Ya me perdí... ahora necesito encontrarme.

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Entramos en esa dulce y acogedora cabaña... Hubiese querido que ese sea mi hogar. Wow... Y yo viviendo en esa mierda de horfanato sin una pizca de amor.Criado por niños mayores, de los que aprendí a vivir solo con mis compañeros de habitación y a defenderme de aquellos golpes que niños crueles que lo único que parecía encantarles era verme en el suelo.

- Bien... Por allí está la cocina, dos habitaciones arriba ya preparadas... un comedor por allí... - Dijo señalándome desde la puerta toda la casa.

Luego de esa pronta introducción a la casa, decidió llevarme hacia la cocina.Me enseño a usar ciertos artefactos que yo no conocía. Vi su cara de sorpresa al ver que no conocía nada de eso. Comenzó a irse hacia la puerta para irse.

- ¿El centro donde esta? Tengo que comprar algunas cosas... - Me señaló el mapa que había en un retrato sobre la pared y escribió algo sobre un papel.

Wow... ese hombre dijo todas sus palabras en el camino. Ruben camina hacia la puerta, cuando decide pararse para decirme algo.

- Enamorate... se que suena algo cursi, pero me dijieron que te lo diga.

Su mirada se mantuvo fija en la mia. Luego se fue sin más, como – tristemente - todos en mi vida.

Decidi recorrer la casa. Guardé mis pocas cosas en el armario de la habitación. De repente una puerta se abrió gracias una gran corriente de viento. Dejando a la vista un asombroso y escondido balcón de la casa.

Me acerco hasta él, tiene una vista irreal y mágica. La playa es muchísimo más linda en esa parte de la isla.

Esta desolada, solo hay una chica con una tabla de surf allí. Es tan linda... veo su cabello dorado o castaño. No logro distinguirlo. Noto su valentía por andar sola por allí. Mira hacia atrás y nota que la estoy mirando... Nuestras miradas se cruzan.

Sus ojos son muy claros y profundos.Me sorprendo a mi mismo de mi vista,pero sus ojos parecen estar tan cerca.

Ella es la excepción a mi teoría... Dios... esa chica es... incognoscible. Leí esa palabra una vez. Nunca pensé que la usaría para definir sus ojos.

Nuestras miradas se cruzaron por una eternidad. Seguramente fueron segundos, quizás minutos... No lo se. Espero nunca olvidarlos y verlos cada día de mi vida para actualizarlos en mi memoria o estudiarlos.

Ella se da vuelta, como si nada hubiese pasado. Miro con entra con osadía al mar. Sabe lo que hace, creo que también nota que la miro.

Pasó mucho tiempo desde que la miro. En mi opinión fueron minutos.Veo como las olas son montadas por ella.Es increíble. Definitivamente la tengo que conocer.

Sale del mar con su cabello absolutamente castaño... si mi percepción no me falla. Se saca su traje de surf, y se sienta en la playa.

Al darme cuenta de lo que ve, me asombro. El atardecer más especial que vi en mi vida. No dejo de contembrarlo.

El color naranja, amarillo y celeste se funde en un perfecto paisaje, que deja al final como vista una noche estrellada con una luna llena sobresaliente por encima del claro mar.

Ya me perdí... ahora necesito encontrarme.



Seguí contemplando esa vista hasta que note un gruñido muy fuerte, espero que la chica – hermosa, rubia y de ojos celestes – no lo halla notado.

Veo hacia donde ella estaba, para apreciar su belleza junto con el increible espectáculo, que estaba ofreciéndome la naturaleza ante mis ojos.

No seguía allí... sentí un vacio.

No puede ser... NO LA VOLVERÉ A VER .Maldigo a la naturaleza por haberme echo notar que se había ido.

Bajo la cabeza y la coloco entre mis codos sobre el balcón, ante mi derrota...

Espera cabeza de Rafael – me digo a mi mismo- Hay un cero coma cero un porciento de que este en el camino.Dios... y si el noventa y nueve coma noventa y nueve porciento de que no este.- No paro de analizar.-

Levanto mi cabeza, se que estoy perdiendo tiempo ¡¡Ahora las probabilidades de perderla en esa isla son mayores!!

Corro, me golpeo contra la puerta la rodilla, pero sigo igual. Salgo de la casa. Recorro el sendero que hay hacia la playa, me caigo en una de las escaleras, me hace rodar hasta la arena.

Mi corazón late muy rápidamente.Siento una adrenalina correr por mi cuerpo. Me sentía vivo. Estaba corriendo para alcanzar un objetivo.Wow... ni siquiera había hablado con ella y ya cambié.

Me levanto lentamente. Mis huesos duelen... verifico que no halla nada roto o torcido.Y sigo.

Siento a alguien acercarse.Me ilusiono. Es un momento de película.Espero que termine como una, ya me han decepcionado otras veces.

Veo hacia la playa oscura.

Las olas, la arena y la luna dentro de la noche estrellada relucen por su soledad.

Estaba solo en esa playa. Bajo la cabeza. Siento mi alma caerse. Me odio por haber hecho en mi cabeza tantas ilusiones. Lo que vivo no es una historia que termina con final feliz, nunca lo logro procesar y mi mente se miente a si misma constantemente.

<<¡¡ Para de pensar Rafael!! >>

Mi angustia se dispara de repente y tengo la necesida de gritar.

Me acerco al claro y transparente mar.Mis ojos se empiezan a humdecer y con ella mi vista se nubla .

Grito lo mas fuerte que pueda. Se siente tan bien. Lo sigo haciendo hasta que mi gargante duele y mi estomago comienza a sonar mas fuerte que mi voz.

Caigo de rodillas a la arena. Me quiebro y lloro todo lo que no llore. Siempre quise ser el hombre. Demostrar que lo era. No puedo interpretar ese papel todo el tiempo... Me cansé de ser ese Rafael.

No solo por lo ocurrido hoy. Sino por querer ser alguien en una burbuja de falseadad, rodeada por un mar de cruelad.

<< Respira y exhala >>

Sigo allí en la arena... cerca del mar.

La paz inundo mi cuerpo. Ahora si podía empezar de nuevo.

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Perdido en su miradaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora