Capítulo VI: "No necesito tus advertencias, McCall"

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RUSH

En un lado de la sala estaba la chica que sostenía la carpeta como si se tratara de su vida, iba de derecha a izquierda, de izquierda a derecha y así sucesivamente. En su frente se dibujaba una gran arruga, se mordía las uñas y parecía que fuera a llorar, mirarla me mareaba.

Por otro lado estaba Zack con la salvaje de Harlow intentando evitar que me golpeara, me reí de su enojo. Y al lado mío se encontraba Hannah.

—Deberíamos estar pensando qué decirle al decano—dijo la novia mojigata de Zack, la misma de la carpeta como un salvavidas, en una voz muy bajita que solo pocos escuchamos

Me reí y miré a Hannah que ya sabía la respuesta a todo

—Vas a llamar a tu papá ¿cierto? — intentó decir en un susurro y con una sonrisa pero no solo escuché yo, sino los demás que estaban en el enorme despacho

— ¡Claro! Era de esperarse, saca tu celular y llama a tu papi a ver si saca algún provecho de esto — Harlow gruñó. 

En el momento en que me acerqué a ella, el decano salió de su oficina y nos hizo un gesto para que entráramos. Hice un ademán para que Harlow pasara, me sonrió falsamente y cuando dio un paso se tropezó con mi pie, cayó en toda la entrada de la oficina, intentamos ahogar la risa, hasta el decano, pero no funcionó. Se levantó y me susurró "animal".

Una vez todos adentro:

—Señores y señoritas—empezó el decano—estoy ansioso por escuchar una explicación con respecto al altercado que acabó de ocurrir—se acomodó en su escritorio—y les adelanto que si esta explicación no es satisfactoria tendrán una gran amonestación—puntualizó.

Todos nos miramos entre sí, nos codeamos pero nadie se atrevía a decir nada

—Los escucho—nos animó el decano pero dirigió su mirada a Harlow.

—¿Ah, yo? —se percató ella y el decano asintió con su cabeza.

Miré de golpe hacia dónde ella, se veía intimidad y algo incomoda. Fruncí el ceño y miré de nuevo al decano ¡Perfecto! Tenía que ser Harlow.

—Pues, es que la verdad—nos miró a todos—estábamos haciendo una representación dramática para conocernos cada uno y ver nuestro peor lado—la miré como si le hubiera salido otro ojo y ella me guiñó

El decano se levantó de su silla (regalo de mi padre hace 2 años)

— ¡Qué alcances Señorita Stone! —No sabía si reírse o poner cara de serio—Como amonestación recibirán un pase gratis a la biblioteca todo el día a hacer trabajo comunitario limpiando los estantes y organizando los libros—miró a cada uno —Qué pensarían de ustedes sus padres —nos preguntó con burla— de usted, señorita Stone.... Y señor McCall.

Uno por uno fuimos saliendo —Y Señorita Stone: su madre sabrá de esto—finalizó el decano.

Miré a Harlow, esta vez con la absoluta certeza de que ella no era del todo becada. Aquí había algo raro. Para ser una becada el decano dijo su apellido con bastante hincapié.

LILY

Una de las cosas por las que amaba estar metida aquí era porque podía ver el mundo de otra forma. Eran cuatro paredes que guardaban tanta información que era realmente increíble, jamás había visto una biblioteca tan grande, ni siquiera en el pequeño pueblo de Toronto de dónde venía, esto era un verdadero paraíso.

Me abracé los brazos y tomé asiento en uno de los escritorios de madera fina, mientras abría uno de los libros que me ayudaría a resumir lo que había perdido en primer día de clase. No podía creer que el primer día ya estaba pisando la rectoría, jamás en mi vida me había ocurrido, ni el primer día ni nunca. Me estremecí ante aquella horrible pelea en el salón, no estaba acostumbradas a personas con vibras tan Fuertes y diferentes, era increíble e intimidante.

Aunque realmente parecían actores de Hollywood, incluso la chica de cabello azul con un vocabulario muy torpe, Harlow, era compañera de cuarto y era una chica valiente y fuerte, todo lo que yo no era. Hasta llegar a la preciosa rubia, Hannah, era la chica más hermosa que había visto en mi vida.

