Capítulo 5
Esta chica me confunde demasiado. Lo que es extraño, es lo mucho que jodidamente me encanta. Comienzo a trotar hasta que la alcanzo. Caminamos hasta que alcanzamos el castillo. Me mira, expectante, así que señalo la puerta. -Justo allí -digo.
Camina hacia la puerta y echa un vistazo al interior. Mira alrededor por un minuto, luego retrocede. -Luce realmente incómodo -dice.
-Lo era.
Se ríe. -Si te cuento algo ¿prometes no juzgarme?
Ruedo los ojos. -Es la naturaleza humana el juzgar.
Inhala aire, luego lo suelta. -He tenido sexo con seis personas distintas.
- ¿A la vez? -digo.
Golpea mi brazo. -Detente. Estoy tratando de ser honesta aquí. Sólo tengo dieciocho y perdí mi virginidad cuando tenía dieciséis. Además, no he tenido sexo en casi un año, así que si haces la cuenta, he tenido sexo con seis personas en un poco más de quince meses. Lo que significa que estuve con una persona nueva cada dos meses y medio. Sólo las zorras hacen eso.
- ¿Por qué no has tenido sexo en casi un año?
Rueda los ojos y comienza a caminar más allá de mí. La sigo. Cuando llega a los columpios, toma asiento de nuevo. Me siento a su lado y giro mi cuerpo hasta que estoy mirándola, pero ella mira hacia delante.
- ¿Por qué no has tenido sexo en casi un año? -digo de nuevo-. ¿No te gustó ninguno de los chicos que conociste en Italia?
No puedo ver su rostro, pero el lenguaje de su cuerpo demuestra que esto podría ser una cosa. La cosa que lo cambia todo para mí.
-Hubo sólo un chico en Italia -dice suavemente-. Pero no quiero hablar sobre él. Y sí, él es el por qué no he tenido sexo en casi un año. - Me echa un vistazo-. Mira, sé que mi reputación me precede y no sé si ese es el por qué me trajiste aquí o qué esperas que suceda al final de esta cita, pero ya no soy esa chica.
Levanto las piernas, por lo que mi columpio está girando hacia delante de nuevo. -Lo único que esperaba para el final de esta cita era un beso en tu porche delantero -digo-. Y tal vez un accidental toque de pechos.
No se ríe. Y de repente odio haberla traído aquí.
-_____, no te traje aquí esperando algo. Sí, he traído chicas aquí en el pasado, pero es sólo porque vivo al otro lado de la calle y vengo aquí un montón. Y sí, tal vez traje aquí a todas esas chicas para tener algo de privacidad mientras nos besábamos, pero es probablemente porque sólo quería que se callaran y me besaran ya que me sacaban de quicio. Pero sólo te traje aquí porque todavía no estaba listo para llevarte a casa. Ni siquiera quería besuquearme contigo porque me gusta demasiado hablar contigo.
Cierro los ojos, deseando no haber dicho todo eso. Sé que a las chicas les gustan los chicos que juegan a hacerse pasar por idiotas desinteresados. Generalmente soy malditamente bueno haciendo esa parte, pero no con _____. Tal vez porque usualmente soy un idiota desinteresado, pero con ella estoy tan interesado, curioso e ilusionado como puedo estarlo.
- ¿Cuál es tu casa? -pregunta.
Apunto al otro lado de la calle. -Esa -digo, señalando la única con las luces de la sala de estar encendidas.
- ¿En serio? -pregunta, sonando genuinamente interesada-. ¿Está tu familia en casa?
Asiento. - Sí, pero no vas a conocerlos. Son unos malvados mentirosos y ya les dije que nunca iba a llevarte a casa para conocerlos.
Puedo sentirla darse vuelta y mirarme. - ¿Les dijiste que nunca ibas a llevarme a tu casa para conocerlos? ¿Así que ya me mencionaste?
Encuentro su mirada. -Sí, podría haberte mencionado.
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Buscando A Cenicienta
RomanceUn casual encuentro en la oscuridad conduce a Zayn, de dieciocho años, y a la chica que se tropieza contra él a profesar su amor el uno por el otro. Pero este amor viene con condiciones: ambos se ponen de acuerdo en que sólo durará una hora y que se...