Alex
Brina bostezó. No hacía falta echarle un vistazo al reloj para saber que ya era tarde. Muy tarde, a decir verdad.
-Es muy tarde ya -dijo ella. Sin embargo, no se quitó de mi pecho y no dejó de juguetear con mi camiseta.
-Sí, bastante. Lo bueno es que vivo al lado -repliqué sonriendo.
Soltó una risita entre dientes.
-Exacto.
Y sin más se quedó dormida. No muy seguro de qué debía hacer, me quedé allí tumbado, escuchando el suave compás de la respiración de Brina y observando su cabello ondulado caer como cascada de colores hasta el suelo.
Sus ojos se movían frenéticamente detrás de sus párpados cerrados. Hacía muecas en sueños, muecas de dolor y tristeza. Acaricié su rostro. Su piel es tan suave.
Los párpados me pesaban pero quería continuar despierto para observarla. No podía combatir al monstruo del sueño. Pronto me quedé dormido abrazando a Brina entre mis brazos.A la mañana siguiente, desperté al sentir un movimiento a mi derecha, seguido de una risa sofocada. Fruncí el ceño. ¿Qué hora era? Me removí, incómodo. No quería despertar.
-Despierta -dijo una voz exageradamente aguda en mi oído. Me sobresalté, abrí los ojos y di un respingo, despertando de golpe. Brina se revolcaba de risa en el suelo.
-Ja, ja. Sí, muy gracioso -dije, apoyando los codos en el suelo.
-Oh. Vamos. No seas amargado -replicó Brina golpeando mi hombro y levantándose de un salto. Llevaba puesto un pantalón holgado gris y una camiseta suelta color blanco. Su cabello multicolor se encontraba atado en un moño alto. Traía puestos sus lentes de contacto y sus ojos color miel brillaban cual estrellas. Ahora que lo pensaba, no sabía de dónde provenía su nombre.
-¿Brina?
Me levanté y la seguí a la cocina, donde sonaba en un volumen mínimo A Sky Full of Stars de Coldplay.
Brina paró de murmurar por lo bajo la canción y volteó a verme.
-¿Sí?
-¿De dónde viene tu nombre? -pregunté poniendo los codos en la barra.
Frunció el ceño.
-Bueno, según mi madre, es un nombre de origen italiano. Además, tengo ascendencia italiana por parte de mi abuela materna -explicó encogiéndose de hombros.
Levanté las cejas.
-No sabía que tienes ascendencia italiana.
-Nunca lo menciono. ¿Quieres algo del OXXO? -cambió de tema rápidamente. Se dirigió a la mesa, de donde cogió su monedero.
Me enderecé. Caminé hasta ella y pasé mi brazo por sus hombros.
-Te acompaño.Brina
En ese momento sólo podía pensar en Demons de Imagine Dragons; en especial en la línea que dice: look into my eyes, is where my demons hide...Alex
Bajamos a la calle. El portero miró a Brina totalmente sorprendido. Después sonrió satisfactoriamente y alzó "disimuladamente" el pulgar de la mano derecha en señal de aprobación. Brina puso los ojos en blanco y continuamos hablando hasta llegar a la muy conocida tienda.
Casualmente, en los altavoces empezó a sonar Qué Vida La Mía de Reik. Brina y yo nos lanzamos una mirada cómplice.
Fue tan fácil convercerme de que Brina era un sueño más que una meta. Y ahora, mirándome a mi mismo junto a esta chica rara del al lado, me siento como el mayor idiota. Ella no es la típica chica que busca quedarse sola para atraer más hombres; ella no quiere llamar la atención. Ella es diferente a todas las chicas con las que he salido, si es que estamos saliendo.
Brina recorrió los pasillos, deteniéndose a mirar algún producto pero devolviéndolos a su lugar una y otra vez. Yo me quedé junto a las cajas a observarla con una sonrisa boba en la cara.
Entonces un chico de mi estatura, con el cabello castaño, ojos del color del pasto en primavera, piel bronceada, nariz ligeramente respingada y ojos un poco saltones se acercó a Brina por detrás, le estampó dos dedos a cada lado de las costillas y sonrió cuando ella volteó molesta. Fruncí el ceño. ¿Quién era él? Pensé en acercarme con aire protector en el segundo que ella saltó a sus brazos soltando una risotada. «Acercate fingiendo naturalidad, Alex» me dijo mi parte romántica remangando su camisa azul. Me encogí internamente. No quería entrometerme en lo que sea que estuviera sucediendo en ese abrazo. Mi lado desesperado me empujó para que caminara; lo hice con un nudo en el estómago.
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La Chica Rara De Al Lado
Teen FictionPasado, presente y futuro. Tres cosas muy distintas y al mismo tiempo parecidas. Claro que preferimos pensar más en una que en las demás. Brina, por ejemplo, se enfoca mucho en el presente, intentando olvidar el pasado y esperando lo mejor del futur...