CAPITULO 2

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Dentro de unos días es el cumple de Jannet y con Lían decidimos hacerle una fiesta sorpresa, al estilo "Proyecto X", claro... sin la piscina y el alcohol en exceso. Cuando llegué al colegio Lían estaba con una chica, muy bonita y agradable a la vista, me acérco a saludar a mi amigo -que por cierto estaba excelentemente vestido acorde a la institución, su camisa muy bien planchada, su pantalón de vestir sin ninguna arruga y ajustado por un cinto de cuero negro y unos zapatos puntiagudos, tambien negros. Sin contar que su cabello tenía ese flequillo largo que le llegaba hasta sus cejas inclinado hacia un lado y rapado al costado- se pone de pie de una forma exageradamente vergonzosa.

-¡Por fin! Marian... quiero presentarte a Michelle. Michelle, Marian, Marian, Michelle.

-!Mucho gusto! -Ambos al mismo tiempo y algo tímidas las palabras-

-Ya tengo la idea de negocio -dijo Lían con una sonrisa perturbadoramente confiada, porque sabía que yo entendía.

-Ya... y ¿Quiénes irán?

-¡ELLA! -señalando hacia Michelle- es la mejor amiga de Jan, tiene derecho de admisión.

Yo la miro a Michelle recordando el mensaje de Jannet hace unos días para ir al centro con una amiga, *será ella?* -pensé- y sentía como mis bellos de los brazos se erizaban mientras miraba a esa chica, tan sencilla y compleja a la vez, no comprendía lo que estaba sucediendo.


Esa noche yo estaba en mi cama pensando en los invitados que posiblemente podrían asistir, cuando se me cruza por mis pensamientos la imagen de esa chica que Lían me prensentó hoy, era tan hermosa. Cabello castaño oscuro largo, aunque lo tenía recogido por las normas del colegio, unos ojos celestes que brillaban tan intensamente junto con esa sonrisa perfecta pero a la vez tímida. Diría que no pasaba el metro cincuenta y cuatro, pero aún así, era hermosa. *Momento* -digo en mi mente- *tenes un severo problema con ese pensamiento, ocupa mucho espacio, te distrae*


Mas tarde, esa misma noche, me llama Jan para decirme que tiene ganas de ir al cine a mirar el estreno de " Corazones de Hierro" protagonizada por Brad Pitt y se supone será un éxito de taquillas. Yo accedí, por supuesto, era un placer salir y estar con Jannet, aunque sea solo un minuto, siempre me hacía sonreir y era algo que me gustaba mucho. Quedamos en encontrarnos mañana jueves a las 17:30 y me tendría una sorpresa, al no haber clases por P.E.I. era un buen horario.

Eran las 12:43 cuando me doy cuenta que comienza a llover, y solo pensaba que no quería que se cancelara la cita con Jannet, no dudé en mandarle un mensaje. Media hora más tarde ella me confirma que saldrá igual y que pasará con mi regalo a recogerme en auto, yo estaba realmente felíz, no se cancelará la película y la veré a ella. Faltaban horas, nada mas que horas y yo ni habia preparado lo que me pondría, bueno, solo tenía que ir al armario y elegir lo mas bonito, pero aún asi me daba flojera. *pachorra debe estar cerca* pensaba. Estaba ansioso y sumamente distraído como hace mucho no lo estaba.

Allí estaba frente a mi casa, Jan; y dentro del auto podía ver a otra persona,supongo es el padre, no importaba, solo habia dentro de mi ganas de ir a ver la pelicula. Jan me saluda y nos subimos al coche y al abrir la puerta me llevo una enorme sorpresa, ¡ERA MICHELLE! Estaba mas hermosa que cuando la vi en el colegio, me quedé atónito.

-Y obvio que es hermosa fuera del colegio, no anda con el uniforme todos los días -dice Jannet pícarona.

Yo me sonrojo, al parecer lo pensé en voz alta. Tragáme tierra.

-Si quieres puedo bajarme -dice Michelle mirandome fijo.

-No, quédate. Lo siento, no me esperaba una sorpresa así. *la mejor de las sorpresas* -pensaba-

El viaje al centro fue sumamente incómodo, nunca me sentí tan desesperado. Y solo pasarón 20 minutos. *me gusta?* no paraba de preguntarme eso a cada minuto, pero no, seguro es señal de que me estoy distrayendo de lo que realmente es importante para mi, *Michelle* ¡no! el estudio. Llegamos al cine, la fila era interminable y casi me atreví a pensar que no tendríamos entradas. Pero quedó allí, porque si las conseguimos. La sala se puso a oscuras y nos sentamos en los últimos ascientos de arriba: Jan a mi derecha, recostada contra la pared ya que le gusta inclinar su cabeza cuando mira algo atentamente. A mi izquierda, Michelle y yo en el medio, sosteniendo el paquete de pochoclos y la gaseosa nos la pasábamos de mano en mano.


A mitad de la película, toda la sala se llenó de silencio,muy atentos a lo que ocurría en la misma. Yo puse mi mano sobre el tazón de pochoclos y al mismo tiempo Michelle tuvo la misma idea, y "sin intención" nuestras manos se sostienen. Yo la miro desconcertado y ella estaba con una expresión de vergüenza, pero ninguno aparto la mano del tazón. Nos miramos y ella apretó fuerte mi mano y siguió mirando la pelicula, yo la observé unos segundos más y comenzé a sentir que por mi pecho caían gotas de sudor, y no podía dejar de mirar nuestras manos, una encima de la otra. En eso escucho una mini risita juguetona, era Jan, la miro y con una sonrisa solo atinó a decirme -Puedes sacarla si quieres, pero... no es lo que deseas. ¿Ves la diferencia entre "querer" y "poder"?- entrecierro mis ojos y lanzó un "mmmm" muy bajito.


Luego de salir del cine, Michelle propuso ir a caminar porque era muy temprano aunque Jan dijo que se le hacía tarde y debía partir ya, por lo que me dijo -¿Puedes quedarte con ella hasta que tenga que irse?- y sonreía tan macabramente que era obvio lo que buscaba, dejarnos solos. -Esta bien- le digo y comenzamos a caminar y a Michelle se le ocurrió hacer preguntas para conocernos.

-Dime Marian ¿Cuantos años tienes?

-18, Michelle ¿y tú?

-Yo tengo 17, Aunque dentro de 2 meses ya tendré la mayoria de edad.

-¿Enserio? Que bueno.

-?Siempre eres así de serio? Porque me gustaría conocer otras características faciales tuyas además de esa cara de tenso.

-¿Siempre eres tan extrovertida?

-Bueno, no siempre. Solo cuando hablo con personas como tú.

-¿Como yo?

-Si, los que se creen inteligentes y no pueden sacar un tema de conversación, y yo la tengo que salvar.

-La miro fijo y ella esta jugando con sus dedos y mirando hacía arriba.

Luego de la pequeña charla ella partió en micro rumbo a su casa, le dí mi número de celular y prometió avisarme cuando llegara. Yo tenía una sonrisa en mi rostro que nada, pero nada, podría sacarmela. No podía parar de pensar en su voz, en sus labios moviendose haciéndome preguntas, en sus pies guiando a su cuerpo donde caminar. Se hacía más fuerte el sentimiento que me hace poner nervioso y tembloroso frente a Michelle. Me gusta, ya no hay duda.

Secretos guardadosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora