"No he podido dormir en todo lo que me ha quedado de horas disponibles de la noche. He despertado con ojeras, aunque es normal, ya que en estos últimos días he dormido muy poco, lo irónico es que tengo ojeras que denotan cansancio, pero no me siento nada cansado. Quiero vivir un poco más.
Lo que me dijo Pascal ayer me dejo pensativo. Después de pensar mucho me he dado cuenta de que tiene razón, debo perdonar a mi padre. Si bien es cierto, no fue el mejor padre del mundo, pero como dijo Pascal, las cosas suceden por algo. Sí, no fue el mejor papá, no fue el padre que una persona haya querido tener, pero creó que también estoy siendo un poco injusto.
Hoy tomé desayuno con mi familia, como cualquier otro día, excepto por una cosa, sentía a Sara diferente, su forma de hablarme y mirarme la delataba, era como si supiera lo que me esta pasando, pero pensar en eso es muy tonto, ya que en ningún momento le mencione mi enfermedad a alguien excepto a Pascal y él no habló con Sara más que el día de la fiesta y jamás oí que se lo mencionara.
Cuando Milagros se fue a la escuela, le conté a Sara sobre lo que estaba pensando de mi padre, le conté que quería perdonarlo y que para eso necesitaba ir al cementerio, ella me dijo que estaba haciendo lo correcto, me apoyo sin cuestionarme en ningún momento.
El cementerio esta a aproximadamente dos horas de mi casa, tengo varios coches, pude haber ido en alguno de esos, pero no, esta vez quise viajar en bus.
Estuve en el paradero esperando el bus aproximadamente quince minutos, no sé como la gente puede aguantar eso, supongo que lo hacen porque no tienen otra forma de trasladarse, yo pasaba por lo mismo, el dinero me ha cambiado mucho, el dinero me ha destruido.
Siempre he oído decir a muchas personas que ojalá tuviesen mucho dinero, que así podrían comprarse todas las cosas que quisieron tener, que podrían por fin tener la casa soñada, los autos más hermosos, vestir los mejores vestidos, calzar los más caros calzados, comer las más finas comidas y cosas parecidas, es verdad, a cualquier persona le gustaría tener y hacer todo eso, yo también soñaba con ello y ahora que lo tengo y vivo, sueño con ser feliz, cosa que el dinero aún no cumple. Si no fuese por Sara y Milagros, sería tal vez el hombre más infeliz del mundo.
Cuando el bus llegó, subí, le pagué al conductor y le dije que se quedará con el cambio, me dio gracia el rostro que puso cuando pronuncié las palabras :"por favor, quédese con el cambio", su rostro expresaba sorpresa e ingenuidad. Me senté en los asientos ubicados al medio del bus, ni cerca a la salida, ni cerca a la bajada, para al lado izquierdo cerca a la ventana, el bus estaba lleno.
Recuerdo el día que subí a un bus cuando tenía 19 años, subió un hombre diciendo que había llegado a la capital a ver unos papeles súper importantes y que se había quedado sin dinero para regresar, así que le dijo a las personas que lo ayudarán, que lo mismo podría pasarles, que no fueran indiferentes y muchas cosas más que no recuerdo ahora, en mi ingenuidad yo le ayude dándole veinte soles, dinero que en ese entonces para mí era de suma importancia. El hombre tal vez recaudo un aproximado de ciento veinticinco soles en ese bus. Cuando bajó, vi que se dirigió a un casino, sí, se que es bastante obvio que nos vio la cara de tontos a todos los que le colaboramos, pero yo aún seguía con mi ingenuidad de buena persona y pensé que el tipo había entrado al casino, en su desesperación por irse , para duplicar o triplicar su dinero. Al día siguiente, esa suposición que había formulado en mi cabeza, resultó ser falsa, el tipo volvió a subir, pero esta vez diciendo que tenía un hijo y que estaba muy enfermo. Estaba súper enojado, así que me paré y le grité:"¡CALLATE MENTIROSO!... ¡Y BAJATE AHORA MISMO DEL BUS!", toda la gente voltio a mirarme, comencé a sudar, sentí que no debí hacer lo que hice hasta que otro señor, el cual estaba sentado a dos asientos delante mío dijo:" Ya bajate, ya saben que mientes". Ese día aprendí una cosa muy importante, una cosa fundamental, en no confiar en nadie, los seres humanos son expertos en la mentira, son expertos en hacerte daño, mucho daño.

ESTÁS LEYENDO
Una semana más de vida.
Ficção Adolescente¿Pueden las personas cambiar?, ¿pueden ser mejores de lo que son? Louis, un hombre exitoso, lo tenía todo, ningún defecto, bueno... solo uno... era un ser malvado. En esta historia descubrirás porque tienes y debes aprovechar cada día de tu vida al...