—Ya les hablé, vienen en camino y dicen que mueren por conocerte.
—Genial, ¿crees que deba arreglarme un poco? —pregunté mirándome a mí misma en el pequeño espejo que estaba en la sala. Literalmente, me levanté de este modo. No había una pizca de maquillaje en mi rostro, mi cabello parecía un nudo de pájaros y aún tenía la pijama puesta.
—No, te ves hermosa —respondió robándome un corto beso.
Lo dudo mucho.
Sonreí y caminé hacia el televisor, encendiéndolo. Harry ya se había encargado de preparar la botana y las cobijas, sólo faltaban sus amigos. Giré de vuelta al sillón y me sorprendió ver a Harry sin camisa, muy concentrado eligiendo las películas, y se veía malditamente sexy con el ceño fruncido de ese modo.
Encantador.
—Wow, tú sí sabes cómo ponerte cómodo ¿Huh?
—Ponte cómoda a mi lado —palmeó el lugar vacío en el sillón.
Sonreí sintiendo los nervios invadir mi cuerpo, pero aun así mis pies parecían moverse solos hasta él. Me acosté en el sillón y recargué mi cabeza en su regazo, mirando el techo fijamente, contando las imperfecciones que había en la desgastada pintura blanca y el enorme candelabro, que en este momento estaba apagado. Yo era buena para encontrar defectos.
—¿Sabes? Minutos antes de conocerte yo estaba exactamente en este sillón, en esta posición... Sólo que tú no estabas a mi lado —hablé recordando ese día con indiferencia total.
—¿Enserio? Me alegro de que me hayas conocido.
—Yo igual. Ese mismo día murieron mis padres, es un poco triste tener que recordar también su muerte cada vez que lo único que quiero recordar es a ti.
Él comenzó a acariciar los mechones de pelo que sobresalían de mi despeinada coleta, acomodándolo suavemente.
—Recuerdo el día en que murió Delilah —seguí hablando, sin apartar la vista de un punto fijo en el techo.
—¿Delilah?
—Delilah —sonreí al repetir su nombre— la persona más increíble que he conocido jamás, no te ofendas Harry —escuché su risa y reí un poco con él, llevé mi mano a la suya, la cual seguía acariciando mi cabello. La tomé y la acerqué a mí, entrelazando mis dedos con los de él lentamente. Él llevo mi mano a sus labios y depositó un pequeño beso en ella. Sentí mi corazón acelerarse y reí.
—Delilah era tan divertida, tan feliz... Ella se veía tan feliz, siempre envidié eso de ella. Yo podía llorar a veces, pero ella jamás lo hacía, jamás la vi o la escuché hacerlo... Hasta ese día —dije, recordando el día en el que la perdí para siempre.
—Tú también pareces estar feliz siempre —miré su rostro, y el ángulo que tenía ahora mismo era perfecto.
—Eso es porque lo soy, Harry —respondí, encogiéndome de hombros.
—No lo eres. Sé que más de la mitad de tus sonrisas son falsas. Diana, puedes engañar al mundo, puedes engañarte a ti misma, pero no a mí. Puedo ver lo mal que estás, y yo... Quiero ayudarte.
Me incorporé a su lado y me acerqué a su rostro, específicamente mis labios a sus labios. Tomé una profunda respiración, mirando fijamente sus ojos.
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Wasted Smile
Fanfiction-¿Podrías dejar de sonreír? -¿Por qué lo haría? -Cuando sonríes demasiado, sin ni siquiera ser feliz, tu sonrisa pierde su valor, pierde su significado y también su encanto...Diana, tu sonrisa está gastada. -Al igual que tus segundas oportunidades...
