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"Aléjate"

Un albino caminaba seguido por una bola de chicos del segundo curso, se empujaban contra los casilleros y se palmeaban lugares impalmeables sólo por diversión, así era la extremadamente envidiable vida de Jackson Overland Frost, hijo único y heredero del negocio familiar que no le permitiría la escasez futura, lo tenía todo, menos lo que el deseaba: Un Hiccup Haddock.

Pero... ¿Acaso el dinero podía comprarlo? Al parecer no.

Llevaba meses tratando de ser algo del chico por Facebook pero el castaño no cedía. Aún recordaba la primera vez que lo miró, el año pasado. Era su primer día del colegio, casi siempre había una bienvenida para los de nuevo ingreso y ese año era una carta individual. Y adivinen a quién le había tocado el honor de recibir la carta del maravilloso Jackson Frost, apuesto a que acertaron ¡Hiccup Haddock!

Ahí fue cuando lo vio, castaño de bellos ojos esmeralda y pecas adornando la bella imagen, era lo que él siempre había deseado, o incluso más.

Los meses pasarían, se había animado a hablarle por la red social y después a invitarlo a salir, el mejor día de su vida, puesto a que lo había besado ¡Había besado al pecoso! Y había sido estupendo, tenía que dar el segundo paso y pedirle ser algo más ¿Porqué habría de decirle que no?

Caminó decidido rumbo a la cafetería encontrándose con el mayor de sus problemas: Pitch Black.

—¿Qué hay, Frosty? —saludó el pelinegro mirándolo seductoramente, este chico no sólo era aún más alto y grande que él, si no que era la cosa más imponente que había visto en la vida, además de persistente.

—¿Qué quieres ahora, Black? —espetó el menor con fastidio, puesto a que la conversación sería la de siempre.

—Lo mismo que te pedí ayer y antier...— contestó el ojidorado sonriéndole con picardía— Sólo te pido un beso para que yo desaparezca de tu vida.

La propuesta rondó por la mente del albino unos segundos.

—¿Sólo uno? —preguntó el chico levantando el índice dudoso, pues deshaciéndose de Black, nadie le impediría estar con el pequeño pecoso.

—Si, a no ser que me ruegues por más... —susurró el mayor acercándose peligrosamente al ojiazul tomándolo de la cadera.

Ambos se acercaron y antes de que sus labios rozarán el más chico habló:

—Pero... ¿me aseguras que sí te beso jamás me volverás a molestar y me dejarás en santa paz? —el mayor sonrió.

—Tenlo por seguro, guapo —contestó.

El menor inhala antes de plantarle un beso al chico que tenía enfrente, fue un beso de unos diez segundos, no tan largo, al separarse el menor se limpió los labios con la manga de la sudadera celeste que portaba.

—Anda, ahora vete a molestar a otro...— jadeó el albino mirando hacia la puerta con tan sólo escuchar el nombre del chico de sus sueños "Hiccup" ¿Qué pasaba con él?

—¡Hiccup! —escuchó— ¡Detente, espérame!

Sabía exactamente de quien era la voz, la pregunta era: ¡¿Qué carajos le había echo el pelirrojo a su Hiccup?!

Miró por última vez al chico de cabellos azabaches y corrió hacia el dónde las voces lo guiaron: las canchas.

Pudo distinguir los cabellos castaños del pecoso, lloraba en una de las gradas del anfiteatro de piedra siendo consolado por el pelirrojo.

¿Qué esta pasando?

—¡Ya cállate Peter, déjame sólo! —escuchó gritar al menor, el aludido salió entrando en el colegio.

Esperó un par de minutos para después acercarse con sigilo, no deseaba ser echado como el pelirrojo estúpido.

—¡Hey! ¿Qué te pasó, bebé?—saludó sentándose a un costado del castaño— ¿Qué te hizo Pendejo Pan? ¿Quieres qué lo golp...

—¡Cállate y aléjate de mi, Frost! —chilló el castaño empujándolo.

—¿P-Pero yo que hice? —preguntó el albino tratando de acercarse de nuevo al pecoso.

—¡No te hagas! ¡Pregúntale a Black!

—¿Acaso estás...? —murmuró el albino sonriendo pícaro.

—¡No! ¡Eres un idiota! ¡Aléjate! ¡No te quiero ver!

—¡Hiccup! No fue mi idea, el dijo que sí lo besaba me dejaría en paz para siempre, lo hice por ti.

El castaño lo miró perplejo.

—¿P-Por mí? —susurró—. ¿Porqué?

El mayor se volvió a acercar tomado al pecoso del mentón.

Por que te quiero —contestó el mayor sin rodeos.

El castaño calló, se había quedado sin palabras, no sabía que decir, sintió el aliento del mayor rozando sus labios, jadeó antes de lograra hacer que el mayor perdiera el conocimiento.

«¡PUUUM!»

Le había dado un puñetazo antes de dejarlo tendido en el suelo.

—Anda, ve a que Pitch te bese, idiota...

El ojiazul miró al castaño alejarse aún desde el suelo y se sobó la mandíbula, vaya que el chico sería difícil de conquistar...

"Facebook".  [Hijack/Frostcup]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora