Agarré el pomo y lo giré, abriendo así la puerta, sentía una mezcla de ganas, miedo y nerviosismo, pero para mi sorpresa, no era Nora quien había llamado a la puerta. Muy al contrario había sido Nuria, mi profesora.
- ¿Puedo pasar? - me dijo con cara de pocos amigos.
- Mmmm.... sí claro. - dije aún extrañado.
- He pillado a Nora viniendo aquí, y se perfectamente que tu compañero de habitación está en la sala de juegos, así que te repito lo que te dije en el colegio, no quiero tonterías. - dijo con cara de pocos amigos, al fin y al cabo, la responsabilidad era suya.
Tras esto se levantó y se fue. "Mi gozo en un pozo" pensé, cada vez que parecía que iba a conseguirlo, algo pasaba y todo se iba a la mierda, me estaba empezando a frustrar. Con todo, lo que más me molestaba es que ella ya hubiese hecho cosas antes y aún así yo no consiguiese nada.
Decepcionado me vestí y baje a cenar, esa noche me tocaba poner la música. El encargado del viaje me dijo que los primeros días la discoteca sería para todos, y los tres últimos días estarían reservados, cada uno para un curso diferente. Cené en el comedor con mis amigos, incluyendo a Laura, quien siempre estaba con nosotros ya que era la única chica de último curso que había ido al viaje.
Subí, me lavé los dientes, me puse una camisa roja, unos pantalones con los bajos remangados y mis queridísimas nike y bajé a acabar de preparar las cosas de la discoteca antes de que empezase a llegar la gente. Una vez estuvo todo preparado cogí una cocacola, me metí uno de los taburetes de la barra dentro de la cabina y esperé a que llegase la gente. Primero llegaron los más pequeños, entusiasmados y haciendo el gilipollas por la pista. Cuando llevaba ya un rato riéndome de ellos llegaron Laura y Alex.
-¡Tienes que dejarme poner una canción! Sí o sí, es un temazo. - me dijo muy entusiasmado.
- Sabes de sobra que por mí puedes poner lo que te de la gana. - le contesté riendo.
Laura y él estuvieron un rato poniendo reggaeton y cosas del estilo, mientras yo hablaba con Nora que se había sentado en la barra. A la hora o así se cansaron y se fueron. Ahora estaba jugando con el móvil aburrido, ya que no había mas que pequeños en la sala, por lo que me había dicho Alex, Gil y el resto de los de mi curso no iban a ir ese día.
De repente se me acercó un chaval, debía de ser de 2º, igual que Nora, y para mi sorpresa me dijo:
- Eeeeemmmm...oye Chris...que me ha dicho Nora...que no se, lo mismo me podrías dejar poner unas canciones. - dijo cortado y miedoso, por algún motivo parecía creer que me iba a enfadar por ello.
- Sí claro dime, que quieres. - sacó el móvil y empezó a decirme canciones y más canciones.
Cortándole en seco le dije:
- Mira, hagamos lo siguiente, entra en la cabina, te explico como va todo y ya pones tu la música el resto de la noche, o le enseñas a quien quiera ponerla.
El chaval asintió ilusionado, yo no entendía como alguien podía querer hacer eso, me parecía un coñazo olímpico, pero mientras me librase de ello, yo encantado.
Por fin era libre, y salí de la cabina, me iba a ir con el resto de mis amigos. Al salir de la cabina tenías que rodear unos sofás que había antes de poder irte de la sala, estaba tan harto que ni siquiera me fijé en quien había allí. De pronto noté como me agarraban de la camisa por detrás y me tiraban al sofá, era Ali y se empezó a reír como una loca.
- Ahora no. - le dije- Nora nos va a ver y cualquiera la aguanta luego.
- Que soso. - me reprochó.
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Diario de un Capullo Malcriado.
RomanceChristian Fernández es un chico Madrileño de 18 años, hasta el momento ha tenido suerte en la vida, una buena familia y unos buenos amigos, es bastante inteligente y no se le dan mal las mujeres, sólo hay un pequeño detalle... es un putón y un capul...