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Otro taxi que pasaba de largo dejando a Malia en la puerta del aereopuerto. Cuando se iba a sentar en el bordillo de la calle, cansada de esperar, un taxi se paró frente a ella.
Tras discusiones consigo misma, sobre si subir o no ya que había parado sin pedirlo, decidió subirse al coche.

-Hola- Saludó el señor del taxi. No transmitía mucha confianza, pero Malia se deshizo de los pensamientos sobre que ese hombre podía ser uno de los aliados de Stiles, y le entregó el papel con la dirección en la que estaba su nueva casa.

El trayecto, fue largo, ya que su casa estaba en el centro de Londres y el aereopuerto al norte, pero, el taxista la incomodaba demasiado, asique, las ganas que tenía de llegar eran aún más grandes.

-Ya hemos llegado- Dijo el señor con bigote mirándola.
Malia, no sabía que hacer, asique lo mejor fué salir corriendo de aquel coche.

-Espera que te ayudo- Se bajó el hombre con intención de ayudarla, pero esta se le adelantó.
-No hace falta, quédese con el cambio.-Dijo Malia fría y cortante.

Mientras recorría la calle, vio que en la puerta de su nueva casa había un coche aparcado.
Ella no conocía a nadie en esa ciudad que pudiera ir a darla la bienvenida, pero Stiles, tenía contactos por todo el mundo, y, probablemente, alguno de ellos, sí que hubiera ido a hacerla una visita.

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