III. ANOTHER WORLD.

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NOCHE DOS.


Al llegar a casa sólo pude pensar en dormir... quería descasar de todo, después de cambiarme la horrible ropa del trabajo, me coloqué una camiseta ancha, así dormiría con la camiseta y la ropa interior.

Mi teléfono sonó indicando que un mensaje había llegado.

—Lilly: Hay una fiesta en casa de Daniel, te vemos allí a las 11:00 pm.

—Grace: ¿Estás segura de querer salir hoy?

—Lilly: Sí. ¿Tú no?

—Grace: Estoy cansada, pero dormiré un rato y me levantaré más que lista.

—Lilly: De acuerdo. Pasamos por ti nena.

No respondí y cerré mis ojos, recordando lo que había pasado hoy en el trabajo... había sido más que frustrante, Harry lo sabía, después de todo tuve sexo con él. Me había frustrado lo que pudo ser un increíble orgasmo pero pude vengarme de él. Sin duda fue un día agotador y así, poco a poco fui quedándome dormida.

Me desperté exaltada por el sonido del teléfono de la casa, lo tomé y conteste.

—¿Hola?

—Por fin has decidido atender el teléfono. Tengo horas llamando. —Su voz indignada al otro lado.

—También estoy bien, gracias por preguntar. —Dije sarcástica.

—Estarás bien la noche que dejes de meterte en problemas.

—Ya hemos hablado de ello madre.

—Entonces ya sabes lo que pienso.

—Mejor dime para qué llamas. —Ya me había molestado.

—Quería saber si te encontrabas bien, después de todo eres mi hija.

—Ya está, sabes que estoy bien. Ahora, ¿Qué es lo que quieres? —Siempre había una doble intención en sus llamadas.

—Mis tarjetas han sido bloqueadas Grace, tu hermana ha tenido que pagar nuestra cena de hoy.

—¡Por Dios madre! —Exclamé— ¡Es la segunda vez en un mes!

—No me grites Grace, soy tu madre y merezco esto.

—Si sigues así acabarás conmigo más rápido de lo que imaginas.

—Deja de quejarte, tienes el dinero no puedes negarme algunos gustos.

—Tú simplemente abusas de mí y de lo que puedo ofrecerte. —Escuché el timbre sonar.

—Es tu deber mantenerme feliz Grace, es lo menos que puedes hacer.

—Me tengo que ir mamá.

—¡No me dejes hablando sola Grace Marie Gibbs Roberts! —Gritó.

—Dije que me tengo que ir.

—Soluciona mi problema, dame una extensión más de crédito. —Dijo mientras yo bajaba las escaleras.

—Pensaré en ello. Adiós.

Sin preguntar quién era abrí la puerta y me encontré con ese chico castaño de ojos color esmeralda, tenía un pantalón negro levemente roto en las rodillas, una camiseta blanca y un blazer informal negro, junto con un par de convers. Su gran sonrisa dejaba ver su perfecta dentadura. Fruncí el ceño.

Legs open... behind closed doors. | Harry Styles | #Wattys2016Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora