Capítulo 4

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Al otro día desperté un poco mejor de las heridas, por suerte no me las hice muy profundas, aunque no me faltan ganas.

Hice mi rutina de siempre, verifico la hora y efectivamente estaba lista para irme. Al llegar veo a diferentes estudiantes caminando de un lado para el otro y otros que simplemente están esperando que abran las puertas del instituto.

Tocan el timbre y todos entran con prisa como si tuvieran un gran motivo para llegar rápido a los salones, yo por mi lado camino a paso lento. Ingreso, me siento en mi lugar y de repente el salón se empieza a llenar.

Observo como cada uno de ellos entra con una cara de felicidad y entusiasmo, es evidente que soy la única diferente aquí.

Cuando Eileen y Christine llegaron me empezaron a hacer preguntas, pero yo las evitaba no quería hablar con nadie, solo quería estar sola. Desde el día en que mi tía me contó lo del accidente, mi personalidad cambio por completo, ya que no era la que siempre sonreía, yo... ya ni siquiera sonrió, solo me deprimo y encuentro refugio en cortarme, así toda mi rabia sale.

La profesora comienza a dictar y yo comienzo a escribir, pero llego a un instante en el que mi mano no puede más al igual que mi vida.

(...)

???: Sam, Sam, ¡Sam!

– ¿Ah? – menciono desconcertada.

Christine: Siempre tan distraída.

– Yo... echo de menos demasiadas cosas.

Eileen: y ¿mantienes pensando en eso?

Christine: Ya sonó el timbre y no has salido, mira el salón esta vació.

Eileen: Sam, vamos.

Christine: Sabes que Eileen Vayámonos tengo que contarte una cosa – coge a Eileen del brazo y mientras salía del salón susurra – No la soporto más.

¿En serio pensó que no la escucharía? o simplemente lo hizo apropósito? bueno en todo caso no me importa, ya estoy tan acostumbrada a esto.

Solo había silencio en el aula hasta que tocaron el timbre y fueron llegando poco a poco todos mis "compañeros", es un término muy sofisticado para describir como son ellos en verdad conmigo. Enseguida seguía ética, para mi esta 2 horas definitivamente son una perdedera de tiempo enseñan valores como el respeto y todo eso, pero para que si ninguno de ellos respeta por lo cual esta materia no me importa mucho pero bueno, es lo que toca.

Mike observa el lado en el que estamos, cuando nuestras miradas se encuentran no podemos evitar mirar para otro lugar. No me gusta que me vea tanto y que no me mire como a los demás hay algo me dice eso, pero es mejor seguir pensando que él es imposible, gracias a Andrew.

Christine: No lo puedo soportar ese chico me encanta, voy a hablarle.

Donde yo fuera como Christine ya me hubiera metido en graves problemas.

Eileen: Espérame, ¡Christine!

Como siempre me dejaron sola.

No sabía qué hacer en ese momento, así que opté por mirar mis cortadas, pensar que un día esas muñecas estaban limpias, y como lo pensé de tantos pensamientos hicieron pasar el tiempo rápido. En la clase de ética la profesora nos hizo una gran charla y obvio aburrida.

Profesora: Mike ya te he visto varias veces hablando...

Mike: ¿varias veces?

Profesora: Me haces el favor y te pasas a ese puesto.

• Mirada Rota • [Reescribiendo]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora