharro de su padre dando un fuerte portazo.

Thomm resignado encendió el coche y se marcharon.

A medio camino, Abel comenzó a pensar en lo que había ocurrido, preguntas rondaban por su mente, torturandolo poco a poco.

-Se que te estas torturando con preguntas que sabes que jamas responderé, asique no te gastes, ya no lo hagas.

-¿Al menos podrías explicarme algo de lo que acaba de pasar?.

Un leve suspiro se escapó de los labios de Thomm.

-¿Recuerdas al evoluk que asesiné?- Abel asintió - el, por asi decirlo, pertenece a la "elit" de su raza, pocos logran estar en su puesto...

- Y tu en un santiamén lo mataste- interrumpió Abel.

-Déjame terminar. La raza evoluk está dividida por clanes, como el mundo en continentes; por cada continente existe un clan. El que asesiné pertenecía a los lideres de el clan que "domina" a América- Abel tomó aire para protestar sobre eso -lo se por su vestimenta, a demás solo unos pocos logran entrar a la tierra.

-Oh, genial, estas diciendo que a demás de matar a esa cosa ¡¿Él era uno de los "lideres"?!.

Thomm sacó una mano del volante para acomodarse los anteojos y al mismo tiempo largar un suspiro.

-Exactamente.

Abel frustrado ladeó la cabeza y decidió ya no preguntar más. De pronto se encontraron frente a la gigantesca casa de Skylar e inmediatamente Abel le gritó a su padre que frenara. Sin decir más se bajó y se dirigió a la puerta de su amiga. Tocó el timbre hasta el cansancio cuando por fin ella apareció del otro lado de la puerta.

Skylar tardó unos minutos en reconocer a quien tenía en frente, lo cierto es que desde aquella llamada declinada por parte de Abel, solo se había dispuesto a llorar.

-¿Y qué? ¿Te vas a quedar parada ahí toda la eternidad?.

El terror cruzó por la mirada de Sky.

Hope reconstructedDonde viven las historias. Descúbrelo ahora