Al ver las dos lunas, rápidamente recordé el porque y lo que debía hacer.
Sonó mi móvil.
Era Beth.
"Llama a este número cuando decidas matar a Lucy, de lo contrario todos pagaremos nuestras vidas a cambio de tu amor."
Borré el mensaje y apagué el móvil, no sabía que hacer: no quería matarla.
Me senté en mi cama de nuevo, mirando hacia el suelo, esperando una respuesta divina sin sentido.
La luz de las lunas, aún potente, se colaba por mi ventana iluminando una zona de mi mesilla, cuando me fijé mas detalladamente, el número que Beth me proporcionó estaba escrito.
-¿C-com...? -Después de todo esto, ya no me sorprende nada.
Me apunté el número por si acaso y acto seguido me eché a la cama, solo me separaba unas cuantas horas del fin del mundo.
Era viernes... Era pasado medianoche y los relojes se actualizaron al instante.
Me dormí sin saber ni como.
Sonó el despertador, me levanté asustado y como acto reflejo, miré por la ventana.
El sol estaba bien, dices eso cuando no está dando vueltas por su trayectoria a una velocidad que cambia de día a noche en menos de 5 minutos.
La gente corría despavorida, aterrorizada, no sabían lo que estaba ocurriendo, ni yo ciertamente.
Abrí la ventana y una ráfaga de viento golpeó mi cara, era muy potente.
Mi habitación se oscurecía y se llenaba de luz constantemente y sin cesar.
Oía a la gente gritar, salir volando por el fuerte viento, llorar...
-¡IAN! -Entró Lucy por mi puerta.
Me giré, y cuando la vi, tragué saliva.
-L-lucy... -Volví a ser el de antes, volví a tener miedo, a tener temor por todo.
-¿¡Que está ocurriendo!?
-¡No tengo ni idea! -Mentí.
El aire era tan estruendoso que debíamos de hablar gritando prácticamente.
-¿¡Donde esta Beth!? -Pregunté.
-¡No lo sé, ha desaparecido!
-¿Que? -Pensé.
-¡No hay tiempo de hablar, Max nos está esperando abajo!
-¡S-sí!
Cogí mi chaqueta roja de la universidad y fuimos corriendo hacia abajo. El viento había arrollado la mitad de las habitaciones vecinas, dejando escombros y demases.
De repente y sin previo aviso, un estallido partió por la mitad las escaleras, haciendo que lucy cayera, pero aterrizó un poco accidentadamente en el suelo del piso de abajo.
-¿¡Estas bien!? -Le grité.
-¡S-si!
Baje de par en par los escalones destruidos por la explosión que aún no se sabia de su paradero.
-¡Chicos!
-¡Max! -(Ya imagináis que en vez de hablar gritábamos, aunque lo haya puesto varias veces lo repito y doy por entendido)
-¡Tenemos que irnos!
-No me jodas. -Pensé irónicamente.
Salimos por la puerta principal para salir y entrar en otro infierno caótico.
La gente no tenia nada claro, solo su mente les obligaba a correr para salvarse por pequeña que fuese su probabilidad.
-¡Tenemos que ir hacia la puerta trasera! -Nos mandó Max.
Corríamos tras él para llegar a nuestro destino, cuando de pronto, causado por el potente viento, Max es golpeado fulminantemente por un busto que estaba expuesto en el parque para conmemorar la apertura de esta universidad.
Ya ni me giré, decidí salir corriendo dejándole atrás, Lucy se paró, pero al ver que yo seguía corriendo, me siguió.
Llegamos a la gran puerta trasera de metal recubierto con una pintura verde oxidada.
Intentamos abrirla pero no funcionaba.
Estábamos acorralados, si volvíamos de seguro que algo nos mataría, tal vez un trozo de universidad, un banco, algo.
-¿¡Que hacemos!? -Me preguntó casi llorando.
-N-no lo se... -Murmuré.
Espera, ¡el número!
Saqué mi móvil, aún intacto por raro que parezca y escribí ese número de teléfono para llamar...
¿A mi destino?
El tiempo se detuvo una vez más, por suerte todo se calmó y se podía hablar sin gritar, pero no tenia con quién.
La puerta maciza de metal se abrió para dejar paso a un pasillo de luz blanca.
No tenía mas remedio:
Debía entrar en ella.
ESTÁS LEYENDO
Hipster Løve
Teen FictionMe llaman, gafapasta, friki o rarito, pero me gusta que me llamen Hipster. Dicen que en algún momento de tu vida, cambiará drásticamente, ya sea por algo o, en mi caso, alguien. En este mundo lleno de deficiencia, siempre encontrarás a alguien como...
