Miazoeth se quedó paralizada en el mismo lugar donde se bajó. Veía atónita como aquel auto, que era quien la llevaría de vuelta hacia la fiesta, se alejaba sin ella. El upir se acerca y se queda mirándola, al poco tiempo Kahela se aproxima a ellos con Isabella.
—¿Qué paso?—preguntaba Kahela—¿Por qué no te espero el auto?
Ellas habían quedado que Miazoeth traería a su hermana, la ayudaría con otra distracción para no llamar la atención hacia el rio, así no tendrían la certeza que se hubieran escapado por allí, y saldría con la lancha siguiendo la ruta que previamente le había trazado Mia, en un mapa, junto con las indicaciones para poder llegar hasta su destino.
—Porque iré con ustedes—responde Mia sin mirarla apretando con su mano la katana mientras se daba vuelta.—Debemos seguir. Éste viene con nosotras—se coloca la katana detrás de la espalda.
—¡¡¿Qué?!! No puedes, tu gente Mia...no puedes venir te meterás en problemas, y éste no se ni quién es. No lo permitiré.
—No hay otra salida, ya estoy en problemas—la mira tratando que la entienda.—Me han pedido que viniera—le hace un leve gesto con la mirada hacia su hermana.
Kahela no termina de entender, pero si ella lo decía era por algo, tampoco podía impedírselo mucho, el tiempo avanzaba y ellas debían salir de allí rápidamente. No le quedó más que aceptar.
—Pero ¿Qué haremos con éste?—Kahela señala al upir con la cabeza.
—Dejen de decirme éste, como si no estuviera presente. Me llamo Peter Litvenko las acompañaré por pedido de Frenrihr...
—Será nuestra billetera—lo interrumpe Mia—¿Ya solucionaste el tema de los pasajes?
—No...no tuve tiempo. Cuando estuviera en el lugar lo iba a solucionar. Hacer reservas dijimos que no era bueno.
—Ya lo has solucionado—Miazoeth le da un golpecito en el pecho a Peter con la mano.—Vamos debemos seguir.
—Hey tú...lleva a mi hermana—le dice Kahela a Peter—, sirve para algo.
Peter se quedó sorprendido por cómo se dirigió a él, siendo un upir no estaba acostumbrado a recibir órdenes de una draugr, pero le hizo caso de todas formas. Ella se apresura para ir más adelante con su amiga. Miazoeth entre susurros le cuenta la orden de Frenrihr, con su respectiva amenaza, y le pide que deje ir a Peter con ellas si no se encontraría en más problemas. Kahela desiste con su negación a que las acompañe y le pide disculpas por meterla en ese dilema, decide no llevarle la contraria tampoco con Peter, había algo más que no le dijo sobre el lugar a donde iban, hasta ahora ella la había ayudado mucho y no podía negarse a su pedido, ya vería como explicarle lo otro. Aunque llevar a un upir con ellas no lo consideraba buena idea.
Todos abordan la lancha con cuidado y dejan a Isabella en un pequeño camarote que tenía la embarcación. Kahela se dispone a encenderla y la mira a Miazoeth.
—Ok, ¿cómo ocultaremos nuestra huida?
Miazoeth sonríe un poco como si estaría por realizar alguna travesura, se aproxima a la proa, comienza a mover lentamente las manos y casi al instante se empieza a sentir una suave brisa entre ellos, se detiene, sus manos quedan extendidas delante de ella con las palmas hacia abajo las gira y comienza a elevarlas, no mucho ya con ese movimiento se empezaron a notar los cambios. Como si saliera del río una espesa niebla se empezó a formar alrededor de ellos, ocultándolos.
—ohh vaya, la pequeña Racul tiene algunos secretos guardados—Kahela estaba asombrada de lo que acababa de hacer su amiga.—Es hora de partir.
