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—Hija, ¿Puedo pasar?—Dice mi madre detrás de la puerta. Me sobresalto al escuchar su voz, es muy raro que esté aquí y quiera verme.

—Claro—Me acomodo en la cama y mi madre entra. Me fijo fijamente en cada unos de mis movimientos.

—Harry me dijo que ayer estuviste en una pijamada con tu amiga, ¿Es cierto?—Me mira. Claro, Scott salvándome a pesar de todo.

—Si, claro—Respondo rápidamente sin dudarlo.

—Vale—Mira mi habitación—Iré a la cocina—Sale de mi habitación y yo cierro la puerta con seguro.

—¿Por que Scott le mintió a mamá?—Susurro. Aunque es más que obvio, me quiso salvar de un fuerte regaño.

Suspiro. Esto era tan complicado. Me despojo de toda mi ropa y tomo la toalla.Entro al baño y pongo el agua a calentar. Después de terminar de asearme y de cambiarme, bajé a la primera planta y el timbre sonó.

¿Quién será ahora? No estoy de ánimos para visitas.

Me dirijo a la puerta principal y abro la puerta.

–Idiota—Gruño. Lo que me faltaba—¿Qué haces aquí?

–Vine a visitarte—Se encoge de los hombros. Vestía con una camisa de cuadros , vaqueros negros muy ajustados y unas botas negras y su cabello peinado de una manera rebelde que le asienta bien. Pero sigue siendo un imbécil—¿Puedo pasar?—Pero obviamente no esperó a que respondiera, entró como perro por su casa.

—Ya estás adentro—Cierro la puerta y Cristián se dirige a la sala de estar. Lo sigo pero moderando distancia. Creo que sería mucho mejor olvidarme todo, de la venganza de Támara y del engaño de Scott, no puedo vivir dolida el resto de mi vida y tampoco guardarme rencor a Cristián.

–¡Hija! ¿Quién llegó?—Grita mamá desde la cocina.

—¡Soy yo señora!—Le grita Cristián. Él se sienta en el sofá y llega mamá. Se limpia con el delantal de cocina, le da un beso en la mejilla a Cristián. Claro, ellos se llevaban súper bien. Me cruzo de brazos y lo miro con reproche.

—Voy a prepararte algo–Dice eso y se va hacía la cocina. Se sienta en el sofá o bueno, se tira en ellos.

—A tu madre le caigo tan bien—Dice Cristián y yo me pongo al frente de él y me cruzo de brazos—A excepción de la hija—Sonríe y le saco la lengua. Que madura de tu parte, Leila. Élite levanta de su asiento—¿Sabes lo que significa que una chica te saque la lengua?—Lo dice en un tono pícaro.

—Ella no quiere saber—Entra Scott. Escuchar su voz me hace dar un respingón–Cristián—Dice aquel nombre de un tono frío, pero con tono de advertencia. Qué incómodo. Me siento en un sofá que es para dos personas que se encuentra a la derecha del sofá que se encuentra Cristián que es para 4 personas y que a su izquierda está el mismo sofá que el que estoy sentada.

Silencio Incómodo, pero demasiado.

Debo romper este silencio de alguna manera. Debo hacer algo, piensa, Leila. Piensa.

Pero ¿Cómo lo haría?

—Cof Cof—Una tos falsa proveniente de mi parte—Cof Cof—¿Inteligente, no?

—¿Quieres agua?—Dijeron al unísono. Eso me dio miedito.

—No, estoy bien—Dije y Scott se sienta en el mismo sofá que yo. Tantos sofás y él se tuvo que sentar justamente en este.

Tenerlo tan cerca.

Es algo.

Tan.

Cautivador, emocionante, no sé. Me pone nerviosa y no lo voy a perdonar así por así. Aunque hace un momento dije que lo haría, ¿pero a quien engaño?. Sabemos que será muy difícil de hacerlo. Me levanto y me siento en el otro sofá para dos y veo a Scott que suspira de frustración. Esto lo estaba volviendo loco al igual que a mi.

—¿Que te trae por aquí Cristián?—Le pregunta Scott. En su voz se nota que esta enojado con él y también se nota algo de hostilidad de su parte. No quiero llegar a pensar que esta celoso o quizás si quiero llegar a pensarlo.

—Visitar—Dice Cristián de forma despreocupada—.

—Hola—Dice mi madre entrando a la sala de estar y trae una bandeja llena de fresas y 4 tazones de chocolate derretido—He traído el aperitivo favorito de Leila y Cristián—Oh, querida madre, no conviertas la sala más incómoda.

—Y el mío—Comenta Scott algo irritado. Cómo lo imaginé. Mamá sonríe y pone las cosas en la mesa de cristal.

—Iré al supermercado—Todos asiente y mi madre se va. Nadie parece querer tomar de las fresas, así que yo me adelanto, tomé una fresa y le pongo chocolate en la punta y me la meto en la boca.Scott y Cristián se me quedan mirando y los dos se muerden el labio con sincronización. Esto es... raro.

—¿Qué?—Exclamo y ellos niegan.

—¿Puedes comer fresas de otra manera?—Me pregunta Scott. Frunzo el ceño—Comes de una manera... ¿Como decirlo?.

–Excitante —Dice Cristián y abro los ojos como plato. ¿Qué me acaba de decir?—.

—Exacto–Dice Scott. Al parecer toda su rivalidad se ha ido solo por cómo he comido la fresa.

Chatt con un desconocido ✔️ (EDITANDO) Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora