Los minutos pasaban lentamente, probablemente llevaba esperando menos de cinco minutos, pero él sentía que había pasado una eternidad.
Volvió a pasar sus manos por su pelo, cerciorándose en mantenerlo perfecto. Echo otro vistazo más a su aspecto. Había decidido llevar unos jeans un tanto deslavados, su camiseta preferida y sus amados zapatos deportivos. Todo en orden.
Miro a los lados una vez más buscando a los alrededores, aun a la espera por que apareciera. "¡¿Donde estas mujer?!" pensó. Froto sus manos en un intento por mantener la calma.
Dos minutos más tarde, ella hizo su aparición. Una joven chica; alta, delgada, y de larga cabellera castaña, de alrededor de unos 17 o 18 años de edad; según había calculado el chico.
- ¡Ya era hora! - se apresuro a decir tan pronto estuvo lo suficientemente cerca para que lo escuchara.
- Lo siento Minho, lamento haberte hecho esperar - contesto la estilizada chica un poco sonrojada.
- Esta bien, no te disculpes, ni que se fuera a acabar el mundo... - respondió cruzando sus brazos -... otra vez - ante el comentario la chica no pudo evitar sonreír. - Muy bien, vamos.
Caminaron en silencio entre los arboles hasta llegar a un pequeño prado. Una pequeña manta yacía sobre el verde pasto, y sobre está un canasto. Minho tomo su lugar y observo a la joven. - ¿Qué, acaso esperas una invitación? siéntate mujer.
*****
Ambos jóvenes disfrutaron el pequeño banquete. Sarten se había esmerado preparando todo aquello que había contenido aquel canasto.
Pasaron el resto de la tarde platicando, siempre con aquel sarcasmo singular de Minho. Y un tono de nerviosismo por parte de ella; al que Minho había intentado esfumar sin suerte alguna. Sabia que seria difícil para ella estar tranquila con el frente suyo.
- ¡Dilo de una vez! te gusto - la encaro.
Ante aquel inesperado comentario la joven abrió los ojos cual platos. Sus manos comenzaron a temblar. - Y... yo... o - fue lo único que logro pronunciar. Logro sentir como el color de su rostro cambiaba a un rojo. Bajo la mirada y unió sus manos en un notorio nerviosismo. El joven tomo su rostro y lo elevo lo suficiente como para poder unir sus labios en un pequeño beso.
- Yo también te quiero.
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Creatividad con Alas
CasualeEste es un proyecto de @AlaPalabra, aquí encontraras algunos de sus ejercicios, algunos relatos cortos, quiza poemas, algun fanfiction o cualquier cosa que pueda venir repentinamente a la mente de esta novata escritora. Aqui encontrar pequeños frag...