Busqué a mi hermano, hice un escaneo rápido entre las inmensas hileras de libros, no quería que se metiera en más problemas. Ambos éramos becados y los problemas eran muy limitados. Pero me encontré con un chico más bajo que los demás, de ojos negros y cabello negro.

—Hola, Preciosa —ronroneó, sentándose en frente.

Moví mis ojos hacia mi libro, incómoda. No me gustaba que me coquetearan de esa manera, y mucho menos Wesley.

—No hay mucho que hacer aquí, ¿verdad? —siguió hablando, yo fingí no escucharlo y seguí mirando mi libro con total concentración—Es idiota el hecho de que tú y yo estemos aquí. No tenemos la culpa de que estos ineptos peleen —se rió secamente.

Levanté la vista para darle una mirada neutra y volví a mi libro, apretando la mandíbula. No me gustaba cómo se refería a los demás.

—Da igual, ni hablas —se puso de pie, hablando consigo mismo y mirando hacia todos los lados.

Cuando desapareció de mi vista pude ver en el pasillo de la izquierda a la chica de cabello azul, se veía distraída mirando el lomo de un libro, sin darse cuenta que el chico que parecía un modelo, Rush, se acercaba por detrás. Ese chico eran excelente de admirar, pero nunca me metería en su campo de visión. Jamás.

Agudicé la vista y el oído para escuchar algo de su conversación

—Te voy a decir que deberías pedirme disculpas —le dijo él, rascándose el cuello de una manera muy peculiar y sexy. Ella se giró lentamente— no sabes con quién te metes y yo no quiero perder mi tiempo en ti.

—No necesito de tus advertencias, McCall —respondió ella, en un tono un poco más fuerte—Puedo cuidarme solita.

Desde aquí pude ver la mandíbula de Rush apretarse antes de poner una mano en uno de los libros de los estantes justo detrás de Harlow, acorralándola y haciendo que ella se sobresaltara, igual que yo.

—Tienes ovarios —dijo él, pensativo— ¿De dónde saliste?

—No del mismo basurero que tú.

—Haces que soportarte sea aún más difícil —dijo él, alejándose con total tranquilidad y serenidad, dejándola completamente furiosa ahí de pie en medio del pasillo.

Parpadeé un par de veces y cerré mi libro, metiendo el cabello detrás de mis orejas y mirando mi reloj, aún faltaba un par de horas y yo tenía miedo de aquí la chispa del problema no se haya acabado.

Mi hermano estaba en la sección de biología, de hecho, estaba acechando a Hannah mientras ella estaba en la sección de biología, más precisamente, en los cuidados de la piel. Le lucia el uniforme como no pensé que lo podía lucir una mujer, era una chica preciosa, y muy dulce. Mi hermano sonrió cuando ella se estaba acercando a él sin darse cuenta mientras miraba los libros, él no tenía idea de que lo observaba y eso hizo que yo soltara una risita que me hizo taparme la boca.

—¿Quieres que te ayude? —dijo él, finalmente. Tenía esa mueca divertida en su rostro y supe que le gustaba, ¿a quién no? ¡Mírenla! ¡Era una Diosa!

Hannah saltó, mirando a Zack fijamente antes de meterse un cabello rubio detrás su oreja.

—No —dijo ella en voz baja y quebrada, voz nerviosa— Estaba echando un vistazo.

—Creo que eso era muy obvio—susurró él, su voz cada vez más baja mientras la miraba y se acercaba a ella.

—¿N-no....deberías estar —Hannah estaba agitada, mientras intentaba alejarse de él— con tu novia?

Abrí los ojos cómo platos, viendo cómo Zack salía de su trance y la miraba completamente confundido.

—¿Perdón? —preguntó.

—¿La chica bajita, de grandes ojos, cabello castaño? —me describió Hannah, con irritación.

—Es mi hermana, Hannah—dijo en burla, y yo sonreí y rodee los ojos aunque nadie podía verme.

—Oh, ¿en serio? —dijo ella, sin ocultar su sorpresa y felicidad.

Él se rió entre dientes y asintió con la cabeza, mirándola con un brillo muy especial en los ojos. Meneé la cabeza y suspiré hondo, mirando de nuevo mi libro.

Iban a ser unos años muy largos. Muy, muy largos.

[PAUSADA] OutcastHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora