Capitulo 10

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Escuchó que, en un ruido infernal de chapas y cosas que caían, llegaba el auto de su madre, con su madre arriba, claro. Bajó corriendo, su madre ya empujaba la puerta cargada con bolsas de supermercado.

-¡Mamá, mamá!

No hubo respuesta, la mujer sólo sacaba las cosas de las bolsas y maldecía por su precio.

-¡Caster!

-¡Ay, que no me llames por mi nombre!

-¡Es que parece que no me escuchas!

-¿Cómo no escuchar tu voz chillona? ¿Qué quieres?

-¿Tú sabías de esto? –levantó el cuaderno-diario de su abuela.

-¿Y qué diablos es eso? –se lo arrancó de las manos y lo miró-¿De dónde lo sacaste?

-Del baúl grande, el verde ese.

-¿Y cómo conseguiste la llave?

-¡Eso no importa ahora! ¡Lee!

-Ay cómo me tienes con tus cosas...A ver...

Comenzó a leer, primero con indiferencia, después maldiciendo. Al último, ya no tenía otra expresión más que asombro.

-Me engañó. Me engañó toda la vida. ¡Odio a mi madre! De hecho, la mataría si ella no me hubiera ganado muriéndose antes.

-¡Mamá! Lo ha hecho para que nunca supieras qué clase de porquería tenías como padre.

-Ok, pero me engañó.

-Bueno...sí.

-No entiendo porqué todo ese cuento de los Beatles, ¡podría haber inventado otros padres y ya! ¿Por qué ellos?

-Quizás pensaba que así te sentirías bien, y que si un día los buscabas, ellos te aceptarían, cosa que el tal Pick parece que no haría.

-Pero nunca los busqué, fuiste tú. ¿Ves? Hubieras dejado todo como estaba.

-Mamá...

-Bueno, ahora lo hecho, hecho está. ¿Cómo seguimos?

-Buscaré a Pick.

-¡No! Hazle caso a la vieja, sino la mentira que sostuvo toda no tendrá sentido. El Pick te echaría y probablemente no tenga dinero, ¿para qué lo queremos?

-Deja de pensar en el dinero.

-De algo o de alguien hay que vivir. Ay Midori, has lo que te plazca, pero no me vengas con llantos. A menos que Pick sea rico. Ahí le dices que estuve buscándolo toda la vida.

Sin ganas, sonrió, y su madre también. Subió al ático y para su sorpresa, Caster la siguió.

-Déjame ver si hay algo más. –dijo revolviendo el fondo del baúl-Sé que hay más cosas de tu abuela, pero están tapadas con la basura que dejó tu padre. Ayúdame.

Juntas levantaron cajas, bolsas, y una nube de polvo.

-Vaya, vaya, no sabía de estas herramientas de tu padre.

-Parecen importadas.

-Las venderé.

Continuaron buscando, pero no había más que cosas en desuso.

-¿Cómo decía que se llamaba? –preguntó Caster.

-John Perkins.

-Lo buscaré en la guía telefónica.

Mi abuelo es un beatleHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora