CAPÍTULO 3

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Como lo prometido es deuda y me gusta pagar mis deudas, aquí tenéis el tercer y penúltimo capítulo de esta mini historia.

El juez lo miró con dureza para luego mirar el reloj.

-Lleva media hora de retraso. -El abogado tragó saliva, rezando porque Richard apareciera por la puerta en cuestión de segundo.

XXX

Kate, al lado de su abogada, no paraba de dar vueltas por el pasillo del juzgado. Estaba nerviosa, muy nerviosa. Y preocupada. Desde el día del bautizo nadie había sabido nada de Castle. Y, ahora, ni siquiera se había presentado para firmar el divorcio. Algo en su interior le decía que las cosas no estaban bien.

Además, saber que se había ido en su Ferrari borracho hacía que su mente no dejase de martillearse, pensando que podría haber tenido un accidente.

-Tengo que irme -le dijo a su abogada. -Necesito averiguar dónde está y si está bien.

-Pero...

-Me tengo que ir. -se despidió, caminando deprisa hacia la puerta de salida.

XXX

Al primer sitio que había ido a buscarlo, había sido la casa en la que habían vivido juntos. Utilizó su llave para entrar y cerciorarse que no estaba en algún rincón. Pero no. La casa estaba vacía, tal y como la había dejado cuando se marchó.

Al loft tampoco había vuelta después de salir para ir al bautizo. Según le había informado el portero.

Ahora estaba en la comisaria, intentando rastrear su móvil o los movimientos de su cuenta corriente. Su móvil estaba apagado por lo que le era imposible utilizar el GPS de este para hallar su ubicación. Y sus cuentas no habían sufrido ningún tipo de cambio desde el día antes del bautizo.

Suspiró. No tenía ni una sola pista por dónde tirar para encontrarlo.

XXX

-Lanie... -las puertas de la morgue se abrieron para dejar paso a una llorosa Kate que se abrazó a su amiga nada más llegar hasta ella.

-Te dije que era un error. -le susurró la forense.

-No, no apareció y no tengo ni idea de dónde puede estar. Lanie, estaba borracho y... Dios, ha podido pasarle algo. -Lloriqueó en el hombro de su amiga.

-Seguro que está bien, Kate. Tal vez no apareció porque no quería divorciarse, tú sabes cuánto te quiere el chico escritor.

-Algo dentro de mí, me dice que le ha pasado algo, que no está bien.

-Vamos, tú nunca has sido supersticiosa, no me vengas ahora...

-Como le haya pasado algo me muero...

-Está bien, seguro que lo está -intentó animarla su amiga.

-Ahora lo entiendo, Lanie. Ahora entiendo lo que Rick me decía. No quiero ni pensar lo que tuvo que sufrir él cuando me vio desangrándome en el suelo...

-Kate -acarició la espalda de su amiga para intentar tranquilizarla.

-Me iba a divorciar de él, Lanie, por un desacuerdo con mi trabajo. Solo quería protegerme y yo... Antepuse mi trabajo a sus miedos, a él, Lanie. Al amor de mi vida y, ahora, no sé dónde está. Y si está bien... -la detective no pudo seguir hablando por culpa del llanto.

Te echo de menosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora