Capítulo II: "¡QUE EMPIECE LA FIESTA!"

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LILY

El gran salón social estaba repleto de globos con helio, diferentes tipos de cintas de extremo a extremo y mesas con manteles de tela fina. Una gran mesa en la esquina estaba llena de comida que ni siquiera yo había visto en revistas. ¡Era magnífico! Me adentré un poco, intentando no chocar con meseros y estudiantes que hablaban por ahí.

En los extremos de aquel salón habían gigantes ventanales de cristal, iluminaciones perfectas, todo aquello gritaba la clase de universidad que era. Todo, incluso las chicas con hermosos vestidos de diseñador que cobraban vida ante los reflectores. La suave música clásica acompañaba las pláticas y las risas.

Una chica morena, alta, y de cuello esbelto pasó por mi lado, mirando de reojo mi vestido y riendo sin ni siquiera ocultarlo. Di un paso atrás poniendo mi cabello tras las orejas. Me obligué a respirar hondo, y convencerme de que todo saldría bien en la fiesta de bienvenida de los viejos y nuevos alumnos. Pero sabía que por más que saliera bien, mi vestido no iba a sacarme muy adelante.

Era un vestido que había cosido mi madre para mi fiesta de cumpleaños, era color rosa pastel y tenía un corte de boleros desde la altura de la cintura hasta dos centímetros más arriba de mis rodillas. Tenía delgados tirantes y una cintura demasiado estrecha, acompañadas de unas ballerinas negras y un poco de rubor que tenía guardado en unas de mis mochilas.

Un mesero pasó con una bandeja llena de chupitos y tomé uno, tomando valor antes de meterlo a la boca. Inmediatamente lo escupí a mis pies e hice una cara de asco antes de limpiarme con el dorso de la mano.

—Tú puedes ser social, Lily. Tú puedes —me dije, mientras visualizaba al grupo de chicas en donde se había escondido la morena. Solo tenía que acercarme y hablar, eso era todo. ¿Qué tan difícil podía ser?

Muy. Muy difícil. Mis pies no se movían de allí. La morena me miró y me señaló entre sus amigas, todas reían por lo bajo y era obvio que no estaban intentando ser amistosas.

No, no podía ser social.

Di media vuelta mientras mis mejillas ardían y casi salí a zancadas de aquel lugar. Casi, porque un golpe sordo me hizo tambalear. Mis ojos se llenaron cuando supe que había chocado con alguien, ¡oh dios lo que faltaba! Era un chico de estatura media y ojos negros y hundidos, me miraba con furia.

—¡Mira por dónde andas, estúpida! —gritaba, mientras su cuerpo de erizaba cómo un gato, me encogí.

—Lo..Lo...Lo siento, no-no-no fue mi-mi intención —murmuré aterrada.

—Claro que no fue tu intención —chilló— Las chicas estúpidas y sin gusto por la moda nunca ven.

Agaché la cabeza y salí de allí llorando y buscando las escaleras, subí, corrí, incluso creo que tropecé pero logré llegar a mi habitación provisional y me encerré allí, sintiéndome segura y a la vez una perdedora. Las palabras de todo el mundo resonaban en mi mente una y otra, y otra vez.

"Eres una idiota, Lily. Todo el mundo trapea el piso contigo". 

HARLOW

—Bueno bombonsito recuerda comportarte bien—escucho que dice mi mamá—acá estarán todos tus compañeros de clase ¡Ay! Mi bebé ha crecido—ahora dramatiza.

[PAUSADA] OutcastHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora