Cumpliendo con el destino

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Alma

La mansión de bel air seguía tan hermosa y cálida como siempre. Tenía tantas ganas de quedarme allí pero tenía un deber que cumplir con Lloyd Publicite. Debía mudarme al centro de Los Ángeles para no tener que viajar tanto todos los días. Además tenía otras cosas que hacer.

Cambiar mi vestuario era la primera, ser la Ceo de la empresa conllevaría muchas responsabilidades y no podía presentarme en pantalones de cuero y botas de motociclista. Tenía que cuidar la imagen que mi padre le había dado a la empresa con tanto trabajo. Tenía que ser una mujer elegante, impecable, y con clase. Se los debía. Mis padres me habían criado con amor y libertad. Era hora de devolvérselos cuidando su legado con altura. Había hablado con Tomas poco después de llegar a casa. Estaba feliz de verme regresar y me dio una noticia que me dejo en las nubes.

Dylan habia venido vivir a los Ángeles. A trabajar en la empresa. Sabia por Tómas que se había graduado con honores en su licenciatura en publicidad, sabía que en la sucursal que teníamos en Londres había hecho trabajos brillantes como aprendiz a pesar de que Tómas le había propuesto un puesto más alto. Pero el quiso empezar desde abajo y eso me hizo sentir orgullosa. Y sabía también que Tómas estaba muy enfermo y que quería pasar tiempo con su hijo. Que entristecía que fuera algo tan doloroso lo que no estaba uniendo de nuevo. Pero algo dentro de mí se había encendido cuando supe que nos volveríamos a ver.

Tómas me había buscado dos pisos en L.A. sabiendo mis gustos por la luz natural y la naturaleza.

El primero me gusto bastante, era moderno, y espacioso pero algo frio. El segundo simplemente me enamoro. Era una ático estaba entre la 5ta avenida y la 79, su vista desde la terraza de maderas daba al Central Park, costaba una pequeña fortuna pero yo la tenia y ame comprarlo. Los amueble con estilos cálidos que invitaban a pasar noches con amigos. La cocina comedor era un hermoso concepto abierto y modernos con alacenas en cerezo rojo y mesadas de mármol claro con una barra desayunador preciosa.

El comedor quedaba cerca de la cocina para hacer más fácil el traslado de las comidas. El living quedaba de cara a la terraza. Había puesto cómodos sillones blancos frente a la chimenea que estaba rodeada por los cristales corredizos que daban a la terraza. Tenía cuatro habitaciones, la principal con vista al parque las otras daban a la tercera avenida. Pero tenían hermosa vista igual. Mi guardarropa completo para la oficina lo deje en el ático, en la casa de bel air tenia la ropa para ser yo misma. Igualmente mi atuendo de oficina era glamoroso y clásico, siempre ponía mi toque en todo y siempre habría algo de mí misma en cada cosa que usaría. La oficina quedaba solo a seis calles del ático. Para el primer día de oficina elegí un atuendo poderoso.

Un vestido, la falda era negra y se ajustaba a mi figura llegando bajo mis rodillas, en la cintura se dividía en una tela a pequeños lunares blancos, tenía dos tirantes en los hombros y unos pequeños volados que caían por los brazos. Era sexy, poderoso y me daba el aire de mujer de negocios que quería. Me peine en ondas y me maquille como siempre me gustaba.  Lo complete con unos sexys tacones negros. El labial indeleble rojo Dior me daba un aspecto sofisticado y no se corría aun con el beso más tórrido. Había arreglado con Tómas que harían una reunión en el salón de presentaciones de la empresa. Allí anunciarían mi toma del puesto como Ceo y así seria oficial. No estaba nerviosa. Sabía a que me enfrentaba, conocía la empresa como la palma de mi mano y me había mantenido al tanto de las campañas y los estados de cuenta desde el primer hasta el último día de mi viaje. Lo único que me tenia nerviosa era llegar a encontrarme con Dylan.


Alma SalvajeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora