**
Mientras tanto; en los largos pasillos de la universidad, se encontraban Harry y Cody quienes habían tenido un curso en común y a la vez el último para Harry. Cody aún tenía una clase a la cual asistir y no pudo acompañar a Harry a la salida sino tan solo en su hora de receso. Ahora más que nunca que se acercaba el mes de Julio, necesitaba hacer bien las cosas para poder tener unas relajantes vacaciones; sin estudios ni preocupaciones.
En cuanto a la fiesta, el sábado se acercaba; estaban a solo unas cuantas horas de ello. Aun había ciertas cosas que comprar para ese día y debido a que Cody no podría, Harry le ayudaría con ello. Probablemente éste se encontraría con los otros chicos, ya que querían que Andrew no se preocupara en lo absoluto.
— Estoy seguro que no quiere verme. — se repetía el chico una y otra vez, caminando junto a Cody.
— ¡Ya! Tranquilo. Me lo has dicho como cuatro veces. — Le recordó su compañero. Probablemente habían sido solo dos pero en la cabeza del rubio todo se distorsionaba de la realidad.
— ¡Dios! Es que... ¡Eso estuvo mal! No debí lanzarme sobre ella; quiero decir pude sujetarme, pero no quise. — se explicaba.
En alguna parte dentro de su ser se daba cuenta que Sasha no era como las demás... Ella era diferente, pensaba. Todos esos trucos baratos que podría haber utilizado hace un tiempo... Era como si no funcionaran con ella. Simplemente no funcionarían.
— Pensé que todo había sido casual. — se preguntó el rubio frunciendo el ceño.
— Tú también lo hubieras hecho. — dijo Harry dándole un gesto de "¿Acaso no es lo suficientemente evidente?"
— Hermano... — empezó diciendo Cody mientras lo tomaba por el hombro. — Yo hubiera hecho algo mejor. — Y... ¡Ahí iba! Otra de sus payasadas. Justo aquel momento en el que creíamos que diría algo con siquiera algo de raciocinio. — Es más... Empiezo a creer que el conserje ese, se refería a mí. Me ha visto tantas veces...
Ya en el salón de cafetería, Harry empezó a inspeccionar cada una de las personas que se encontraban en el lugar, sin dejar de llamar la atención. Este era el lugar más razonable para estar, no podría estar muy lejos. — ¡Hey! Ya nos vemos después. — se limitó a decir cuando encontró una cabellera dorada muy cerca al comedor principal. Su amigo asintió y se encaminó en sentido contrario a la entrada.
El muchacho, por su lado, se acercó a la larga cola y decidido a conversar con ella, pasó entre todos ellos generando alboroto y bullicio en éstas. Harry se disculpó ante ellos pero aun así siguió con su camino hasta ella.
— Hola... — Dijo el chico al percatarse que Sasha ya tenía la bandeja en sus manos, lista para sentarse en una de las mesas.
— ¡Harry! Hola. — respondió ella sorprendida con una delicada sonrisa, dejándolo aún más nervioso. Pero algo que Harry no sabía era que Sasha se sentía igual e incluso peor. Sin embargo, la rubia parecía podía ocultarlo muy bien. Sabía que se tendría que encontrar con él de alguna u otra manera, pero no estaba preparada para ello. ¿Cómo podría hablarle sin pensar en lo que pasó? — ¿No coges una bandeja? — quiso saber la rubia al darse cuenta que no se movía.
— Necesito hablar contigo — le dijo algo más serio. La rubia se limita a pasar saliva; no debía sonrojarse, ya que solo así, el chico se daría cuenta de su nerviosismo.
— Y... ¿De qué quieres hablar? — finge interés.
— Escucha... lo de ayer. — tartamudeó. De pronto parece reproducirse imágenes de la noche anterior en su cabeza. La rubia suspiró; un suspiro ahogado.
