XIV. EVERYTHING ABOUT YOU.

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DÍA SIETE


El día era lluvioso, el cielo de color gris. La habitación se alumbraba cada vez que había un relámpago. Había frío pero aun así mi cuerpo estaba caliente al estar en contacto con el suyo. Todo era precioso.

Las diez y quince a.m. marcaba el reloj. Mi teléfono sonaba por quinta vez y Harry me abrazaba con más fuerza, mi cara estaba hundida en su cuello, nuestras respiraciones agitadas por el orgasmo que acabábamos de tener.

Qué delicioso era empezar el día así.

—¿Crees que debamos bajar a comer? Hay que ir al trabajo, ya se nos ha hecho tarde —su voz ronca y sexy. Me separé de él sentándome en la cama.

—En realidad... esperaba que faltáramos al trabajo hoy —dije, sorprendiéndolo a él e incluso a mí.

—¿Quién eres y dónde está Grace Gibbs? —respondió él burlón, reí.

—Vamos Harry, está lloviendo y eso hace que no tenga ganas de nada más que de ti —le guiñé un ojo, él sonrió ampliamente con sus mejillas levemente sonrojadas—, además, es nuestra empresa, si queremos faltar simplemente lo hacemos. ¿Qué tanto podemos perdernos en un día?

—Vaya, pensé que nunca permitirías que faltáramos al trabajo. Pero una vez más me sorprendes.

Me acercó a él y atapó mis labios en un feroz beso. Rápidamente me despojó de la sábana con la que me cubría. Me subí a horcadas sobre él. Sus manos en mi cadera y las mías en su cabello, tiré de él al sentir cómo se hundía en mi interior. Eché la cabeza hacia atrás sintiéndome llena, completa. El placer me invadía, sin lugar a dudas no había otra cosa que quisiera estar haciendo.

Harry gimió cuando mordí el lóbulo de su oreja y tiré el él. Metió mi seno izquierdo a su boca, mordiendo el pezón. Se vengaba de mí, con una lenta y placentera tortura. Hizo que giráramos, tomando el control, se hundió más profundamente en mí y de repente salió, me embistió con fiereza ganándose un gemido con su nombre. Entraba y salía de mí con fuerza, su ritmo constante, mi cuerpo igualaba sus movimientos. Sentí mi entrepierna contraerse, estiré los brazos agarrando la sábana y enterrando las uñas en el colchón cuando sentí el glorioso placer inundarme. Sin ningún control grité el nombre de Harry y un par de minutos después él gritó el mío cuando alcanzó su liberación.

—Eso fue grandioso —susurré una vez mi respiración se normalizó un poco—, pero deberíamos ir por algo de comer.

—Estoy de acuerdo contigo —me besó—¸ tomemos una ducha y vayamos.

Y lo que supone que iba a ser un simple y tranquila ducha terminó siendo una sesión de sexo. Pero qué puedo decir. Al salir del baño estábamos más que exhaustos así que en lugar de ir a comer nos acostamos a tomar una pequeña siesta.

—Demonios, Grace, tienes que apagar ese infernal aparato —dijo Harry algo molesto, mi teléfono había estado sonando sin parar el último par de horas.

—¿Hola? —dije al atender.

—¡Dios, Grace! Hasta que contestas el teléfono, no has venido a trabajar y Harry tampoco aparece, ¿estás enferma o están juntos? —dijo con tono de complicidad.

—Harry se quedó aquí anoche, decidimos tomarnos el día. ¿Pasó algo?

—Pues mi querido hermano tenía pautada una reunión hoy en exactamente veinte minutos con los nuevos inversionistas —miré a la cama y Harry se estaba estirando, me miró con sus ojos apenas abiertos—, sé de qué va todo eso, pero ya sabes... esos canadienses son difíciles de convencer y bueno, el poder de persuasión de Harry es único.

Legs open... behind closed doors. | Harry Styles | #Wattys2016Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora