Capitulo 3

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El sonido de la entrada de un mensaje la distrajo de su lectura.

Beatriz tomó el teléfono y vio la burbuja del chat del Facebook con la imagen de perfil de él. Sobre la imagen, un uno en rojo sangre contabilizaba los mensajes recibidos, mientras que la molesta voz robótica no dejaba de repetirlo en alto.

Maldito el día que accedí a agregarle, murmuró para sí mientras pulsada sobre la burbuja.

《Hola Bea》 Leyó la molesta vocecilla de robot femenino.

《Hola Nico》 Le respondió con un suspiro de frustración e impotencia.

《¿Cómo llevas la tarde?》

《Bien, hasta ahora》 Le respondió ella más borde de lo necesario.

《Me preguntaba si te apetecía dar una vuelta, pero veo que estas muy ocupada》

《Lo siento mucho Nico. Tengo que acabar de leer el libro para clase, voy un poco retrasada》 Mintió.

En ese momento el teléfono comenzó a sonar.

-Hola Bea -escuchó la voz de Marina al otro lado de la línea-. Estoy aburrida. Cien años de soledad se me está haciendo eterno. ¿Te apetece salir un rato?

-También estaba leyéndolo. Me pierdo un poco con eso de que todos los personajes se llamen igual.

-Sí, es un poco lioso... -Hizo una pequeña pausa-. Entonces, ¿vienes?

-Sí, claro. En quince minutos estoy en tu casa.

El sonido que avisaba de la entrada de un nuevo mensaje le recordó que estaba chateando con Nicolás.

-Te tengo que dejar. Estaba chateando con Nico.

-¿Sí? ¿Y me cuelgas para responderle? Creo que en el fondo te gusta.

Pese a no poder verlo, Beatriz sospechaba que su amiga sonreía maliciosamente al otro lado de la línea telefónica.

-No sé por qué te hice caso en lo de aceptar su solicitud de amistad -comentó pasando por alto su último comentario-. Ahora nos vemos.

Beatriz colgó la llamada antes de que Marina pudiese responderle.

《Que la lectura te sea leve》 Era el mensaje que Nicolás le había dejado.

《Gracias》 Respondió antes de bloquear la pantalla y guardar el móvil en su bolso.

Tomó su inseparable bastón y, salió a la calle camino de la casa de su amiga.

Si  los ojos no lo ven, el corazón no lo sienteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora