Lo que realmente soy

7 1 1
                                    

Miraba al suelo desesperado, mi cabeza estaba confusa, debía pensar en algo, lo que sea, debía salvar a Demian... pero, que podía hacer? Esa era la pregunta que daba golpes en mi cabeza, que hago? Todo lo que pudiera estar planeando, seguro estarían preparados... tal vez por mis acciones lastimen mas a Demian... me sentía inútil, una sensación desesperante... cuando sabes que algo va a pasar y no puedes hacer nada para evitarlo...

- Daniel...- algo susurraba en la habitación.

Me levante y mire en la habitación, no había nadie mas, solo mi triste existencia... me senté en la cama tratando de calmarme y pensar un poco las cosas que habían pasado.

- No te libraras...- se escucho de nuevo.

Me levante rápidamente mirando de nuevo, nada estaba ahí...

- Debí golpearme muy duro la cabeza...- me decía a mi mismo.

Me acosté en la cama tratando de descansar mi mente y tratar de pesar en como escapar de esa maldita prisión, porque eso es lo que era, una maldita prisión, mis patas me dolían un poco, de un momento a otro me sentí exhausto, sentía que iba a dormirme en cualquier momento.

- Déjame ayudarte...- se escucho de nuevo.

Me levante rápidamente, ya enojado por la voz que se escuchaba.

- Quien eres!? Muéstrate!!! – grite en la habitación.

Un silencio es lo único que se escucho en ese momento, solo escuchaba mi propia respiración, suspire y talle mis ojos los cuales demandaban sueño.

- LIBERAME!- escuche un grito al mismo tiempo que sentí que algo me estrangulaba por el cuello.

Sentí que aquello me levantaba, sentía que me ahogaba, abrí los ojos y pude ver nada mas una especie de sombra en la habitación... la sombra parecía alguien... solo podía ver sus ojos, los cuales brillaban en un tono rojo carmesí... se acerco un poco mas a mi y con la luz de la luna que entraba por las rejas de la ventana pude verlo mostrándome los dientes...

- E-eres... - mi mente no podía comprender lo que estaba pasando, no tenia suficiente aire como para pensar... esa cosa se parecía a mi... tenia mi apariencia...

Estaba completamente confundido, solo podía ver como levantaba su pata y apuntaba a mi pecho con sus garras.

- ERES MIO AHORA! –grito mientras clavaba sus garras en mi pecho perforándolo.

Di un grito estremecedor y desperté frente a la puerta tirado en el suelo, me había quedado dormido, mi respiración era descontrolada, el interior de mi cabeza da vueltas, mi pecho se siente apretado, sentía que mi corazón estaba al limite... sentí miedo... miedo de verdad... pero, de que? De mi mismo? De no poder controlarme? Con mi mano izquierda sostenía mi pecho y con la derecha tallaba mi cabeza... mire por la ventana y ya se había hecho de noche.

- Estas lleno de sorpresas... -escuche una voz inconfundible, era de ese maldito lobo asomándose por la ventanilla de la puerta.

- No llevas ni 2 dias aquí y ya mataste a un oso.- dijo mientras se escuchaba el sonido de un encendedor.

El oso murió?!?! No podía creerlo, no quería hacerlo, acaso no se cual es mi verdadera fuerza? Me sentía mal... sentía un escalofrió recorrer mi cuerpo.

- Parece ser que no me equivoque contigo, serás el oso que me lleve a la fortuna.- decía mientras parecía fumar un cigarro.

- Estoy ansioso por ver tu desempeño en las batallas, de verdad espero que no te mueras tan pronto... seria una pena dejar a tu hermano solo.- dijo mientras reia un poco.

En todo momento me mantuve en silencio, no dije ni una palabra, solo lo escuchaba, sentía que mi estomago hacia ruido, era normal, ya que no había comido nada en todo el dia...

- Debes estar hambriento ya que no tocaste siquiera la comida de hace rato, estabas muy ocupado golpeando a ese oso.-riendo- te traje algo para que no mueras de inanición.

De la parte de abajo de la puerta se abrió otra ventanilla y vi que entro un plato con un pescado crudo.

- Consideralo un regalo por sorprenderme.-dijo mientras cerraba las dos ventanillas y se marchaba.

Tenia tanta hambre... en mi mente no podía comerme el pescado... estaba crudo y entero, pero otra quería darle una gran mordida, tome el pescado y lo olfatee, de verdad deseaba mordelo... mi estomago me quemaba... sentía la necesidad de comerlo, le di una mordida la cual pude arrancar carne de un costado del pescado, estaba fresco... podía sentir la sangre correr entre mis dientes, en otro momento hubiera escupido el bocado, pero... era delicioso... el sabor de la sangre que salía del trozo que estaba en mi boca, lo mastique, sabia sorprendentemente bien, lo mastique unas cuantas veces y lo trague... mi cuerpo exigía mas... tome el pescado y lo mordí por la cabeza, con fuerza logre separar la cabeza del resto del pescado y escupí la cabeza lejos, comencé a comerme el pescado dándole mordidas por los costados, mi hocico estaba lleno de sangre, también mis manos... sentía una sensación rara, como si no controlara mi cuerpo, como si mi cuerpo hubiera cobrado vida y estuviera comiendo por si solo, es raro...

Termine de comer y puse el esqueleto del pescado un lado, mire mis patas llenas de sangre.

- Enserio estoy haciendo esto...?- me dije a mi mismo.

Me levante y me acosté bocabajo en la cama... sin duda, estoy perdiendo el juicio...

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: May 18, 2016 ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

MemoriasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora