Capítulo VIII: "Un Whisky para la chica más hermosa del lugar..."

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Hooola. Hemos vuelto y esta vez para recompensar el tiempo que nos hemos demorado, les traemos un capítulo largo. Espero que disfruten. Besoss!

HARLOW


"Otra vez llegaré tarde.

—Harlow Stone. Todas las mañanas. Todos los días. Toda la vida."

Terminé de organizarme, cogí mi mochila y corrí a la puerta. Una larga llamada de mi mamá llena de besos y palabras pegajosas me retrasó.

Al abrir la puerta me encontré con un paquete de gardenias acompañadas de una pequeña tarjeta con mi nombre y una invitación, la leí rápidamente y me sorprendí al instante: era una invitación para alguna clase de encuentro a las 7 pm en el campus universitario.

En las revistas de belleza femenina de mi mamá había leído que las gardenias significan el deseo de halagar a una persona, comunicarle algo así como que esa persona cree que eres hermosa. No he sido una fiel seguidora de estos artículos. Sin embargo las gardenias siempre me han llamado la atención.

Tras mi breve recuerdo acerca de las gardenias llegué a la conclusión de que alguien cree que soy linda y me quiere transmitir un sentimiento o simplemente esa persona compró flores al azar. Sea cual sea, dio en el punto de mi gusto.

Esto es emocionante pero al mismo tiempo un poco aterrador ¿Un admirador secreto? ¿un asesino en cubierto?

Harlow, concéntrate,

Entré de nuevo a la habitación, puse las flores en agua, me guardé la tarjeta en el bolsillo de la mochila y corro a clase.

*****


—Oye, estúpido, se te ha caído tu miserable cerebro—dije con indiferencia, pasando una mesa de chicos que reían cómo pubertos asquerosos mientras a uno de ellos se le caía un condón del bolsillo trasero.

Iba andando hacia el campus justo a tiempo para mi "cita, violación, suicidio" como lo quisieran llamar.

—¡Ya quisieras tú probar este cerebro, nena!—gritó, tras de mí, con su patético ego andante.

Paré en seco, girando sobre mis talones y entrecerrando los ojos mientras buscaba su ridícula cara. El tipo tragó con fuerza y sus amigos salieron despavoridos de ahí. Resoplé y me giré para seguir andando.

¿Todos los hombres de aquí eran igual de idiotas?

Miré de un lado al otro esperando que alguien apareciera. En menos de un minuto sentí como me vendaban los ojos y una profunda voz masculina me susurraba que estuviera tranquila. Debí haber hecho todo lo contrario: gritar, correr y patalear. Pero su voz la conocía de alguna parte y si mi instinto de supervivencia no fallaba, no podía ser un asesino o violador. Además las probabilidades de que me secuestrara eran escasas, ya que había mucha gente acompañada de seguridad.

Estimé que dimos 5 pasos largos, me sentó y me quitó la venda. Mis ojos tardaron varios segundos en acostumbrarse a la escaza luz pero cuando distinguí a la persona en frente mío, no sabía que sentir... o hacer.

—¿Cuál es tu maldito problema, McCall?—le grité y me levanté de la silla en un salto

—¿Sabes que se acerca la bienvenida de fraternidades?—no saluda y pregunta directamente

—Si y realmente no me importa—espeté frustrada

—Quiero que tú—me apunta con un dedo—vayas.

[PAUSADA] OutcastHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora