NOCHE SIETE
El reloj marcaba las ocho y quince. Mi corazón latía con rapidez mientras que las manos me sudaban. Caminaba de un lado a otro en la sala de estar intentando alejar los nervios.
¡Joder! ¿Por qué me costaba tanto calmarme?
Harry y yo tendríamos nuestra primera cita, en mi caso, la primera cita real que tenía.
Yo no era aficionada a pasar mucho tiempo hablando con los chicos con quienes salía. Pero Harry no era cualquier chico. Ambos queríamos que esto funcionara. Así que intentaríamos ser una pareja normal, por lo menos durante una noche.
El timbre sonó y algo revoloteó en mi estómago. Caminé hacia la puerta, deteniéndome frente al espejo del corredor.
Quería comprobar que todo estaba en su lugar.
Respiré profundo y conté hasta diez. Cinco pasos más y llegué a la puerta. Coloqué la mano en el pomo y lo giré.
Harry levantó la vista y parpadeó un par de veces, sorprendido. En sus labios se posó una sonrisa nerviosa.
Él estaba impecable. Su traje era de un color azul oscuro, casi negro. Su corbata gris y los zapatos brillantes de lo limpios que estaban.
—Luces maravillosa —susurró.
—Gracias. Tú estás muy apuesto —respondí tímida.
Él volvió a sonreír nerviosamente y pude notar que respiraba con rapidez.
No pude evitar reír. Él se relajó un poco.
Sacó las manos de su espalda y extendió la izquierda hacia mí. Dándome una hermosa rosa blanca.
Sonreí ampliamente.
Harry era dulce, adorable y atento.
Tomé la rosa y lo abracé, sintiéndome agradecida por todo lo que hacía para que yo me sintiera bien y cómoda.
Él suspiró, dejando que su cuerpo se relajara completamente. Al separarnos, unió nuestros labios en un dulce y casto beso.
—¿Estás lista, dulzura? —Preguntó sonriente. Sus ojos brillaban por la emoción. Sentí cómo mi corazón saltaba de alegría. Asentí—. Pues es hora de irnos.
Harry abrió la puerta del acompañante y yo subí al auto. Mis manos aun temblaban un poco pero ya no estaba tan nerviosa como antes. Él rodeó el auto y también subió. Arrancó y condujo por unos treinta minutos.
Al llegar, detuvo el auto y un chico rubio de no más de veinte años abrió mi puerta mientras Harry bajaba, "James" decía su gafete, James me lanzó una sonrisa coqueta. Yo sonreí, una vez junto a mí, Harry tomó mi mano alzando una ceja mientras le tendía las llaves del auto al joven. James aun me miraba intensamente y Harry soltó un gruñido por lo bajo.
Besé su mejilla antes de empezar a caminar al interior de restaurante. Él besó mi mano.
—Mesa para dos, a nombre de Styles. —Dijo Harry a la encargada. La chica asintió luego de confirmar el nombre en la lista.
—Por aquí, por favor.
Caminamos a través de las mesas. Harry iba un paso detrás de mí, apoyando una mano en mi espalda baja, justo donde hasta hace un par de días había estado la marca que me delató delante de él.
Llegamos a nuestra reservación, una mesa en un rincón algo apartado del resto de las mesas. Harry separó al silla de la mesa, lo suficiente para que yo me sentara, cuando lo hice, él la empujó de nuevo, asegurándose de que estuviera cómoda. Él rodeó la mesa y se sentó.
Me lanzó una sonrisa pícara luego de susurrar un "gracias" al mesero cuando dejó los menús.
—Esto es increíble —dijo él negando aparentemente divertido.
—¿Qué cosa? —pregunté algo confundida.
—¿Te fijaste en cómo te miraba el chico que estaciona los autos y ahora el mesero?
—Oh vamos, Harry. No puedes hablar en serio —reí.
—Pero es que... —empezó él pero no dejé que siguiera.
—Estoy aquí, en una cita. Contigo. ¿De verdad importa cómo me miren los demás cuando yo no puedo apartar la vista de ti? —Confesé sincera sabiendo que mi rostro se pondría rojo en un instante. Sus ojos brillaron y una inmensa sonrisa se posó en sus labios.
—Tienes razón. No importa, así que mejor me concentro en lo que sí, en ti.
Después de ordenar, transcurrió alrededor de media hora hasta que trajeron nuestra comida. Mientras eso sucedía, Harry y yo hablábamos animadamente de lo que había ocurrido en la boda. Nos reíamos y disfrutábamos el uno del otro, sientiendo que éramos los únicos en éste lugar.
Lo disfruté, más de lo que estoy y estaré dispuesta a admitir.
Al volver a casa, subimos a mi habitación y después de cambiarnos para dormir nos concentramos en nosotros.
—¿Cómo te sientes? —Preguntó algo nervioso. Yo puse los ojos en blanco.
—Estoy perfectamente, Harry. No he tomado casi así que tranquilo —Él sonrió.
—Yo me refería a esto, a nosotros —su tono era serio.
—Oh —fue lo único que alcancé a articular. Harry suspiró—. Es una linda sensación —Él me miro con el ceño fruncido—, me refiero a que nunca antes había sentido nada de lo que siento contigo. Y es aterrador, para ser sincera. Es algo nuevo para mí y... en momentos me asusto tanto que una parte de mí quiere salir corriendo y huir.
—¿Huir de mí?
—¡No! —me apresuré a decir—, huir de un futuro incierto. No quiero que me rompas el corazón.
Harry me abrazó con fuerza y así permanecimos por lo que parecieron horas. Estar con él era como ver las horas correr rápidamente sin poder detenerlas, pero al mismo tiempo las horas parecían ir tan lentas... casi al punto de ser eternas.
Eso era maravilloso. Me encantaba estar con él. Todo era mejor a su lado.
—Desearía estar así contigo, siempre. No pienso dejarte ir nunca —dijo Harry, su voz llena de esperanza y emoción—, sé que nos equivocaremos y que no todo serán risas y besos, pero también sé que podremos manejarlo, sé que lo intentaremos y no dejaremos de hacerlo. Nunca me permitiría lastimarte, de ninguna manera.
De alguna manera yo sabía que él estaba dejando al descubierto una gran parte de su alma y sentí que debía corresponderle igual.
—A veces sólo se necesitan momentos como éste para darse cuenta de lo que en realidad importa, de lo que de verdad vale. Y yo con cada día me he dado cuenta de que no hay nadie más con quien desearía estar, no hay nada más que quisiera hacer. Porque si algo sé con certeza es que tú me haces muy feliz.
Dije todo tan rápido que no me detuve a pensar. Dejé de respirar al momento que semejante confesión salió de mi boca.
Harry se separó de mí. Me miró con una dulce sonrisa y luego me besó.
—No tienes idea de cuán satisfactorio es escuchar eso. Y no te imaginas cuán feliz me haces tú a mí.
Sonreí también y después de un par de besos más, nos acostamos. Él me abrazaba manteniéndome pegada a su cuerpo.
Entonces supe algo, éste era el momento con mayor intimidad que habíamos compartido alguna vez.
Con esas pequeñas cosas me di cuenta de que esto era el amor. Así se sentía estar enamorado de alguien.
Era atemorizante pero a la vez era placentero.
¿Quién lo diría?
Cerré los ojos y dejé de pensar en lo que podría pasar y me concentré en lo que estaba pasando.
No sabía hasta dónde llegaríamos pero por lo menos estaba segura de que mañana despertaría con él a mi lado, haciéndome sentir querida, confiada y la mujer más afortunada de todas.
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Legs open... behind closed doors. | Harry Styles | #Wattys2016
Fanfiction"Siempre que les veía tenía la impresión de que acababan de hacer el amor o se disponían a hacerlo, de que nunca desviaban la mirada el uno del otro." -Siri Hustvedt.
