Le pregunté el nombre a nuestro acompañante, K'hol fue lo que me respondió. Me habló un poco de él y del sitio donde próximamente ibamos a llegar.
K'hol nos explicó que nos acercabamos a un punto intermedio entre la montaña donde nos encontró el Alquimista y el cuartel. Nos dijo que en ese sitio debíamos comprar provisiones para los próximos días. También comentó que prefería no entrar en lugar habitados pues su aspecto no es demasiado discreto. Hablando del sito, Se llama La villa Ceniza pero antaño tuvo otro nombre. Mercado de Oro la solían llamar, hasta que fue alcanzada por el largo brazo de hierro, Dos Hachas.
Mercado de Oro era un pueblo próspero, se situaba al lado de una mina de tan preciado material y comerciantes de todo el círculo venían a negociar. Calles repletas de estantes de madera con todo tipo de doradas joyas figuras y más delicias para la vista y tacto. Más que un pueblo parecía un mercado, pues en todas las calles había puestecillos, ese era Mercado de Oro. Dos Hachas decidió que ese pueblo le pertenecía, pues estaba dentro de sus fronteras, Los ilusos mercadenses se negaron, levantaron una muralla de troncos al rededor del pueblo y formaron una resistencia mercenaria pagada con oro. Dos hachas cortó por lo sano, decidió prender fuego a todo y se llevó todo el oro. Con todo el oro que robó el emperador se hizo un gigantesco trono de oro macizo para celebrar su victoria. A partir de ese momento pasó a llamarse La Villa Ceniza, hogar de la ruina.
Varios minutos han pasado desde que nos separamos de K'hol, nuestra misión es simple: comprar provisiones y pedir información del círculo¿Que puede salir mal?
Entramos Sirap y yo en la taberna. Era la primera vez que entrabamos allí, lo imaginabamos distinto. Nos sentamos en la barra y nos limitamos a observar el ambiente. Una espesa capa de humo proveniente de las pipas de los experimentados fumadores cubria todo. Las sillas y mesas eran de una calidad pésima, encima de ellas rudos hombres apostando a los dados y cartas lamentables cantidades de mohosas monedas. Otro agradable espectáculo era el de dos ratas bañándose en un barril de cerveza, la gente lo veía y poco parecía importarle. En las desconchadas paredes colgaban antorchas que daban una iluminación tétrica a la posada, la cual parecía más bien una ruidosa cueva. Cada rato la misma escena, alguien enfurecido por el juego se levanta empuñando un puñal y comienza una disputa. La gente de alrededor de las peleas ni se inmutan, ya están acostumbrados.
Decidí preguntar por información sobre el círculo al calvo tabernero. El sonido de la taberna empieza a atenuarse. Se gira el tabernero a por algún vaso en la estantería y deja ver su nuca, en ella hay un tatuaje con el símbolo de las dos Hachas Cruzadas. Saca dos carteles con nuestras caras dibujadas a carboncillo y automáticamente grita.
-Son ellos, los forasteros.
Sirap y yo corremos a dentro de la cocina, todos los de la taberna desenfundan sus armas de filo y van a por nosotros. Con algún tablón consigo sellar la puerta de la cocina, no tardaran en derribarla y atraparnos. Sirap ha encontrado una ventana, decidimos saltar por ella.
Corremos a salir del pueblo, pero más rápida es la voz que ha corrido por todas partes y hombres armados nos rodean completamente. Sacamos nosotros las espadas también. Nos rodean los que parecen ser los hombres de ley del lugar, armados con espadas bastante poco elaboradas y armaduras de cuero viejo bastante manchado, van presididos por un hombre grasiento. El seboso personaje va vestido de pieles baratas pero lleva un anillo de oro en cada dedo y también doradas cadenas cuelgan por su pecho. Va armado con una pistola de pedernal con dos cañones y va acompañado de un mal vestido niño.
-Mira por donde, el emperador me pagará bastante por vosotros - dijo sonriendo el hombre gordo.
-Al menos podrías esforzarte en presentarte -le contesta Sirap
-¿Yo? Yo soy el poderoso alcalde de La Villa Ceniza, y esta mi guardia local. Pero pronto seré de los hombres más ricos del imperio.
Sirap fue a abrir la boca pero un disparo proveniente del arma de aquel obeso hombre golpeó violentamente su pecho. Mi compañero se desplomó en el suelo mientras el niño que acompañaba al alcalde cargaba de nuevo los dos cañones del arma de aquel apestoso ser.
Unos gritos rompen el silencio de tan tensa situación.
-Me dijisteis que ya os habíais encargado del grandullon - grita con desesperación el alcalde a sus soldados.
Entra K'hol en escena masacrando soldados con su gigantesca hacha como si se tratara de un sangriento baile. Me levanto y también me pongo a pelear. De detrás aparecen hombres mejor armados* los cuales brillan al sol. Un soldado recibe un puñetazo de K'hol directo al estómago. La muerte que obtuvo no se la deseo a nadie, su armadura se abolló tanto del golpe que murió ahogado por que le oprimia completamente el estómago y la caja torácica. La pálida cara de ese hombre agonizante se quedaría grabada a fuego en mi cabeza el resto de mis días.
*Los soldados de Dos Hachas que se describen en el capítulo inicial
La pelea fue fácil, K'hol era un formidable luchador más grande que un toro y recubierto de tatuajes magicos, enfrentado a una masa de soldados que excepto dos bien armados el resto eran unos incompetentes.
Contra todo pronóstico Sirap se había levantado. Se quitó la camiseta y la piel de su pecho parecía hecha de acero, con dos insignificantes muescas que habían hecho las dos balas.
¿Será este el poder de los forasteros?
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Reinos Y Libros: Forasteros
خيالEl mundo está siendo consumido por una tiranía. Una armada de voluntarios depende de la fuerza de dos extraños personajes habitantes de otro plano para acabar con el imperio. Batallas, puñaladas traperas, engaños, aventuras, alianzas, rupturas, mald...
